VIAJE A LA LUNA(POR: YOXI)

Parte 5 —Mis niños galácticos—

Alan y Edna llegaron al muelle de Cozumel y mientras esperaban su turno para desembarcar, se enteraron en las noticias que ese día regresaba la nave Chichen II de la Luna a las 8:30am. Checaron el reloj, se asomaron, miraron al cielo y vieron aparecer a lo lejos una bola de fuego que descendía a la tierra; vieron dos misiles acercársele a toda velocidad, pero increíblemente, Chichen II los esquivó. Chocaron entre sí en la atmosfera explotando con una luz blanca, pero la nave ilesa continuó su descenso. La bola de fuego bajó y se perdió de vista.

  • ¡Santo cielo Alan! ¡Eso fue Dora, cumpliendo su promesa! —Los  ojos de Edna se llenaron de lágrimas y lo abrazó.
  • Si, era Dora que se quemaba junto con la extraterrestre, lo siento mucho.
  • Tal vez debimos estar con ella.
  • ¿No te acuerdas lo que nos hizo? Nos abandonó, ella sola selló su destino, aunque ahora sea una heroína.
  • De alguna forma, gracias a ella estamos aquí vivos, quien sabe que hubiera pasado si regresamos con ella en la nave. Veremos que más dicen las noticias.

Dora sigue internada en el pabellón de aislamiento, y ya más consciente se da cuenta que el personal médico que la atiende, son en su mayoría norteamericanos, aunque entre ellos hay un hombre y una mujer rubios que parecen nórdicos y hablan otro idioma. Escucha que la van a trasladar ¿Pero por qué y a dónde?

En el salón de juntas del centro espacial se lleva a cabo una importante reunión al más alto nivel, autoridades yucatecas y norteamericanas discuten el incidente ocurrido con Chichen II: La presencia extraterrestre, el ataque a la nave, las precarias condiciones del vehículo al aterrizar y su potencial peligrosidad. Les están exigiendo requisar la nave y llevarla a su territorio para analizarla, así como a la sobreviviente; a quien llevarán a un centro médico especializado, para hacerle los estudios necesarios y asegurarse que no ha traído una amenaza bacteriológica a la tierra. De no cumplirse sus demandas, amenazan con hacerlos responsables de cualquier resultante negativa y de exponer a la humanidad de forma negligente.

Después de largas discusiones que se prolongaron hasta la madrugada, el gobierno cede a la presión bajo la condición de mantenerlos informados de cualquier anomalía o amenaza y devolver lo requisado.

Un helicóptero levanta la nave —que ha sido previamente envuelta en aislante plástico— y la lleva al porta aviones de la armada americana, que espera anclado frente al muelle de Chixchulub. Mientras tanto, Dora es preparada y escoltada por personal médico; La llevan en helicóptero al mismo portaaviones, que zarpa al amanecer con dirección desconocida.

En el centro espacial de Chixchulub reina la molestia y la desolación; el General indignado reprende severamente al equipo y ordena una investigación exhaustiva de los hechos, exige un reporte detallado el día siguiente, para así establecer responsabilidades militares, civiles y penales.

Edna y Alan se enteran por las noticias de lo sucedido, y quedan pasmados al enterarse que hubo una sobreviviente. ¡Imposible! concuerdan, sin embargo, se alegran al saber que Dora sobrevivió, aunque quien sabe en qué condiciones: si está quemada o mal herida, enferma o moribunda. Les molesta que hayan permitido que la armada gringa se haya llevado a Dora y a la nave, lo cual se les hace excesivo pero lógico dada su propia historia, tal vez los pleyadianos tengan algo que ver en el asunto —Especulan. Luego, unos hombres de traje negro, altos, muy serios y con lentes oscuros los abordan en el muelle y les dicen:

  • Somos agentes especiales de seguridad, los hemos estado vigilando, y al no haber amenaza para ustedes, seguirán su camino por su cuenta; solo recuerden que no pueden regresar a su antiguo trabajo, ni ponerse en contacto con familiares ni amigos. Tienen un vuelo en tres días que les llevará a CD de México y de ahí a su nuevo destino que es Buenos Aires Argentina, al llegar recibirán instrucciones a dónde seguir. Debemos aclarar que estarán vigilados constantemente, por lo que no intenten hacer nada sospechoso, solo vivan sus vidas normales, evitando cualquier contacto con su pasado. Les recordamos que también deben abstenerse de hablar acerca de su experiencia; de lo contrario, el acuerdo de testigos protegidos expirará, y no respondemos por su seguridad ni por sus vidas. ¿Les queda claro?
  • Sí señor, como el cristal, gracias por avisarnos.

Alan y Edna disfrutan al máximo su estancia en la isla, toman su avión y van a dar hasta la Argentina y luego a la Patagonia, lejos muy lejos, así amenazados.

Meses después, Dora seguía en su encierro sanitario en la Florida, los estudios no revelaban una mejora. Sin embargo, las manchas de la piel desaparecieron, pero en su lugar le vino una pesadez que apenas le permitía ponerse en pie; los médicos diagnosticaron que estaba invadida de esporas extraterrestres desconocidas, y que probablemente moriría a causa de una infección. El último análisis reportaba además algo muy extraño, Dora al parecer estaba embarazada. Todo indicaba que las esporas, de alguna manera incubaron en su cuerpo y mutaron, trasladándose a sus órganos genitales y la fertilizaron con una semilla probablemente sirio-felina. Dora parecía tener un embarazo de cuatro meses múltiple, con al menos siete productos. Los científicos estaban perplejos, Dora daría a luz una camada de extraterrestres frente a sus propios ojos o tal vez moriría en el intento.

Se sentía fatal y su vientre crecía desmesuradamente, tanto que la tuvieron que poner nuevamente en cuidados intensivos. Ella se puso histérica y los responsabilizó a ellos por no haber hecho su trabajo. Ella entregó un reporte detallado de todo lo que pasó a bordo de la nave, donde asentó su intención de inmolarse para evitar la infección en la tierra; prueba de ello era la nave quemada y sin rastros de vida. Pero no sabía por qué no acababan con su miseria y la mantenían viva como conejillo de indias bajo riesgo. Dora evitó relatar el episodio de los aluxes, porque obviamente no lo creerían o la tildarían de loca, pero ahora no sabía qué hacer. Les rogó que bajo ninguna circunstancia permitieran que diera a luz a los hijos de Vashta, la extraterrestre. Quedaba un misterio sin aclarar, el de cómo ella pudo sobrevivir ilesa a la conflagración.

Bajo estas nuevas circunstancias, Dora fue trasladada en secreto al área 52 de Nuevo México, Lugar donde se supone que los gringos tienen resguardados cadáveres de extraterrestres, naves y otros hallazgos secretos de fuera de este mundo.

Ya estando ahí, rogó nuevamente por la eutanasia, pero no fue escuchada; una comisión de científicos determinó que dejaran evolucionar el embarazo hasta sus últimas consecuencias. Ella se puso histérica e intento quitarse la vida; se soltó y corrió por un pasillo  intentando saltar por la ventana de un quinto piso rompiendo el cristal, pero solo logró un chichón en la cabeza, pues el cristal era de seguridad. Así que, la tenían ahora atada y sedada con una venda blanca como turbante en la cabeza. Por otro lado, las noticias que llegaban a Chixchulub eran magras, solo informaban que la sobreviviente se encontraba delicada y que estaban haciendo todos los esfuerzos posibles para salvarle la vida.

Alan y Edna, ya instalados cerca de Ushuaia, trataban de llevar vidas normales, pero no podían olvidar lo pasado; y las desalentadoras noticias aumentaban su frustración. No sabían que tan vigilados estaban, y la tentación de comunicarse con gente de su pasado era cada vez más intensa. Alan le propuso a Edna que escribieran un libro de sus memorias, donde revelarían su historia. Lo mantendrían en secreto, pero en caso necesario se publicaría por intermedio de un tercero, para que el mundo supiera la verdad. Pusieron manos a la obra y fue como un desfogue que les ayudó a sobrellevar sus vidas por un tiempo.

Dora se hizo amiga de uno de los hombres rubios, que al verla desolada se acercaba a platicar con ella y la acariciaba como a una niña asustada. Ella lo rechazó al principio, pero parecía tan bondadoso y le infundía tanta paz que ganó su confianza. Él le prometió que todo saldría bien y que sabía que una vez que terminara el parto la dejarían libre. Esto le dio esperanza y la tranquilizó, su nombre, le dijo, era Alteri, logró que le soltaran las amarras y así Dora permaneció más tranquila.

A los siete meses de embarazo, Dora empezó con los dolores y las señales de la inminencia del parto; los doctores le indujeron un coma ligero y se instalaron en un quirófano escuela, equipado con cámaras, una galería superior alrededor, donde apilados científicos y militares esperaban el evento del siglo, el primer nacimiento registrado de extraterrestres en la tierra.

Dora ya consciente, fue preparada y sujeta con bandas en brazos y piernas por seguridad, los dolores aumentaron, era primo gesta a sus 36 años de edad, un poco vieja para algo así —pensaron— pero tomaron el riesgo. Sudaba copiosamente y se quejaba, luego gritó con todas sus fuerzas y el primer bebé nació, los demás bebés fueron saliendo uno a uno ya sin dolor,  así hasta siete, parecían conejos.

Dora se sintió aliviada, se escuchó una ovación de la concurrencia, todo salió bien. Dora se puso a llorar. Alteri la consolaba y le secaba el sudor de la frente mientras la cogía de la mano. Médicos y enfermeras tomaron a los neonatos y los atendieron como a cualquier niño; de repente, la sala se tornó en un coro de recién nacidos, que lloraban al mismo tiempo a todo pulmón. Se veían como niños perfectamente normales; al darse cuenta de esto, le trajeron al primogénito recién aseado y envuelto en una sábana. Dora lo tomó en sus brazos, temerosa y lo vio a la cara: era blanco, rubio, de ojos grises, profundos, casi traslúcidos. No se parecía en nada a Vashta —Que más bien  parecía oriental— El niño comenzó a llorar, algo le movió muy dentro de ella, que instintivamente le dio el pecho, el niño calló y tranquilamente se puso a mamar. Los ojos de Dora se llenaron de lágrimas y le hablaba con cariño al niño.

  • Ya mi bebé, tranquilo, aquí está mamá, ya…

Era la orgullosa madre de siete bebitos… extraterrestres.

Cuando casi terminó de amamantarlo, le trajeron al segundo, que era una niña, que parecía cortada con la misma tijera, también mamó con desesperación. Le informaron que el resto de los niños estaban muy pequeños todavía, pero que en poco tiempo estarían listos para que los alimentase. Al terminar, se llevaron a los niños y la llevaron a su cuarto, estaba cansada y se quedó dormida.

Al despertar se encontraba en su cuarto, varios doctores y enfermeras la observaban y el director del centro entró y habló con ella: Estimada señora, hemos sido testigos de un evento histórico para la humanidad, sentimos mucho todo el sufrimiento que esto le causara, pero afortunadamente ya terminó, el gobierno de mi país se encargará de los bebés y usted será liberada, —Una vez que constatemos que no representa ningún peligro para la humanidad, claro—  De acuerdo a los estudios existe un 90% de posibilidades que así sea, su sangre está limpia y su ADN intacto. Debo decirle que los productos del parto, no muestran, —Al menos en este momento—  señales de ser extraterrestres, lucen como niños humanos normales, solo que son muy pequeños aun, suponemos que es por ser sietemesinos. Se encuentran todos bien de salud y en incubadoras bajo cuidados intensivos. Una vez que sean autosuficientes y si usted así lo desea, los podrá ver y amamantar por un tiempo.

Dora solo escuchó al hombre sin contestar, este la miró por un momento, y al no obtener respuesta, dio la media vuelta y se fue. Parecía que la pesadilla continuaría: después de ser su espécimen contra su voluntad, ahora que todo iba bien, le querían quitar a sus hijos.

En la noche entre sueños empezó a escuchar voces y llanto de niños:

  • ¡Mamá, mamá! ¡mamá, mamá!  —Despertó sobresaltada
  • ¿Qué fue eso? ¡No puede ser, escucho sus voces en mi mente!

No supo por qué, pero la invadió una inmensa paz que tornó todo su mundo militar y de cumplir órdenes, en un dulce mundo maternal. Les contestó con la mente.

  • Si hijos, van a estar bien, su madre los quiere mucho, pronto estaremos juntos y les prometo que los voy a sacar de aquí.

Los llantos cesaron.

Cuento by Yoxi

26/11/2020

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