VIAJE A LA LUNA(POR: YOXI)

Parte 8 —Preludio antes del fin—

Dora manejó sin parar toda la noche, las explosiones a lo lejos fueron cesando hasta que solo se escuchó el sonido del motor del camper. Con los primeros rayos del sol del amanecer, pudo ver que se encontraban en un lugar desierto. Consideró que debía parar y hacer el inventario de los daños y confirmar la ruta.

Buscó un lugar seguro, orilló el camper y dio los buenos días a Teresa y Joaquina que despertaban, los chicos se fueron despertando uno a uno, reinaba un ambiente de optimismo.

  • ¡Buenos días chicos, hora de desayunar!
  • Buenos días señora —Contestó Joaquina que ya estaba en la cocina haciendo ruidos de cubiertos, cajones y cacerolas.
  • Preparen algo, voy a salir a dar una vuelta y checar mapas, para saber donde estamos.
  • ¿Te acompaño mami? —Preguntó Alex, Beta le hizo coro y todos los chicos no se quisieron quedar atrás, se hizo un galimatías de voces.
  • Está bien, está bien, vamos todos a asomarnos y para que vayan al baño, pero regresamos para desayunar y seguir el viaje, no se separen mucho, todos en orden.

La parada les hizo bien, ya no se escuchaban explosiones pero se habían desviado mucho, se encontraban en Nevada, enfilados hacia Utah, Dora estaba frustrada. Joaquina intervino:

  • Nos pasamos señora y es que me quedé dormida, pero hay una desviación no muchas millas atrás que nos lleva a Las Vegas, de ahí tomamos rumbo a Arizona y bajamos hasta Tucson, de ahí seguimos hasta Nogales Sonora México.
  • Caray, esto no está funcionando, vamos a tardar siglos en llegar a Yucatán, necesitamos un avión, pienso que en Las Vegas podemos encontrar alguien que nos lleve a México. Esperemos que no hayan destruido la ciudad.

Continuaron el viaje y encontraron una gasolinera con teléfono público, Dora  se comunicó a Chixchulub y les actualizó su situación. En respuesta le dijeron que ya iba en camino a la frontera una expedición de rescate, que no dejara de informar su posición.

Prendieron el radio y siguieron su camino, le sorprendió que las noticias hablaran ahora de una defensa exitosa por parte del ejército,  que había repelido el ataque extraterrestre; que para garantizar la seguridad del mundo, era menester una alianza política, económica y militar global, para garantizar la supervivencia de la humanidad.

Mientras tanto en Chixchulub las noticias llegaban como una cascada de agua helada y esta era la situación: La humanidad estaba bajo el ataque de fuerzas obscuras cuya identidad no se podía definir claramente; algunos lo consideraban de naturaleza apocalíptica y espiritual. Los líderes religiosos fueron convocados para hacer una alianza global, se reunieron en el Pentágono: Se propuso y aceptó por unanimidad que el liderazgo espiritual lo tendría Roma, el mando político, económico y militar Washington.

Las protestas no se dejaron esperar y las revueltas comenzaron en varias partes del mundo. El Gobierno local de Yucatán consideraba que se trataba de una conspiración a la autodeterminación de los pueblos, pero que el despliegue del poder y las consecuencias económicas del ataque no dejarían lugar a otra alternativa.

Tía y Christian también se enteran de las noticias al llegar al aeropuerto de Buenos Aires y toman de último minuto un avión que los lleve a ciudad de México. Arriban y se encuentran con que hay un bloqueo en la terminal por un grupo religioso, que sostiene que el juicio del cielo ha llegado, que deben volver a la fe y rezar el rosario.

Esperan dos días —durmiendo en el suelo, entre vidrios rotos, muros pintarrajeados, cánticos religiosos y con el espinazo hecho trizas— a que las autoridades convencieran a los manifestantes a retirarse — por respeto a  su derecho a manifestarse “pacíficamente”—

Al fin se suben al avión que los lleva a Mérida, no sin antes ser despojados de sus pertenencias por un grupo de bandidos embozados, que con exceso de violencia e impunemente los atacaron ante los ojos impávidos de los vigilantes a las puertas del aeropuerto.

Felices de salir de México, sorprendidos de que a pesar de todo el caos pudieran aun coger su vuelo, resienten las desoladoras noticias que se despliegan en los monitores: El mundo está bajo ataque y la amenaza se cierne sobre todo y todos. Su único consuelo, como siempre, es: Si el mundo se acaba, irse para Mérida.

Llegan a la terminal y cogen un taxi a Chixchulub —con unos dólares que Tía escondía en su corpiño— Al llegar son recibidos con honores militares, no se explican cómo pudieron sobrevivir su lunática aventura; es una larga historia les anticipa Christian, y es posible que tenga que ver con  la situación de alerta mundial, les adelanta.

Dora está cansada, se asegura que van en la dirección correcta y le cede el volante a Joaquina, dormita un par de horas cuando siente que el vehículo se detiene, sobresaltada se levanta y pregunta que pasa.

  • Es un retén de soldados patrona, están revisando los autos
  • Válgame el cielo, tengo una caja con armas escondida atrás, la van a encontrar, voy a bajar a hablar con ellos.

 Dora se baja y amigable se acerca a los guardias.

  • En que puedo servirles caballeros, necesitamos llegar a nuestro destino, ustedes conocen la situación, déjenos pasar por favor.
  • Un momento señora, tenemos que revisar el vehículo.
  • Somos una familia, vea usted.

Abren la puerta y ven a las nanas con los niños. El soldado abre la bolsa de su camisola y saca un papel, es un cartel de “Se busca” y hay una foto de Dora con los niños.

  • ¡Son ellos, deténganlos!
  • ¡Porqué, que hicimos, esto es una injusticia!
  • ¡Arriba las manos todos, —Les grita el genízaro— ¡Quiero que salgan del camión ahora!

Dos soldados agarran a Dora, ella empieza a forcejear, los soldados apuntan con sus armas y vienen más de apoyo. —Déjenla ya. Les grita Teresa que les planta cara y un soldado le dispara y cae, los niños gritan aterrados. Dora forcejea y Joaquina se aposta dentro del camión. El soldado entra y le da un culatazo en la cabeza, cae de bruces y el soldado la saca jalándola del pelo. En eso sale Alex cabreadísimo, con los ojos azules encendidos de furia, seguido de sus hermanos, los soldados les disparan pero las balas se detienen en el aire y caen al suelo como gotas. Acto seguido Alex hace un giro con su mano en el aire y el soldado vuela por los aires y cae noqueado, Dora se tira al suelo, los niños experimentan una rara transformación frente a los atónitos ojos de los soldados que se dan cuenta que algo anda mal para ellos, empiezan a aparecer figuras geométricas que los rodean y los cubren de luz, como capullos; Dora lo ve y aprovecha soltarse y se cubre detrás de los niños, los soldados les disparan con sus armas a discreción —El anuncio decía vivos o muertos— pero las balas rebotan ante la coraza de luz. Alex les mira visiblemente molesto, de sus ojos sale ahora un rayo de luz que ilumina a los soldados empiezan a gritar de dolor, caen al suelo y se derriten como si fueran de cera, luego con su mano hace un movimiento circular hacia el retén y el jeep y el camión del ejército que bloqueaban el camino vuelan  estallando en llamas.

Mientras tanto Beta, la niña mayor auxilia a su nana, pone su mano en la herida de la derribada Teresa y esta, después de un minuto, tose y  vuelve a la vida con un grito ahogado; Dalet la segunda niña hace lo mismo curando a Joaquina, a la que casi le parte la cabeza el infame mílite. Suben a la carrera al camión y acelerando a fondo cruzan el retén. Un soldado caído tras los vehículos, coge su radio y da aviso a sus mandos de que localizaron a los fugitivos, pero que escaparon.

Dora no puede creer lo que acaba de ver, sus hijos tienen poderes sobrenaturales y les acaban de salvar la vida otra vez. Sonríe por unos instantes, suspira y su alma descansa del peso, que sola llevaba a cuestas. Las muchachas mientras tanto, se desviven en mimos y atenciones con los niños.

Llegan a La Vegas y se detienen en un tráiler-park a las afueras de la ciudad que está vacío, —Como todo alrededor—  les atiende un viejo gruñón y desconfiado que porta una escopeta; al ver que no representan peligro les da los servicios y se guarda en su casa.

Alteri, que salvó la vida por un pelo cuando fue atacado por el grupo swat en la casa de Malibú, temiendo por la vida de Dora y de los niños y sin poder hacer nada al respecto, se repone de sus heridas. Estaba ebrio durante el ataque y por eso no pudo desplegar a tiempo su escudo de luz, se prometió que jamás le sucedería algo así. Pero por otro lado estaba contento: Amira le informó que interceptó una comunicación de radio del ejército, decían que vieron a Dora y a los niños en las proximidades de Las Vegas Nevada. Al parecer hubo una escaramuza y los soldados no pudieron detenerla. Al menos ahora sabía que estaban libres, con vida y donde buscarlos.

Christian y tía son interrogados acerca de los sucesos de la luna y les piden explicar todo a detalle: ¿Como regresaron a la tierra, que pasó en la luna, porqué se separaron? etc.

El interrogatorio dura seis horas, y lo más paradójico fue, que Christian acusa a Dora ante las autoridades militares de abuso de autoridad e intento de homicidio. Cuando le preguntaron a Tía si avalaba la declaración de Christian, dijo que si pero que ella no presentaría cargos contra Dora.

Dora pasó todo el día recorriendo los alrededores de Las Vegas buscando una compañía aérea que los lleve a México pero no encontró nada. Sin embargo, se enteró que la gente al huir había dejado atrás muchos aviones y encontró un Lear jet guardado en un hangar.

Revisó la nave y descubrió en la bitácora que tenía sus servicios en regla y que había suficiente combustible en el hangar para llenar los tanques. Al día siguiente después de desayunar, viendo que hacía buen tiempo, sacó las armas escondidas, armó como guerrilleras a Teresa y a Joaquina y se dirigieron al hangar. Entraron por la fuerza, amagaron a una señora de la tercera edad que era la única en el lugar, y robaron la nave; como no había personal ni autoridad en la torre de control, tomaron pista y despegaron rumbo a México; la autonomía del aparato era de 3400 km, y les esperaba un viaje de 2996km, suficiente para llegar a casa, no por nada Dora era piloto militar, experta en aviones caza.

Antes de salir, usando un teléfono local, avisó a la base de Chixchulub que ya iba en camino a Yucatán: ruta, tiempo estimado de viaje y hora de arribo.

Las mujeres estaban sorprendidas de las habilidades de Dora y los niños estaban felices, en tres horas conocerían la tierra de su madre.

Llevaban una hora de vuelo, cuando Dora notó a la distancia un  objeto volador que viajaba a una velocidad insólita, brillaba con una luz muy blanca y se dirigía hacia ellos; el objeto hizo varias evoluciones imposibles alrededor de ellos y se les emparejó. Dora no sabía que hacer, pensó de inmediato que era un caza militar y que los iban a derribar. Trató de evadirlo cambiando ruta, altura y velocidad pero el vehículo extraño les seguía; después de unos minutos se posicionó sobre ellos, Dora informó a sus pasajeros la situación, las mujeres comenzaron a rezar, los niños permanecían tranquilos. Dora sintió la turbulencia del vehículo que se les acercaba, nos van a derribar estos idiotas, cambió bruscamente de dirección cuando Alex gritó emocionado:

  • ¡Es papá. Viene a salvarnos! Dice que pongas el radio en la frecuencia de emergencia, que te quiere hablar. —la radio empezó a sonar
  • Atención Aileen este es Alteri ¿Estás bien?
  • ¡No puede ser, es Alteri! Si estoy bien, pero si no alejas tu chatarra extraterrestre de nuestro avión, nos vas a tirar y a matarnos a todos ¿Entiendes?  Nos acabas de dar el susto de la vida
  • Perdón no fue mi intención, sigue tu camino que los vamos a escoltar desde una distancia razonable, no nos verás, pues pondremos nuestro escudo de invisibilidad, nos veremos en Yucatán cuando sea conveniente, cambio y fuera.
  • Gracias Alteri, cambio y fuera.

El vuelo llegó sin más novedades a su destino, Dora se identificó con la torre de control y se escucho una ovación de recepción, pidió pista e hizo un aterrizaje impecable.

El mismo General al mando les recibió en la sala de arribos, Dora estaba tan contenta que lloró de alegría, Teresa y Joaquina le hicieron segunda con lágrimas también, no podían creerlo. Se sentían en el cielo y los niños sonreían encantados ante tan cálida recepción.

Había muchas preguntas en el aire, la situación era de emergencia mundial, así que anteponiendo al deber el gozo de verla nuevamente, le otorgaron tres días de licencia para descansar; sin embargo, al día siguiente, después de asegurarse que todo estaba bien con los niños, Dora se reportó y pidió audiencia con el General Cirilo Pot, al mando de la base militar.

—Continuará—

Cuento by Yoxi

18/12/2020

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