UN CASTIGO EJEMPLAR(POR: YOXI)

UN CASTIGO EJEMPLAR

Por: Yoxi

Nena despertó con un terrible dolor en la boca, se vio al espejo y tenía la cara hinchada, su cachete era como una bola de beisbol.

Se puso a rezar para ver si se le quitaba, pero cada vez le dolía más. Estaba sola, su madre salió a trabajar. Pensó que era un castigo divino por lo que hizo la noche anterior con su primo el Mencho; tuvieron su primera experiencia, ella de catorce y él de dieciséis; se acercaron tanto al abismo que la pasión los despeñó y quedaron cautivos de lo prohibido, ahora solo le quedaba una resaca y dolor.

Su tía Cuca que vivía por el rumbo, casualmente pasó a visitarla, oyó los lamentos y tocó la puerta, Nena le abrió. Al verla en ese estado la abrazó asustada.

  • ¡Qué te pasa mi amor!
  • ¡Me estoy muriendo tía mírame! debe ser por lo de ayer con el Mencho.
  •  ¿Qué dices Hijita? ¿Te pegó el infame? déjame verte… abre la boca… lo que tienes es una muela picada, ahora mismo te pongo polvos de clavo para el dolor y nos vamos al pueblo a ver al dentista.

Llegaron al consultorio y entraron a la sala de espera, había una pila de revistas en una mesita y otra persona esperando antes que ellas. Nena estaba tranquila, el remedio que le puso su tía hizo efecto. En eso, se escuchan gritos desde el interior  del consultorio del dentista, Nena se crispa y empieza a temblar, le está dando un ataque de nervios, no se puede controlar. Se pone tiesa y se va resbalando del asiento  hasta llegar al suelo; en su temblorina se le salen las chanclas, arrastra la mesa que se queja con un chirrido, tira un florero y se arma un alboroto.

Sale el doctor y ve la escena, de los otros consultorios contiguos salen más médicos, a una señal la cargan y la meten a una sala de emergencias, de inmediato se dan cuenta de la crisis y la infección que trae. Uno de los doctores —buen samaritano— llega con una enorme jeringa, Nena la ve y se desmaya, la voltean, le levantan la falda y la inyectan en la nalga, Nena chilla y despierta por el piquete, mientras su tía la ayuda sobándole y bajándole la falda mientras le reclama:

  • ¡Ay chamaca babosa, ni calzones te pusiste!

Finalmente la atienden, le recetan medicina y la citan para sacarle la muela.

De regreso a casa la tía le pregunta:

  • ¿Qué me decías del Mencho Nena?
  •  ¿Yo? Nada tía…
  • ¿Nada? ¿Te propuso algo sucio ese canalla?
  •  No tía como cree,  es que me hizo enojar…
  •  Pues no te creo, voy a hablar con ese baquetón para que ya no te moleste y como se te acerque le hago un escándalo.
  •  No tía ya le digo, además me cae gordo.
  • Pues lo voy a estar vigilando muchacha, que ni crea que se va a sobrepasar con mi sobrina, faltaba más.

Tiempo después del episodio del dentista Nena estaba muy pensativa, su tía que la visitaba esa tarde lo notó y le preguntó:

  • ¿Qué te pasa Nena? ¡No me vayas a salir con que apareció el tal Mencho!
  •  No tía, no.
  • Pues ya te dije los estamos vigilando, buenas noches hija, descansa.

La madre tenía el turno nocturno, era ya tarde, así que Nena estaba sola en casa y en pijama. De pronto se oyeron cinco golpecitos suaves en la ventana, saltó de la cama, apagó las luces de la entrada y abrió la puerta, era el Mencho. Entró como una sombra, se llevó a la prima a su cuarto, y entre caricias y arrumacos repitieron la escena del Génesis: un hombre y una mujer en el paraíso. Al terminar, el Mencho se perdía en la obscuridad, ella como si nada prendía la luz de la calle y se volvía a su cama.

La escena se repetía sin parar y la tía, según vigilante, ni sus luces.

Meses después Nena se empezó a sentir mal, estaba pálida, se mareaba, tenía ascos, volvía el estómago y estaba ojerosa; su tía lo notó y decidió llevarla al doctor.

  •  A mí se me hace que estás embarazada muchacha de porra, si Mencho tiene algo que ver con esto te vas a arrepentir, arderás en el infierno.
  • No tía, nada que ver, no lo he visto desde lo de la muela…

El doctor que la revisó le mandó hacer una serie de estudios incluyendo el de embarazo —A petición de la tía— pero como fue el primero y salió negativo, la tía se puso feliz, le pidió perdón a Nena por dudar de su palabra y de ahí en adelante la mimaba más por ser una niña buena y obediente; la acompañó a los otros estudios clínicos que eran más demorados, hasta el día que les daban los resultados.

Nerviosas hicieron antesala, pronto las llamaron, entraron ansiosas; el doctor preguntó por el padre o tutor de la muchacha, la tía le dijo que era hija de madre soltera, que su madre estaba trabajando, pero que ella era su tía y asistía en representación de su madre. El doctor asintió muy serio, las miró a las dos por turno y comenzó su discurso:

  • Pues mire usted señora: la muchacha presenta una rara enfermedad ósea irreversible y mortal, que con el tiempo la va a afectar en todo el cuerpo, hasta que llegue el momento en que ya no se pueda mover. Sus órganos internos también se irán debilitando, hasta que finalmente se presente una falla orgánica general que le ocasionará la muerte, puede ser en un año o dos.

Nena y la tía Cuca se quedaron sin habla, el galeno continuó

  • Existen tratamientos en hospitales de Europa, Nueva York o Houston, pero solo son paliativos, no se ha encontrado una cura efectiva para este mal todavía, yo les puedo recomendar algún especialista si así lo desean, pero por mi parte eso es todo.

Se despidieron y salieron desoladas, al llegar a casa, se abrazaron y lloraron juntas, fue ahí donde Nena se abrió con la tía.

  • Tía, quiero confesarle algo, Mencho viene todas las noches a verme, yo creo que es por eso que me viene este castigo del cielo, estoy muy avergonzada pero no lo puedo dejar, no puedo vivir sin él y si por eso me voy a condenar, ¡Pues me condeno y ya!
  • ¡Calla muchacha No hables así! Te voy a decir algo, yo tenía mucho pendiente de que te me mueras tan joven y sin conocer el amor, pero ya veo que solito te llegó. No te juzgo, fue la vida quien te lo trajo, así de esa manera, ¿Y sabes por qué? porque es más sabia que nosotros, vas a estar bien muchacha. Sigue con el tal Mencho y no se lo digas a nadie.
  •  Gracias tía, no esperaba esto, me hace sentir mejor.
  • Todo está bien Nena, pero eso sí, dile a Mencho que venga a hablar conmigo mañana, si no quiere que se entere todo el pueblo, yo los voy a ayudar ¿Entendiste?
  • Si tía, como usted diga

Al día siguiente Mencho se presentó apenado a la casa de Doña Cuca, desviaba la mirada y bajaba la cabeza, ella lo hizo pasar, lo sentó, le clavó una mirada severa y le habló solemne.

  • Mira Mencho ya sé lo que le haces a la Nena, ¡Eres un zoquete y traidor pero vas a pagar por ello! No sé qué castigo imponerte, pensé primero en castrarte y preparar unos tacos de criadillas con salsa de chile guajillo, para que te los tragues con tepache; pero como no quiero que hagas mucho escándalo, tengo otra solución menos cruenta… Si obedeces al pie de la letra todo lo que yo te ordene nada te va a pasar ¿Entendiste?
  • Si Doña Cuca créame que yo no quería, pero es que la Nena me dijo que…
  • ¡Silencio Mencho que estoy hablando!
  • Si Doña Cuca…

Doña Cuca dictó la sentencia: El Mencho seguiría con sus visitas nocturnas a casa de la Nena, pero después tenía que parar en casa de Doña Cuca.

Cuento by Yoxi

17/09/2020

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