EL FRÍO DE LA MUERTE(POR: MARÍA TERESA MORENO)

Nos casamos enamorados con planes de viajar, ser felices y tener muchos hijos, esto lo decíamos en broma, pero si deseábamos dos o tres niños, el tiempo fue pasando y los planes de amor y ser felices los estábamos cumpliendo, pero los de tener hijos no, ya llevábamos diez años de casados y nos preocupaba que nos haríamos viejos sin poder tener ni un hijo.

Nos hicimos muchos exámenes, pero no encontraron anomalías en ninguno de los dos, lo único era que mi esposa era muy irregular en su menstruación por lo demás no había problemas, habíamos llegado al acuerdo que si no teníamos hijos no había problema seguiríamos siendo felices.

En una reunión de amigos entre risas y copas, alguien nos preguntó si no era un impedimento para nosotros como pareja no poder tener hijos, si esto no nos hacía infelices, les respondí que nuestra felicidad no dependía de un hijo, nadie podría quitárnosla ni siquiera la muerte, todos reímos de mi ocurrencia, hasta mi esposa rio de  buena gana , pero mi amigo el que había tocado el tema, se quedó muy serio y dijo con la muerte no se hace chistes, ella es delicada y vengativa, seguimos en la noche de tragos y olvidamos el tema.

Los domingos en las tardes mi amada esposa y yo teníamos la costumbre de ir al parque cerca a nuestra casa, veíamos los niños correr e imaginábamos que eran nuestros, esto nos hacía felices, las parejas con sus niños y los propios niños ya nos conocían y se acercaban a jugar con nosotros, en verdad esas tardes eran de felicidad.

Una tarde de estas estando sentados como de costumbre ya casi no habían niños en el parque, mi esposa fue a recoger una pelota un niño el cual conocíamos la había dejado, el próximo domingo se la entregaríamos, mientras ella volvía despacio riendo y mirando el atardecer yo pude ver a mi costado una mujer toda de negro, muy hermosa y su mirada pícara, maligna y a la vez sexy, me pareció que el tiempo se detuvo, mi esposa con la sonrisa en los labios no avanzó más y yo no pude decir una palabra, la mujer pasó a través de mi ; si traspasó mi cuerpo, cuando iba cruzando , sentí un frío tan fuerte y penetrante que pensé que moriría ahí mismo de hipotermia, la vi seguir su camino y cruzar también a mi esposa, según la sonrisa en su rostro ella no la vio , pero al cruzar el cuerpo de mi esposa, esta se llevó las manos al pecho y cayó al suelo, mientras la extraña mujer desaparecía en un humo negro y se fue yendo hacia el cielo.

Al ver como la cara de mi esposa se desfiguraba corrí a ver que pasaba, llegué a su lado e intenté preguntarle que sentía , pero no había nada que hacer, mi esposa estaba muerta, aunque llamé a emergencias, sabía que nada se podría hacer y efectivamente estaba muerta, los médicos no encontraron  una causa de muerte, estaba en perfecto estado de salud, no saben decir que pasó , simplemente murió, para mas dolor en mi alma, tenía dos meses de embarazo.

Entendí quien era aquella mujer, sentí su frío y su sonrisa maligna, vino a cobrarme la osadía de decir que ni ella me robaría la felicidad, este suceso ya hace muchos años que sucedió, yo ya soy un hombre anciano, más nunca me case, cada domingo voy al parque a esperar que aquella dama de negro venga también por mi y así reunirme con mi amada, pero su venganza es tanta que acá me tiene viviendo para demostrar que con ella no se juega.

Tomado de Transdellic

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s