EL VAGABUNDO(POR: YOXI)

FOTO OFICIAL 2 DE YOXI

 

 

Blas estaba decepcionado de la vida, de la religión y de los amigos, al punto que deseó morir dejando una carta póstuma, donde les diría a todos lo que pensaba y de que se iban a morir. Se sentó frente a su procesador de textos y empezó a cavilar que faltas a su persona les reprocharía primero ¿O mejor haría una carta para cada uno? En eso estaba cuando un pájaro empezó a cantar afuera de su ventana y era tal el alboroto que no le dejaba concentrarse en su escrito. Que traerá ese pájaro para hacer tanto escándalo, se preguntó, tal vez esta en celo y está atrayendo a su pajarita… Pero  ¡que inoportuno es! Sin embargo, poco a poco su frustración se fue disipando y pensó, si él que es un estúpido pajarraco está tan contento, ¡porqué yo no lo estoy!  Tal vez debería estarlo, pero por lo pronto,  juro que todos mis detractores me van a oír y se van a arrepentir de haberme tratado como a una basura, se prometió.

Salió al balcón y el pájaro voló, miró la calle que estaba desierta y se percató que un viejo vagabundo venía caminando pausadamente y se detenía en cada uno de los cestos de basura y revisaba su contenido como si estuviera en el supermercado, mientras tarareaba a media voz una canción desconocida que sonaba muy alegre. Su pelo era largo y blanco y llevaba una abundante barba blanca también, que le hacía ver como ermitaño, profeta o algo parecido.

Llevaba un bastón recto de madera que más para caminar, le servía como arma contra los perros, ya que no se le veía apoyarse en el. Conforme se fue acercando, Blas notó claramente su alegre semblante, que no correspondía a un hombre de su condición.

Entró a su casa confundido y notó que sus sentimientos habían cambiado, que ya no tenía más gana de escribir mamotretos incriminatorios al universo, ni de quitarse la vida salpicando sangre por todos lados.

Dejó pendiente la escritura y prendió la televisión; estaban pasando un programa que hablaba del fin del mundo, molesto lo cambió y dio varias vueltas al dial sin encontrar nada más que noticieros alarmistas, anuncios de cubre bocas, gel anti bacterias, y concursos para retrasados mentales.

Volvió a caer en el canal con el tema del fin del mundo y aburrido lo dejó correr. Un predicador anunciaba que el fin estaba cerca, que todas las señales apocalípticas estaban cumplidas  y que los muertos resucitarían para enfrentarse a un juicio que determinaría su destino final, ya sea en el infierno o en el cielo. Así que ¿me  van a resucitar para juzgarme? —Se preguntó—¡Nomás eso me faltaba! Ya no se puede uno  morir en paz sin que lo vengan a molestar también en el cajón, refunfuñó.

El hambre lo regresó de sus cavilaciones y dado que estaba aislado por la pandemia y ya no tenía dinero, se asomó a la despensa y al refrigerador; constató que le quedaban alimentos para tres días tal vez. Así que se preparó una cena frugal y olvidando lo anterior se fue a la cama.

Soñó que el vagabundo era un gran maestro que le invitaba a seguirlo para enseñarle los secretos de la vida, que abandonaba todo y se iba con él…

Al día siguiente, intrigado por su sueño, decidió esperar en la ventana el paso del vagabundo, cuando lo vio en la distancia, bajó, salió a la calle para verlo de cerca y quizás hablar con él, no sabía de qué ni porqué pero tenía que salir de dudas.

El vagabundo llegó hasta él y Blas se le puso enfrente, como le bloqueaba el paso en la acera, el vagabundo se detuvo, levantó la punta de su bastón a la altura de su pecho en actitud defensiva y lo miró a los ojos, pasaron unos segundos que parecieron eternos donde hubo una comunicación no verbal entre ellos. El vagabundo bajó su bastón, le sonrió y le dijo, ¿en qué puedo servirte hijo? Blas trastabilló, Disculpe señor pero es que anoche tuve un sueño que me perturbó, pero, no quiero incomodarlo… Blas se quitó del paso y el hombre siguió su camino despidiéndose con una inclinación de cabeza.

Cuando había andado unos pasos se detuvo, volteó a ver a Blas y le dijo: No tienes por qué seguirme, tienes tu propio camino, pero tengo algo que decirte; tu vida es muy valiosa y nadie te hace daño si tú no lo permites, eres lo que piensas, así que deja de pensar mal; mira, la vida es muy sencilla solo síguela,  canta como los pájaros y conténtate con lo que tienes, pronto verás la salida.

Blas no creía lo que oía, y cuando volvió de su asombro, el hombre ya tenía camino andado. Sin embargo le invadió una sensación de paz que no sentía desde su infancia, cuando se sentía protegido.

Entró a su casa como entre nubes, estaba contento por lo que aún le quedaba en el refrigerador y sin darse cuenta comenzó a tararear una tonada  infantil que casi había olvidado y se sonrió.

 

Cuento By Yoxi

17 de junio de 2020

Día de continuación de pandemia

 

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