DESDE OXKUTZCAB TE CUENTO(POR: FRANCISCO JAVIER TEJERO)

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UN CUENTO PEQUEÑO

 

Se levantó muy temprano ese domingo acuciado por la curiosidad de saber que pasaba en la plaza, debido a la trifulca que se había desatado, porque el presidente municipal que fue impuesto, mandó cerrar las oficinas de la Liga Agraria donde sesionaban los ejidatarios, cambió el candado y encarceló a los dirigentes. Con este acto se consumaba la desaparición irrevocable de forma cómo los ejidatarios manejaban la cuestión agraria con ese ligero sabor socialista que había implementado Felipe Carrillo Puerto y que tanto escozor produjo en la clase pudiente de los conservadores.

Siempre fue un personaje gris, cuando asistía a las asambleas, aprobaba con la cabeza todos los puntos de vista que se planteaban, aunque éstos fueran por completo opuestos. Cuando comenzaron los problemas con el nuevo presidente municipal que ni siquiera era ciudadano del pueblo, la mayor parte de los ejidatarios se manifestaron en un mitin en la plaza principal. Él no asistió. Jamás le gustó nadar contra la corriente, siempre dejaba a la mayoría la decisión de lo que tenía que hacerse.

Pero ese domingo, la curiosidad pudo más. Escuchó que el día anterior, habían asaltado la casa del presidente municipal y éste había solicitado la presencia de la policía estatal quienes vinieron a resguardar el orden y venían armados con sus rifles “Máuser” a diferencia de la policía local que usaba sólo unos garrotes de hechura casera para imponer la Ley.

Cuando llegó a la plaza a eso de las ocho de la mañana los campesinos ya estaban frente al palacio vociferando consignas y advirtiendo que iban a liberar a sus líderes que se encontraban en la cárcel. Los policías se veían nerviosos resguardando las puertas de la presidencia. Nuestro personaje se mezcló entre sus compañeros y se resguardo detrás de uno de los pilares más gruesos por debajo del reloj. Era el mejor lugar para estar seguro por lo grueso y el material de piedra que lo conforma. En uno de los tantos movimientos que la muchedumbre realizó, a uno de los policías le ganaron los nervios y realizó un disparo hacia arriba para amedrentar a la gente y la enorme bala del Máuser, rebotó en la viguetilla de hierro del techo formando un ángulo de cuarenta y cinco grados, yéndose a alojar precisamente en el cráneo de nuestro modesto personaje, muriendo de manera instantánea.

Este hecho real me hizo recordar un dicho de mi bisabuela: “Cuando te toca, aunque te quites”, sentenciaba en la reverberancia de su imagen envuelta por el humo de chukum que usaba en el fogón de tres piedras, mientras echaba tortillas sobre comal caliente para la cena, sentada en aquel pequeño banquillo que usábamos también para bañarnos. Premonitorio fue para nuestro personaje. Pues sí, “cuando te toca…

Oxkutzcab, Yuc. 1 de abril de 2020.

Fco. J. Tejero M.

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