LA BRUJA DE LA CARRETERA A VERACRUZ(POR: MARÍA TERESA MORENO)

tarjeta de ma teresa moreno

 

Mi esposo es de un pueblo de Tuxpan, Veracruz, México. Al casarnos nos quedamos a vivir en la ahora Ciudad de México donde nació mi primera hija y tres meses atrás la segunda. Mi suegra en ese tiempo vivía en Poza Rica, Veracruz y quería conocer a sus nietas; así organizamos un viaje exprés de unos días para llevárselas. Salimos de la ciudad a eso de las tres de la madrugada para llegar a buena hora así evitaríamos el calorón y el tráfico de las casetas, todo marchaba bien en el camino pues las niñas iban durmiendo y mi esposo, mi madre y yo platicando, justo en el cruce de Huachinango, Puebla con Veracruz se soltó un extraño frío; en eso le pedí a mi esposo y madre que en el primer pueblo nos paráramos a tomar un café y a desayunar algo.

Ellos aceptaron y entramos a un pueblito muy humilde pegado a la orilla de la carretera de Veracruz, en donde encontramos un puesto de comida típica, entramos y en la puerta estaba parada una señora haciéndonos señas de que allí comiéramos, hasta pensé que era de esas personas que ofrecen sus servicios de alimentos, esta era como de unos 80 años que nos dijo amablemente: “Entren por favor ya los estaba esperando, parecía que los olí a kilómetros”.

Esta anciana nos invitó a sentarnos y en eso observó que traía a mi pequeña hija Kenia en brazos la cual dormía como un angelito en ese instante la anciana ansiosa me pidió que se la dejara cargar y lo hice, no le vi nada de malo, ella la observaba extrañamente y en un dialecto nativo le decía algunas palabras que nunca entendí en eso se le acercó a su cara y la empezó a oler, hasta exclamó lo siguiente: Sabía que eras tú pequeña, tu olor es inigualable y difícil de olvidar.

Cuando mire lo que hacía con mi hija no me extrañe pues creí que era una tierna abuelita que tenía años sin ver a una nieta o a una bebé y al mirar a mi hija esta se puso alegre pero la verdad era otra. Resulta que en ese instante en mi curiosidad le pregunté qué por qué decía esas cosas y que era raro que tratara a mi bebé de esa forma extraña, la anciana respondió que tenía décadas en que no llegaba un bebé al pueblo, que los niños que veríamos en el camino eran niños que no crecieron en el pueblo, que a ellos los traían ya de grandes. No le di más importancia y una muchacha de unos doce años nos trajo el café primero, pero al girar la vista en el fondo de la cocina mire a otra anciana como de 70 años haciendo tortillas a mano la cual temblaba como si algo le atemorizara hasta llegue a pesar que se sentía mal, esta anciana me hacía señas con la vista pero no le entendía que quería.

De pronto la anciana que cargaba a mi hija pasó su áspera mano en el rostro del bebé y comenzó a decir otras palabras en lengua náhuatl, al mismo tiempo que mi bebé se despertaba y con horror le clavaba la mirada y como que se ahogaba de solo verla, desde ese instante no paro de llorar y patalear como presintiendo que algo malo pasaba, me preocupe un momento y se la quise pedir para calmarla y de nueva cuenta la ancianita que hacía tortillas y la niña que nos atendían estaban pálidas del miedo pero no podían expresar palabra, era como si alguien las tuviera amenazadas, le pedí de nuevo a mi hija y traté de calmarla y esta no paraba de llorar, en eso la anciana que cargo a mi bebé me preguntó que para donde nos dirigíamos.

Yo le conteste que íbamos con destino a Poza Rica Veracruz a casa de mi suegra que moría de ganas de ver a mis hijas que no conocía. La anciana dijo una palabra que al día de hoy no se me olvida, pues que tengan un buen camino, no me despido por que nos volveremos a encontrar a sí que váyanse con mucho cuidado ya que por estos pueblos hay cosas que no son buenas; en eso volteo y lanzó una mirada de muerte a la niña y a la anciana que estaba haciendo tortillas las cuales con temor agacharon la cabeza. La anciana salió y en unos segundos se perdió entre la carretera y los árboles, allí nos sorprendimos pues creíamos que era la dueña del local de comida y resulta que no, que ella estaba allí de paso pero lo peor vino a continuación.

Al asegurarse que la anciana se retiró por completo se acercó la viejita que estaba en la cocina con la muchacha la cual nos regañó diciéndonos:

Pero por dios no saben lo que acaban de hacer, le entregaron su bebé a esa bruja nahual chupa sangre, tu no lo sabes, pero ella al olerla la marcó y le acabara de robar su espíritu, si no haces nada en tres días la secara de a poquito chupándole su sangre y no podrán pararla…

Estábamos sin palabras y le pregunte si la conocía y que diablos hacía en su negocio, la viejita exclamó que esa era una real bruja de día que pasaba a cobrar sus impuestos o cuotas para no dañarlos y darles mala suerte y por las noches se convertía en un nahual híbrido y como casi no había sangre fresca de bebés en ese pueblo, esta salía a lugares lejanos, ahora no descansaría hasta terminar con la bebe y más que le dimos el lugar donde andaríamos en eso la viejita mandó a su nieta por una veladora blanca, huevos de guajolote, un puño de sal, agua bendita, yerbas, chiles o ajos, y un tabaco. Tenía que limpiar a la bebé del susto y tratar de bloquear a la bebé antes de que anocheciera y esa bestia híbrida la encontrará, allí estaría todo perdido.

¿No me creen? Exclamó

Pregúntale a tu esposo él es nacido en Tuxpan, y habrá escuchado eso en su juventud. Era verdad mi esposo dio fe de todo lo que la viejita decía y temblando aceptó que estábamos en un gran peligro. Hasta yo estoy en peligro pues si ella descubre que hablé con ustedes y que limpie al bebé puede matarme hasta quemar mi negocio porque sabemos quiénes son las brujas de la carretera de Veracruz. Mejor márchense y que Dios los bendiga…

Es que eso no es posible argumente pues como éramos de la ciudad de México allá no pasaban estas cosas, pero la verdad comenzaba a asustarme mucho, no es posible, pero eso son cuentos, eso no existe, en ese momento la viejita le hizo un bloqueo especial al bebe y la rocío con sal para que la bruja no viniera a matarla, ahora la tienes que cuidar durante tres días y noches seguidas, porque si ella no viene mandara a traerla hasta cumplir su objetivo.

Mi madre le preguntó a la viejita si pudiéramos usar algo más o llevarnos las cosas con que limpio a la niña y ella dijo que no, que las yerbas y huevos encerraban el mal y bloqueaban a la bruja para que no pudiera entrar a robarse al bebé. Así que ya marchense y en las próximas tres noches seguidas abrácenlas y no la suelten ya que olio su sangre y hará todo por chuparla.

Salimos confundidos, tristes e impresionados por esto que nos pasó, pero la bebé no dejaba de llorar, así fue todo el camino y por arte de magia o de Dios, cuando cruzamos por enfrente de una iglesia la bebe dejó de llorar. Continuamos el camino, nadie preguntó nada, ni cruzamos palabras estábamos sorprendidos pues por mi parte pensé que era una broma y una confusión y al llegar a casa de mi suegra ella noto que pasaba algo y preguntó el motivo Al terminar de escuchar todo tal y como sucedieron las cosas mi suegra afirmó que efectivamente se trataba de una bruja nahual auténtica y que gracias a la viejita del local de comida que limpio a la bebé estábamos a salvo de cualquier maldad y daño.

Comimos en la casa de la familia, nos divertimos más noche cenamos y olvidamos el incidente de la mañana hasta que nos dispusimos a dormirnos. Mi madre y mi hija mayor se durmieron con mi suegra, mi esposo y yo, con la bebé en medio sin soltarla pero a eso de las tres de la madrugada se escuchó como unas uñas arañaban las ventanas y tocaban los cristales unas manos chiquitas, al principio y magine que eran los pájaros pero mi esposo decía que no tuviera miedo que sin duda eran los duendes. Abrazamos a la bebé y en un segundo ella quedó en posición como sentada, algo muy raro para un bebé de tres meses, me sugestioné y me quise parar a prender la luz, mi esposo trataba de calmarme diciéndome que no eran malos que por el contrario eran traviesos y nos querían jugar una broma, que él era visitado por estas cosas desde su infancia que eran inofensivos. Al minuto nos volvimos a a costar y mi esposo abrazo con sus fuerzas a la bebé, pero en ese instante se la jalaron por entre las cobijas hacia una orilla de la cama, ambos sentimos el tirón. En ese momento los perros en el patio comenzaron a aullar anunciando que algo acababa de llegar por que también escuchamos un aleteo en el cielo y por eso era el aullido esa madrugada.

Al asomarnos al patio vimos con horror que un enorme guajolote negro estaba en el patio dando vueltas sin poder entrar, en ese mismo instante volvieron a jalar al bebé pero ya no lo permitimos sabíamos que si la bruja no podía entrar a la casa esta había mandado a algún demonio o por qué no efectivamente a un duende, corrimos con la bebé a la recamara de mi suegra y la despertamos explicándole la situación, el creer en brujas era increíble y ahora saber que existían los duendes aún más impresionante. Este enorme guajolote negro que bailaba en el patio echaba chispas de la furia que traía y comenzaba a arrojar espuma de la boca. Mi suegra sabía también como alejar a las brujas y corrió por un cuaderno de 100 hojas, después de su estufa de madera sacó un pedazo de carbón para empezar a dibujar una cruz en cada hoja y con cada una bloqueaba la casa para alejar a los duendes y a la supuesta bruja. Comenzó a rezar la oración de San Benito y puso cruces en todas partes, al terminar de rezar la oración y al colocar la última cruz este duende al igual que la bruja nahual convertida en guajolote abandonaron la casa y jamás se aparecieron en esas tres noches que estuvimos en el pueblo.

Al amanecer fuimos a la iglesia y bautizamos a la bebé, no hicimos fiesta ni nada, solo dimos gracias a Dios de que esa bruja maldita de la carretera de Veracruz no logró su objetivo y me quedó claro que, así como existen las brujas de cualquier tipo existen los duendes seres de bajo astral y en ocasiones pueden estar bajo el dominio de estas bestias nocturnas.

-Relato # 391, escrito y adaptado por Chemo San Juan de eventos reales de la señora Norma Olivia ángeles…

 

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