MIS ABUELOS Y ¿POR QUÉ LOS PERROS SE ACUESTAN A MEDIA CALLE? (POR: RAÚL R. DZUL PAREDES)

Sin pasado, con sólo su presente, en mi infancia llegue a pensar que los abuelos nacían viejos. A semejanza de ciertos accesorios decorativos; imprescindibles y si, usualmente apreciados. Igual que la luna presta su luz al sol, me parecía que los abuelos cobraban brillo frente a sus nietos y sin ellos opacos podían deambular sin reparos. El tiempo se encargaría de resolver esa mirada inicial.