LA MUERTA DE LA TUMBA DEL ÁRBOL(POR: MARÍA TERESA MORENO)

tarjeta de ma teresa moreno

 

Hace dos años me invitaron a una boda al estado de México en Villagrán, en esa semana mi esposa viajo al extranjero y como estaba solo les acepte la invitación a mis primos y muy encantado fui a esa celebración. Maneje unos kilómetros hacia dicha fiesta y en mi camino observe a orillas de la carretera de Tepotzotlán un auto valíant modelo 70 el cual lucia muy viejo y oxidado y junto a él a una bella chica ¿tratando de componer el motor? Me orille y me ofrecí para ayudarla y ella aceptó argumentando que su madre la mandó por medicamentos y una veladora blanca pero antes de llegar a casa este se le apago y necesita entregar el encargo a su madre que de seguro estaría preocupada por ella.

 

Le pase corriente y gracias a Dios el auto encendió pero en un minuto este se apagó ya que no tenía combustible, ella era de una bella mirada y sonrisa tierna y de pronto me preguntó que para donde me dirigía.

 

Le contesté que a una boda con mis primos al poblado de Villagrán en el estado de México, ella me pidió que la invitara y que de regreso la llevara a la estación de combustible para comprar un galón y arrancar su auto.

 

Se me hizo una buena idea y juntos en plan de amigos acudimos a la fiesta, al entrar al salón mis primos y familiares estaban algo borrachos y se me hizo de mala educación que no saludaran a mi acompañante, le tomé la mano y la lleve a una mesa en un rincón de la fiesta, minutos después ella me pidió que la sacara a bailar argumentando que tenía como 7 años que no lo hacía, en eso exclame que ¿cómo era eso posible si se veía muy alegre? No le di importancia y comencé a bailar con ella, su belleza era cautivadora y parecía una princesa. Después de divertirnos una hora se me acerco un primo y me exclamó que por que estaba tan solo y que si no saldría a bailar, yo me sorprendí primero en por que no saludo a María y en segunda como diablos no se fijó que salimos como 10 veces a bailar?

 

Mi primo me vio raro y volteo para todos lados y seguía ignorando a mi acompañante, eso me disgusto y ella noto mi enfado, me pidió que de favor nos retiráramos y que la llevara por el gas para su auto.

 

Accedí y salí sin despedirme de nadie, en eso dos primos me vieron algo tomado y decidieron acompañarme a donde iba, uno me pidió sentarse adelante pero yo le dije que no.

 

Que ese lugar estaba reservado, dentro de mí volví a exclamar, acaso no tienen respeto por maría mi acompañante, la senté adelante y le tome su mano y nos marchamos sin decir una sola palabra. Mis primos estaban nerviosos pues me veían raro y como que notaban que hablaba solo y hacía gestos sin sentido. Ella se acercó a mí oído, me dio un beso y me dijo que ya era tarde que mejor mañana temprano regresaría por su auto, que como su madre estaba preocupada mejor la acercara a su casa y con gusto accedí a su petición. Maneje camino a San José piedra gorda junto a los arcos de sitio de Tepozotlan, allí había una vieja hacienda como del siglo 17, a pesar que yo crecí en esos poblados no recordaba muy bien el lugar. Ella me dijo que allí vivía y que era bienvenido cuando quisiera pasar. Ella me pidió de favor que la dejara abajo de un árbol enorme y frondoso que de allí caminaría unos metros, obedecí pare el auto y salí para abrirle la puerta, me despedí de ella le di un beso la quise llevar a la puerta de su casa pues ya pasaban de las tres de la madrugada y solo dijo que no, porque sus hermanos eran muy violentos y podían desconocerme, así que la deje irse sola pero antes me dijo algo que cambió mi vida.

 

Gracias amigo eres un ángel me la pase super contigo, tenía años de no divertirme ya que mi vida era de oscuridad y tú le diste algo de luz, que te parece si mañana antes del mediodía pasas por mi aquí junto a este árbol y vamos por mi auto de favor, no me vallas a fallar ok.

 

Note que mis primos me miraban sorprendidos y boquiabiertos pero ellos no decían nada, sabían que era muy enojón y creo no querían verme molesto, al regresar les pregunté qué si conocían a María mi amiga la bella chica que vine a dejar. No me contestaron y nos fuimos a dormir a casa.

 

Espere con ansias a que amaneciera para volverla a ver la verdad esa mujer me llamó fuertemente la atención a pesar de que yo era casado. Faltaban diez minutos para la cita y llegué al lugar indicado que era el enorme árbol a la orilla de la carretera y allí mire una tumba que no observe en la madrugada? Allí permanecí esperando y pasó el tiempo y no vino a la cita, en eso se me acercó un señor a caballo que extrañado estaba porque allí me vio esperar como dos horas hasta que me preguntó amablemente:

 

—Buenas tardes amigo ¿espera a alguien?

 

Conteste—señor buenas tardes, si estoy esperando a una joven que ayer en la madrugada vine a dejar aquí a este árbol y me pidió que regresara por ella.

 

El señor palideció y tartamudeando me dijo, —¡uy joven creo que no vendrá a su cita la María! ¿Verdad que es a ella a quien esperas? y de seguro te dijo que vive en esa vieja hacienda del fondo. Mire joven mejor vallase a su casa y prenda una veladora por que la muerta nunca más regresará, esa bella joven mujer que lo cito se llama María y tiene como 7 años que falleció de una forma trágica, una noche su madre sufrió un infarto y no había quien la ayudara así que en su desesperación tomó el auto y sin saber manejar fue a buscar a un médico al pueblo pero perdió el control y se destrozó en ese árbol de hecho allí mismo se le hizo una tumba y cada año sus familiares le hacen su misa; como ayer que cumplió un año más de esa tragedia.

 

Yo le dije que estaba equivocado por que ayer fuimos a una fiesta y bailamos después la vine a dejar aquí cercas de su casa. Me acerque a la tumba y efectivamente está decía aquí descansan los restos de la señorita María Hernández quien murió en un trágico accidente automovilístico, recuerdo de sus familiares.

 

Me despedí del señor y me regrese confundido a la casa donde fue la fiesta pues no sabía que pasaba, le pedí a mi primo que me permitiera ver el vídeo de la fiesta y el accedió y Dios mío que rayos ocurrió porque en todo el vídeo a parezco sentado solo en la mesa y hasta bailando yo solo y no hay indicios de ninguna mujer a mi lado palidecí y empecé a sudar frío pues esto no tenía sentido y borracho no estaba y con efectos de alguna sustancia menos.

 

Recuerdo que baile con ella por horas y aún sentía sus heladas manos, entonces como es que nadie la vio y nadie supo que pasó con ella. Mi primo se me acercó y me dijo que era verdad que nadie vino conmigo pero que yo me comportaba extraño y hablaba solo y hacía cosas sin sentido, que me salí molesto de la fiesta por ese motivo fueron a acompañarme antes de que me accidentara.

 

Al siguiente día me encontré al otro primo y me dijo algo que me erizo la piel, pues él no sabía a qué fuimos a los arcos de sitio y a quién diablos fuimos a dejar si íbamos solos.

 

Yo le dije que fuimos a dejar a la María, a esa bella chica que recogí de la carretera, pero él también me aseguró que era imposible porque nadie más venia adelante. Les comente que estaban mal y que para callarles la boca iríamos a su casa a buscarla y así fue, llegamos a esa vieja hacienda y entramos al rancho y nos recibió un par de ancianos que apenas podían caminar, le pregunté por maría Hernández y ellos temblorosos nos pidieron que entráramos, les dije que venía a llevarla por su carro que le traía de regreso una veladora blanca que olvidó antier en mi camioneta.

 

Ellos soltaron el llanto y me dijeron que era imposible eso ya que jamás podría ir por el auto porque ella tenía justo 7 años que había muerto en un choque en ese árbol de la entrada y que como se aparecía mucho allí mejor le mandaron a hacer una tumba para recordarla eternamente.

 

Al oír eso mis dos primos y yo casi nos desmayamos de la impresión y comprendí que no metían y que en verdad yo también la mire y hasta baile con ella, esa fue una hermosa experiencia con el espíritu de una muerta que quería divertirse después de años de haber muerto. Después me enseñaron una foto de ella. Ya no había más que discutir efectivamente era la chica de la carretera.

 

Ahora vivo en Estados Unidos pero cada que regreso a México sin falta acudo a su tumba y le llevó una veladora y flores al alma de la muerta del árbol que me dio la mejor experiencia de mi vida al haber bailado con ella con la muerta que olía a flores…

 

-Relato # 422, escrito y adaptado por chemo san juan de eventos reales del señor Javier Jiménez

 

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