LA ORUGA Y EL GUSANO(POR: YOXI)

En un bello paraje boscoso, al lado de una vereda flanqueada de hierba verde y hojarasca, junto a un pequeño charco, nacieron la oruga y el gusano.

Desde que se conocieron se hicieron amigos. Ella, Amy —como él la llamó— le platicaba de sus sueños de volar, de subir un día por un roble y alcanzar el cielo; él, Gusy, — como ella lo llamó— le aconsejaba ser Precavida, poner los pies en la tierra y disfrutar de todo lo que la vida les ofrecía aquí y ahora; alimento, cobijo y un charco, en el que solían retozar juntos.

Amy decidió un día que era tiempo de iniciar su aventura celeste, se dirigió a la base del roble más cercano y empezó su lento y penoso ascenso por el tronco. Gusy, la miró asustado y le gritaba: ¡No lo hagas Amy, es muy peligroso, te vas a caer! Amy le contestaba: ¡Gracias Gusy, seré cuidadosa, no te preocupes! ¡Deberías subir conmigo, no te imaginas la vista desde acá arriba!

Gusy le respondía: ¡Amy por nuestra amistad te lo pido, no te arriesgues! ¡Si te pasa algo me voy a sentir culpable! ¡Mira que nuestro charco es más seguro y divertido!… Pero Amy siguió adelante; subió y subió hasta que llegó casi hasta la punta del roble por una rama muy alta y se detuvo. Miró hacia abajo y le gritó a su amigo ¡Gusy, mírame que alto ya llegué! El volteó hacia arriba y la vio como una rayita verde, entonces se entristeció; era tan hermosa y se había ido dejándolo solo.

Amy sintió mucho sueño y frío, el invierno se acercaba, así que se puso a tejer una bolsa de seda para dormir y no pasar frío. Al terminar se guardó y se durmió a pasar el invierno.

Abajo Gusy, se moría de frío, se resguardó lo mejor que pudo bajo la húmeda hojarasca.

Llegó el día en que Amy despertó, el sol calentaba su morada y abrió un hueco; al salir quedó fascinada, algo había cambiado en ella y se sentía mejor que nunca. Al ver sus alas multicolores su gozo no tuvo límite, las ejercitó un poco y luego, aleteando muy fuerte se elevó por los aires, miles de otras mariposas como ella la acompañaban en una danza por la vida, adornando el bosque con vivos colores, en un mágico espectáculo.

Revoloteando de gusto se acordó de su amigo Gusy y fue a visitarlo; volando se acercó al charco que fue su hogar pero no se veía. En eso, una andanada de viento movió algunas hojas del suelo y su amigo apareció; yacía bajo el charco hecho una verde paletita.

By Yoxi

01/09/2020

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