¿DÓNDE ESTABAS?(POR: LEANDRO DZUL CENTENO)

 

 

Llegó al limbo un alma buena, fiel y carismática. En vida fue un niño que nació enfermo y murió a los pocos días. Comenzó a vagar por aquel tenebroso y oscuro lugar en busca de compañía. Se juntaba con muchas otras almas para no sentirse solo pero no lograba congeniar con nadie.

De pronto vio una luz muy blanca. Sintió una energía de paz y tranquilidad por lo que decidió acercarse. Al hacerlo una esfera dorada los abrazó por completo. Se trataba de otra alma que recientemente llegaba también al limbo solo que brillaba más que las demás. Se trataba de una niña que no nació porque murió en el vientre de su madre al tener complicaciones.

Dicha esfera los mantuvo siempre juntos y ahora brillaban con la misma intensidad. Fueron felices teniendo su compañía un largo tiempo hasta que de pronto un torbellino se apoderó del limbo y los separó tan lejos que ni por el brillo que habían adquirido juntos podían verse.

El alma buena, carismática y fiel con mucha desesperación viajó por todo el limbo para encontrar a su agradable compañía pero no tuvo suerte. De pronto apareció a lo lejos una luz color rojo. Comenzó a acercarse sin que lo quisiera, estaba siendo atraído por más que no quería. Pero eso no solo le sucedía a él sino a todas las demás almas. Al estar cada vez más cerca se miró a sí mismo y a los demás, ya no brillaban tan blanco como una luz ni eran esencias sino que ahora habían adquirido una forma extraña.

Comenzó a ser atraído muy rápido por aquella luz roja, a más velocidad que los demás. Gritaba de desesperación al no saber qué pasaba hasta que finalmente fue atrapado y encapsulado en la esfera color rojo. Por más que lo intentó ya no pudo salir, se dejó llevar para morir, pero eso no sucedió. Comenzó a adquirir nuevamente forma humana con el paso del tiempo pero ahora sería una niña.

  • ¡Sayra Lizet, despierta ya! Van a dar las 12:00 y tienes que ir a la universidad en dos horas -.
  • Tranquilízate mamá, estaba a punto de levantarme, además hoy entro hasta las 15:00 -.
  • Más vale que le eches muchas ganas eh, que tu papá y yo no estamos para que nos salgas con fracasos -.
  • Descuida mamá, te he dicho mil veces que desde que comencé la carrera nadie logra quitarme del primer lugar en promedio de calificaciones -.
  • Así me gusta hija, que seas la mejor en todo -.

Sayra Lizet siempre fue una joven cuerda, centrada en sus estudios y su trabajo,  además muy guapa. Dejó de creer en el amor cuando su primera pareja la engañó.

Todos los días caminaba media hora para llegar a la escuela, no usaba el transporte público porque prefería hacer ejercicio. Durante ese trayecto tenía que pasar por un andador muy largo y con muchas bancas y árboles; cada que caminaba por ahí sentía tranquilidad en su ser. Siempre presentía algo lindo en su interior pero sin darle importancia seguía su camino pensando en sus tareas y exámenes.

Cierta noche de un sábado no tenía nada que hacer y ella no era de salir a fiestas con sus amigos. Esa noche por alguna extraña razón sintió ganas de estar en aquel lugar que la tranquilizaba.

Al llegar ahí no vio a nadie, todo el andador estaba solitario. Era casi lógico por ser la noche de un sábado cuando toda la gente prefiere estar con sus amigos, familiares o descansando en casa. Comenzó a caminar cuando de pronto escuchó que alguien lloraba. Miró a su derecha y vio sentada en una banca a la mujer más bella que en su vida había visto. Esa mujer era casi de su misma edad y ambas eran hermosas.

Sayra Lizet al verla llorar se sentó a su lado y la acarició…

  • Calma, todo va a estar bien – le dijo.
  • No, no lo creo, la he perdido por completo y para siempre – dijo y siguió llorando.

Sayra Lizet la abrazó muy fuerte al pensar que lloraba por un amor perdido.

  • Lo peor es que no sé si ella ya ha venido a este mundo, tampoco sé si vino o vendrá siendo un hermoso hombre o una bella mujer – dijo con un nudo en la garganta al haber dejado de llorar.
  • ¿Por qué dices eso? ¡Explícate! – exclamó Sayra Lizet.

Ella no tenía palabras para explicarle su tormentoso pasado…sí las tenía, pero no se lo dijo porque la tacharía de loca. Sayra Lizet por su parte sentía que su corazón latía más rápido de lo normal y su mente viajó retrocediendo a aquel horrible pasado cuando todo era oscuro. Sin siquiera saber por qué recordaba ese feo sentir en un lugar desconocido comenzó a sentir que se trataba de él.

De pronto ambas sintieron ganas de llorar pero de alegría. Sin explicación alguna se abrazaron muy fuerte y a los pocos segundos por instinto se besaron los labios. Al hacerlo una esfera dorada las cubrió por completo. Por fin el alma buena, fiel y carismática encontró su otra mitad.

 

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