DESDE OXKUTZCAB TE CUENTO(POR: FRANCISCO JAVIER TEJERO)

logo oxkutzcab

DILUVIO

 

Después de la luz deslumbrante del relámpago que electrizó el aire, vino el estruendo que hizo cimbrar ventanas y puertas, haciendo que se persignaran hombres y mujeres por igual, espantó a los niños que desesperados, con tamaños ojos, buscaban las enaguas de la madre para protegerse y alborotó a los animales que se mojaban en los corrales o campo abierto. Después, un silencio profundo que nos dejó zumbando los oídos como un murmullo que no se entiende, o era tan espeso que lo que oíamos, a lo mejor, era el rumor con el que platican las almas en pena, porque los espíritus no pueden pronunciar palabras, se comunican con murmullos. Este azoro que duró la eternidad de un minuto, nos hizo pensar que el estallido de ese trueno, había acabado con todos los ruidos que existen en el mundo.

Pero después, nos dimos cuenta de que el silencio no se debía a la contundencia del trueno, sino a que paró la lluvia, es como si hubiera recibido una orden ineludible de quien sabe quién y paró. Ni una sola gota más cayó después del estruendo. Aunque es posible también que al fin se haya escuchado nuestro ruego a que dejara de caer agua del cielo y se abrieran las nubes para poder ver al sol y a las estrellas, debido a que llevábamos más de ocho días bajo lluvias de diferente intensidad que tenía ya saturada a la tierra y cuanto recoveco hubiera en las piedras del cerro. Los techos de palma de las casas se parecían a los pobres chanates y otros pájaros que ya no podían volar y se desplazaban a brincos entre las ramas de los árboles; perros, gatos y gallinas, se pasaron esos días en los balos y horcones de las casas, a diferencia de nosotros que cuando bajábamos los pies de las hamacas, en lugar de nuestras chanclas, era una capa espesa de agua la que encontrábamos.

Las paredes húmedas, luego, luego se cubrieron de una capa de hongos, moho negro que absorbía la luz de las velas, porque ya nadie tenía luz eléctrica, el gobierno la cortó “por seguridad de los habitantes” dijeron, pero verán que los recibos van a llegar como si nada hubiera pasado. Y es que nosotros vivimos en una situación difícil, en una comunidad retirada de la cabecera municipal, en un llano rodeado por parte de esta serranía que atraviesa el estado. Es por eso creo, que las autoridades se olvidan de nosotros, sólo cada tres años cuando hay cambio de gobierno es que vienen esa clase de gente que se llama políticos y nos traen un mandadito y a las señoras una palanganita de plástico muy coloridos, a mi señora este año le tocó una azul, hace tres años una naranja y anteriormente una roja. A veces tenemos suerte, porque vienen dos o tres grupos diferentes y es cuando mi señora puede juntar palanganas de varios colores. De ahí pal real, nadie viene, así que tenemos que rascarnos con nuestras propias uñas como decía mi abuelo. Hace mucho que murió mi abuelo. La tierra que trabajo él me la dejó. Esta temporada sembré maíz y calabazas y entre varé pepino, iba creciendo muy parejito hasta que llegaron estas aguas, que como les digo, acaba de amainar después de la caída del rayo y a más de ocho días de estar llueve y llueve. Y es que hasta a los viejos del pueblo desconcertó, ellos leían puntualmente  las cabañuelas y de acuerdo a lo que predecían sembrábamos, pero esta lluvia larga les trastocó su calendario y como que sentían pena cuando les preguntábamos cuando se iba a calmar el cielo para resembrar, pues ya no nos queda nada, y es que no son sólo nuestras matitas las que están bajo el agua y lodo, toda nuestra comunidad. El centro. Donde nos juntamos a platicar el sábado por la noche o el domingo durante el día, está bajo todas las ramas del monte que la corriente del cerro trajo, lo bueno que vamos a tener leña a mano cuando se seque; pero también amontonó piedras, muchas piedras, no sé cómo le hace el agua para acarrearlas, pues hay algunas que apenas las podemos levantar entre dos. Y el lodo, ¡válgame Dios! Ese lodo rojo que pinta todo lo que toque y más la ropa que las pobres mujeres tienen que tallar como si fuera una penitencia.

Lo bueno es que ya paró el agua. Ahora tenemos que acostumbrarnos al sol, dejar que nos dé poco a poco y cuidarnos que no nos vaya a dejar ciegos, por los quince días que permanecimos bajo las nubes negras y grises que nos volteó el horario. Recuerdo que uno de esos días que tomábamos café, mi hijo me preguntó: “¿Estamos en la mañana? o en la tarde” Le quise contestar, pero cuando iba a hablar, me entró la duda también. Fue mi señora la que le dijo que era el medio día, pues ellas son más listas para eso de las horas.

Es fantástico como uno se adapta a las situaciones, salvo los que tuvieron que abandonar sus casas e irse con los parientes, nosotros fuimos haciendo una rutina, una rutina sencilla pues el aislamiento líquido no daba para más. Casi todos tenemos trojes con maíz y frijol y como compramos al bajar a la cabecera para unos quince días o un mes, pues también tenemos azúcar y café, tenemos animalitos que tuvimos que poner a resguardo, las gallinas como les dije estaban en las maderas del techo de la casa y se las ingeniaban para poner los huevos en las horquetas de los horcones y si algún huevo resbalaba y cae, no hay problema, por el agua de abajo. Eso sí, nuestra herramienta más valiosa para esta ocasión era el encendedor, cerillos, ni pensarlo, con diez minutos fuera de la bolsa, la cabecita se hacía masa por tanta humedad. También hacíamos cambalache con los vecinos. Así que por comer no había problema. Sí, para lo contrario si había.

Esta tanta agua que nos tiene el cuerpo y la ropa como babosa y nos enmoheció también la alegría, aunque estoy contento, no encuentro los gestos para manifestarlo, hablo y parece que las palabras están mojadas de más y caen en el charco que está a mis pies, como si en lugar de ondas en el aire, ahora quiere que las leamos en las ondas del agua. Ya Gumercinda, mi señora, está juntando la ropa, cobijas y hamacas para tenderlas al sol… si sale. Esperemos que sí.

Sin querer, le dije a mi familia que para agradecer a que ya escampó, hay que bañarnos para recibir el día, limpios. Es la primera vez en que mi mujer me menta la madre.

Oxkutzcab, Yucatán. Primera semana de junio en cuarentena 2020

Profr. Fco. J. Tejero Mendicuti.

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s