EL LIBRO DEL DESTINO(POR: YOXI)

FOTO OFICIAL 2 DE YOXI

 

Adán encontró el extraño libro en el cajón del escritorio de su jefe, un día que por descuido dejó la llave. No imaginó que su vida quedaría atada al libro para siempre.

Era la hora del almuerzo y no había nadie en la librería, así que con cuidado lo sacó, miró el reloj y se dispuso a leerlo antes de que regresara John su jefe. Parecía muy antiguo y aunque él llevaba años trabajando en la librería, nunca supo de su existencia, su origen, ni la razón por la que John lo tenía tan bien resguardado, estaba finamente empastado y adornado, tal vez valía una fortuna. Sacó una copia de la llave.

Adán nunca pensó robarlo, era tan solo curiosidad lo que le movía y se dispuso a  leerlo a escondidas. Era la historia de una bella joven armenia de familia noble, que se rebeló a un matrimonio arreglado —como era tradición— y decidió a su vez recorrer el mundo para encontrarse a sí misma —al menos eso decía— en contra de los designios familiares, que a sus 24 años, deseaba verla casada con un hombre rico, para hacerlos pronto felices abuelos.

La historia atrapó su atención de inmediato y la chica era descrita tan bella que le robó el corazón. Irónicamente se llamaba Eva, lo que le hizo fantasear con encontrarse solo con ella en el paraíso. Su vida amorosa era un desastre a sus 25 años.

Con avidez Adán siguió a la joven a través de las páginas del libro en sus viajes, recorriendo el camino de Compostela en España, por las heladas alturas montañosas del Tíbet en busca del Dalai Lama; para luego bajar a la calurosa Delhi en India y encontrarse con un Gurú calvo en el rio Ganges, que le propuso unirse a él y volverse asceta, cosa que la desangeló de su empeño. Así que decidió dejar por la paz ese mágico país y en vez de ello viajar a América.

Se embarcó en una nave que hizo escala en Londres, así que salió a pasear por la tierra de Shakespeare. Visitó el Río Támesis,  el Parlamento, el Big Ben y otros barrios más. Por la tarde, cansada ya  de regreso al barco, se encontró en el muelle con una gitana que le ofrecía decirle “la buena fortuna” por dos monedas. Ella aceptó sin darle gran importancia, paro luego quedar pasmada. La gitana le dijo toda su vida en un momento y lo que más la impactó fue que aun le reveló que el viaje iniciático ya la había cambiado, y que su deseo ahora era encontrar el amor de su vida, aunque todavía no lo tenía muy claro. Le adelantó que pronto lo encontraría; sacó otra carta y le dijo que su amor la estaba esperando en una banca del parque bajo un frondoso árbol, ella intimidada le dio las gracias, el dinero, y corrió a su barco que estaba a punto de zarpar.

Se hacía tarde, así que  Adán paró la lectura ahí y regresó a la librería para guardar el libro, sin imaginar cual sería el desenlace de la historia. Su John su jefe empezó a sospechar que algo extraño pasaba con Adán pues lo sentía sospechoso, lo interrogó y viendo lo nervioso que se puso, decidió vigilarlo para ver que se traía entre manos. Al día siguiente a la hora del almuerzo, el viejo John se retiró como de costumbre, pero se quedó escondido afuera a ver qué haría Adán; que salió con algo escondido bajo el saco, cerró la puerta y enfiló con rumbo desconocido. El viejo lo seguía a cierta distancia, de repente Adán dio vuelta en una esquina y se le perdió de vista entre la gente, seguro que va a la pizzería de la vuelta —pensó— y mientras trataba de alcanzarlo, Adán sin sospechar ser vigilado, cambió su ruta nuevamente y llegó al parque central. Encontró una banca libre bajo un árbol, sacó el libro y siguió leyendo.

Eva desembarcó en NY y se hospedó en un céntrico hotel  de  la gran manzana, salió a pasear por el parque y después de un rato de caminar, vio a un muchacho en la distancia que llamó su atención: estaba sentado en una banca bajo un árbol, tal como le dijera la gitana. Su corazón empezó a latir fuertemente, aceleró el paso, se acercó al  joven, pero él enfrascado en la lectura pareció no notarla, taconeó, carraspeó y le saludó: ¿hola  joven disculpe?  Al oír la voz diciendo lo que acababa de leer Adán detuvo su lectura, levantó lentamente la cabeza y viéndola a los ojos el corazón le dio un vuelco.

Sus miradas se encontraron quedando hechizados mutuamente en un extraño silencio sin tiempo. ¿Qué haces aquí? preguntó ella, el recordó el dialogo que acababa de leer y le contestó en voz baja, “esperaba por ti…”

Ella entonces le regaló la más hermosa sonrisa que él jamás hubiera visto en su vida, asentó el libro en la banca, se levantó y la abrazó; ella le correspondió, la sensación era gloriosa.

John que le seguía ya le había localizado y se acercaba, vio todo lo que pasó con la chica, y también que el libro estaba asentado en la banca, en ese momento le recorrió un escalofrío por la espalda, alarmado corrió para tomarlo, pero en un instante, de la nada, aparece un ladronzuelo que viendo a la pareja distraída, rápidamente roba el libro y sale corriendo. John lo persigue mientras va gritando ¡El ladrón! ¡El ladrón! ¡El ladrón!

Continuará

 

Cuento by Yoxi 16/07/2020

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