NUNCA MIRES HACIA ATRÁS(POR: MARÍA TERESA MORENO)

Siempre mi padre me aconsejaba, hija cuando veas algo extraño, no mires hacia atrás o lo tendrás junto a ti toda tu vida, pero me quedé con la duda.

Mis padres dueños de un almacén de repuestos, exportaban a otros países también, se situaba en la propiedad de mis padres, una casa de tres pisos, que en la noche quedaba en completa oscuridad y yo quedaba sola en ella, ya estaba acostumbrada desde los 4 años de edad, pues una noche de esas, escuche un ruido, pero como siempre se escuchaban ruidos extraños, no le di importancia al principio.

Pero escuche esa noche que dijeron unas voces:

—Ven, baja, estamos encerrados acá abajo, no temas, somos amigos de tus abuelitas — era una niña, les creí.

Baje con las llaves de la puerta alterna que se abría por dentro de la casa, abrí y entre, estaba oscuro, camine a tientas hasta llegar al interruptor, lo moví y se prendieron solo dos focos y se ilumino una parte del almacén, volví a escuchar las voces, camine hacia ellas, llegue a una parte que habían dejado que era de tierra, me pare a mirar alrededor y no había nadie, hubo un silencio por minutos.

Volví a escuchar las voces, parecía que venían de dentro de la tierra, me acordé que allí estaban los cadáveres de los animales que debían matar para tener caliente el rito satánico que hicieron para tener dinero, me dije los animales no hablan, no deben ser ellos.

— ¿Dónde están?, no los veo, me hablan pero no los veo.

Vi la tierra moverse y salieron dos pares de manos, me extraño eso, pero me acerque y escuché —Ayúdanos a salir de aquí.

Como mi padre me había enseñado a no temerle a nada, les di mi mano y uno a uno ayude a sacarlos de ahí, se los veía descarnados, pero me parecían conocidos, los miraba con atención y dije

—Ustedes me parecen conocidos

Con sus cuencas vacías me miraron y dijeron

—Si nos conoces, somos Eduardo y Martha, jugábamos contigo arriba en la casa

Me acordé de ellos enseguida, eran los hijos de la cocinera que…desaparecieron de repente, nadie sabía dónde estaban o qué fue lo que les paso.

—Si me acuerdo, pero… ¿por qué están aquí escondidos?

—Tu tío nos puso aquí, nos violó y nos mató, nos metió aquí.

— ¿El tío Luis?, pero si los quería mucho, siempre les regalaba dulces.

— ¿Te acuerdas esa noche que nos quedamos a dormir contigo y tú dijiste que ibas a tocar el piano y nosotros te dijimos que íbamos a ver televisión?

—Sí, pero cuando terminé, no los volví a ver y dijeron que los habían visto salir de la casa y se perdieron

— ¿Te acuerdas quién dijo que nos vio irnos de la casa?

Me quede pensando y me acordé —Mi tío Luis lo dijo, pero ¿por qué hacerles eso, porqué matarlos y porqué los metió abajo de la tierra?

Los miré y me dio pena, eran buenos, tranquilos, hacían caso en todo a su mamá, ella sufrió, lloro y mi tío la abrazaba dándole consuelo, me dije, que malo es y me enoje con Él, me dolió lo que les hizo, eran mis amigos, la única noche que pedí que se quedaran les hizo ese daño y me acuerdo que Él la convenció de que les dé permiso, ¡ahora sé porque fue que se lo pidió el muy maldito!

Les dije, —esperen aquí, voy a llamar a mi tío que venga a la casa, con el pretexto que parece que alguien quiere abrir la puerta de la terraza y cuando lo oigan entrar, hacen ruido para entrar con Él aquí, ustedes llámenlo y que los vea, pero esperen que este de espalda y cuando mire para atrás se cumplirá la maldición que mi papá me dijo cuándo se mira para atrás.

Nos miramos y sonreímos, me dolió saber lo que les pasó, pero mi tío debía pagar, más que todo, se estaba burlando de la madre de mis amigos, una buena mujer, abrazándola, consolándola, no sabía por qué sonreía cuando se alejaba de ella, ¡ahora ya lo sé y me duele en el alma, maldito viejo!

Lo llame por teléfono, al escucharme la razón de mi llamada dijo que vendría rápido, no vivía lejos, les dije que se escondan hasta que sea el tiempo de hacer lo que les dije.

A los minutos llegó, le abrí la puerta que daba a la calle, la del almacén estaba sin candado, casi sube las escaleras cuando escucho que lo llamaban, me dijo

— ¿Escuchaste eso? —le dije que sí, creo que te llaman, vamos a ver tío

Confiado entró y yo atrás de Él, llegamos al sitio donde estaba la tierra, lo vi asustado mirando hacia adelante le oí decir

—Que hacen ahí, ¿cómo salieron?

—Tío, ¿qué está diciendo?, ¿Con quién habla?

Me miro y dijo —Mira, allí están los dos

— ¿De qué hablas tío?, no hay nadie ahí

—Vámonos —dijo asustado y empezó a salir

Con la mano hice una seña y se les escucho a ellos llamándolo

—Luiiiis, Luiiis, ¿nos trajiste dulces?

Yo quería que regresara la mirada hacia atrás y dije

—Tío, ¿qué hacen Eduardo y Martha parados allá atrás?

Y mi tío, miró hacia atrás y los vio, grito horrible y salió corriendo y ellos pasaron al lado mío diciéndome

—Gracias —y fueron junto a Él, se le escuchaba gritar por la calle —Lárguense, váyanse, déjenme solo

Al otro día, escuche a mi papá hablando por teléfono con una cara triste y pregunté

—Papi, ¿por qué estas triste?

Me dijo que mi tío le conto asustado que vino a la casa y que dos fantasmas lo siguen a todas partes y me preguntó

— ¿Tu tío vino anoche?

—No, estuve sola como siempre

—Se volvió loco, dijo que vino y que los fantasmas desde aquí lo siguieron, ya lo enviamos al manicomio, allá esta, me comunican que sigue afirmando que los fantasmas están a su lado, que no se han ido.

Me alce de hombros, mi papá se fue, más tarde conversaba con mi mamá diciendo

— ¿Qué le pasaría?, mi hija dice que estuvo sola como siempre

—Creo que la conciencia no debe dejarlo tranquilo

—Pero mujer, nadie más que nosotros tres sabíamos lo que hizo, es mi hermano no lo iba a acusar y que lo metan a la cárcel

Al escucharlos, no me gustó y abrí la puerta diciendo

— ¿Ustedes sabían lo que hizo el tío, que violó, que los mató?

Se miraron y asintieron con la cabeza, los miré y mejor me salí de allí, me dije que era el colmo, en qué familia vine a nacer, vaya.

Pero en fin, me llevaron a visitar al tío, cuando entre a su cuarto, allí estaban ellos sonriendo, los vi, les guiñé un ojo, mi tío juraba que los veía y los señalaba, me zarandeo diciéndome

— ¿Mija, tú los ves?, ¿los ves, están ahí?

Le dije bien bajito susurrándole —Si tío, están jugando ahí Eduardo está con camiseta azul y Martha con el vestido rayado verde, eres malo tío, malo, te van a acompañar hasta que te mueras, te odio.

Se asustó y gritó

—Ella los ve, es cierto, ella los ve

Mi papi me pregunto

— ¿Tú los ves? —Yo lo miré a los ojos y dije —Mentira yo no veo nada ni a nadie, está loco el tío —y me salí corriendo, fui a sentarme por afuera

Después de mucho tiempo, entraron unas personas de bata blanca y se escuchaban gritos, mis padres miraban con tristeza hacia adentro, vinieron por mí y nos fuimos de allí.

A los 4 años de eso, supe que murió mi tío, en su velorio al llegar, los vi, ahí estaban, les hice señas y nos fuimos a esconder para hablar

— ¿Que van a hacer ahora? el viejo maldito, ya murió

Se miraron y sonrieron —Vamos para que veas que su castigo, no terminó con la muerte

Llegamos hasta donde estaba el féretro, fui a verlo muerto y dije

—Tío, que tengas una maldita eternidad

Y fue cuando lo vi salir de su cuerpo, pero era pequeño, parecía un niño y ellos se le acercaron riéndose, Él se asustó y empezó a caminar y ellos atrás de Él, se despidieron con la mano de mí, sonreí y me di cuenta que mi papá me vio y torció la boca.

Lo enterraron y mi papá a solas me dijo

—Sin mentir, ¿mi hermano si veía a los dos niños?

—Si papi, yo los vi primero, allá donde está la tierra, los encontré y me enteré de lo que les pasó y le hice que mirara para atrás, se lo merecía, fue malo, muy malo

Me agarro mis manos y me dijo

—Está bien, te enseñe que sin sentimentalismos y tienes razón, lo que hizo fue muy malo, se lo merecía, pero que esto no lo sepa nadie, ¿de acuerdo?

—De acuerdo papi, eh, por si acaso, me dijeron que vendrían a visitarme de vez en cuando

—Está bien, te quieren mucho

Me abrazo y fuimos a alcanzar a mi mamá y regresamos a la casa.

A veces escucho susurrar mi nombre y me alegro, porque sé que son ellos que vienen a visitarme, me hacen feliz, muy feliz, les pregunto por mi tío y me dicen

—Siempre está acompañado, jajajaja, nunca descansará en paz

Yo me rio con ellos, porque mi tío está pagando su maldad, me quitó a mis amigos y a ellos les quito su inocencia y su vida.

Les dije —OJO POR OJO Y DIENTE POR DIENTE.

Gracias papá porque al enseñarme a no tener miedo, soy feliz con ellos que a pesar de su apariencia cadavérica, descarnada siguen siendo mis amigos y soy feliz

Tomado de Transdellic

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