LO QUE EL CORAZÓN ME DICTA(POR: RITA ELENA VÁZQUEZ PEÑA)

R-3

LAS AVENTURAS DE FLORIPONDIA, LA GALLINITA VALIENTE

Capítulo VI

 

El hocico del cocodrilo se abría desmesuradamente como intentando tragarse la raquítica balsa en la que navegaban Floripondia, su familia y Titán. Sin embargo nuestra valiente gallina no se iba a rendir así de fácil, recordó que su papá le había enseñado desde muy chica a defenderse y eso la motivó para que agarrara el vejuco  con el que remaba y se lo clavara en el ojo del animal; a su vez, Rolando hizo lo mismo en el otro ojo del reptil,  quien se revolcó haciendo que la balsa se volteara y los tripulantes cayeran al agua negra  y turbia.

Las aves estaban a punto de ahogarse pero Titán les dijo que se asieran de él, entonces nadó veloz,  dejando atrás al cocodrilo herido quien  se retorcía de dolor.

Titán, con la lengua de fuera pero feliz de ayudar a sus amigos, logró llegar al otro lado del pantano. Todos, con la adrenalina a flor de piel, se abrazaron al saberse sanos y salvos.

Emprendieron de nuevo el camino y por ratos, la barriga de alguno sonaba en señal de intensa hambre, lo que provocaba la risa del grupo, sin embargo Floripondia no dejaba de pensar en que más tarde aquello no iba a ser risas sino desesperación por la combinación hambre-cansancio.

Rolando les dijo al grupo que era momento de descansar y se quedaron en una cueva que les protegería del frío. Él y Titán salieron cerca de los alrededores a ver qué conseguían de comer y luego de unas horas regresaron con comida. Titán era un perro lobo en realidad,  aunque había crecido en la calle, alimentándose de lo que hubiera. Esa noche, había cazado a un cerdo de monte. Por su parte, el gallo  vino repleto de semillas e insectos para alimento de su familia.

La noche transcurrió tranquila y  los viajeros tuvieron un grato descanso. Al día siguiente retomaron el camino hacia su destino, el cual ya estaba muy cerca.

Justo cuando pasaban por unos matorrales, el grupo escuchó un ligero sonido, pero no le dieron gran importancia hasta que a mitad del camino, un nuevo peligro se hizo presente. Floripondia, con  el corazón palpitando al mil por hora por el miedo, advirtió a su familia quedarse atrás y se le  plantó a  aquel personaje,  pensando que nada ni nadie podría dañar a su familia e impedir lograr sus sueños. Sin embargo aquel ser no parecía pensar lo mismo porque  la miraba desafiándola para una feroz pelea.

Esta historia continuará…

 

 

 

 

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