LA REBELIÓN DE LA ESPECIE(POR: JOSÉ GARCÍA)

tarjeta de jose garcia

 

“A los lejos, aun se ve  flotar aquella botella de plástico. Las aguas del mar no la han llenado del todo. Cuando eso suceda, será uno de los miles  objetos que se pierdan en la profundidad de los océanos”. 

–Así termino su relato mi padre el pez Raya. Uno de los sobrevivientes de la contaminación en los mares y el planeta.

Alce la mirada para comprobar su teoría. Poco es, lo que desprende la superficie…tal vez la época no es la propicia. Como cuando las sombras de barcos pequeños y de largas esloras atizan las aguas hasta muy tarde. Entonces sí, como estrellas que parecen tildar en la oscuridad, se ven sumergirse desechos orgánicos e inorgánicos sin final.

–¿Yo? — Soy una pequeña sardina. Me cuidan mis padres de los peces grandes sin escrúpulos y las redes compactas que emergen de la nada.

¿No entiendo? Cuando ando recorriendo mi espacio veo esparcidos amigos muertos, cubiertas sus cabezas en bolsas de plástico, y en  redes, abandonadas en el abismo del mar y camufladas con la arena.

Se lo platique a mi maestro Don Delfín, y con un dejo de tristeza comento: “La mano del hombre” .

Ahora entiendo, porque se mudó la tortuga Carey y su familia cargando cientos de huevecillos a punto de gestar. Las aguas no son cálidas. Las dunas de arenas que se veían blancas ya tienen un toque negruzco. Es peligroso recorrer los subterráneos que se forman de ellas, por los trozos de cristales enterrados y las tiras de alambres con púas — sepa, de donde vienen.

–Tantos peligros –agrego Don Delfín –. Cuando el hombre dejó de cuidar sus aguas, de proteger las especies  y sobre todo, destruir los corales que  prevén de alimento a grandes y pequeños…! Era el principio del fin ¡

–Mi padre afirma que nuestro aire está contaminado –agregue. La infección nos llevará a emigrar pronto.

No quiero cambiarme de hábitat, se lo he dicho tantas veces, él me entiende, pero lo mejor para todos es buscar alimento sano. Cuando los desesperados solo extraigan cacharros y bazofia sin disgregar, su desesperación de alimento los llevará a cualquier  especie en peligro de contaminar: en el mar o en la tierra.

–Estas muy pequeño para entender –le dijo su maestro –, pero te diré una cosa; ¡Recuerdas cuando se marchó tu tío don martillo? Desconsolado se sintió tu padre por varios días.

Habrá momentos de desesperación humana que así como nos han matado para subsistir, ellos, también lo harán. Algo triste seria pero… Tenemos cada uno un propósito que  Dios nos dejó…

–Si, lo tengo claro maestro pero…

–Si me ves, no tan viejo y blanquecino, de piel lisa y sin escamas es porque vivo del aire. Y he emigrado muchas veces de lugares para no morir contaminado. Pero he muerto, en la mirada de mis hermanos atrapados en redes de pescadores que se palpa de tristeza y adiós.

–¿Qué debo hacer maestro?

–Nada .! Ellos sabrán que hacer, cuando ya nada se pueda hacer ¡

Sin comprender el mensaje me dirigí a la superficie –desobedeciendo a mi padre – todo se ve limpio, el aire y las nubes, como el horizonte que no alcance a distinguir su final.

Por falta de costumbre y de oxigeno retorne a mi hogar. Y esa tarde me dispuse  a limpiar el fondo del mar, sé no podre solo, pero sigo mi propósito: Preservar la raza humana…en algún momento.

 

FIN.

JOSE GARCIA.

ENERO/2020.

 

 

 

 

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