LEYENDA DE LOS MOCHIS, SINALOA(POR: MARÍA TERESA MORENO)

tarjeta de ma teresa moreno

 

Pálida pero sin duda bella como para “encandilar” a cualquier hombre, Silvia, “la dama de blanco” se presentó en un baile que se celebraba en la punta del cerro de la Memoria.

 

Según cuentan quienes presenciaron aquella escena hace poco más de 50 años, la mujer salió de entre la nada y sin titubear se acercó a un hombre al cual desde lejos “llamó con la mirada”.

 

Una vez que le tomó del brazo, se dirigió con él a la pista de baile para bailar. Los relatos señalan que en ese preciso momento aquel muchacho perdió la noción del tiempo y el espacio.

 

Disfrutaba del baile sin darse cuenta de que a su alrededor nadie más participaba de este. Así transcurrió la noche, o al menos eso es lo que él hombre pensaba.

 

Llegó el momento que Silvia sin más, se detuvo. Le pidió que la llevará a su casa, el joven se resistió pero luego de ver la desesperación que ella tenía por irse, accedió.

 

De camino al hogar de “la dama de blanco”, la chica dijo tener frío y esto bastó para que su acompañante se quitara la chamarra que portaba para prestársela.

 

La mujer siguió caminando, bajó por las largas escalinatas del cerro de la Memoria y dirigió a su pareja de baile hacia el cementerio.

 

El hombre, incrédulo de lo que veía y percatándose de que la mujer estaba más fría de lo normal, siguió caminando.

 

Fue entonces cuando la bella dama con la que minutos antes había pasado un bello momento se detuvo frente a una tumba y afirmó que ahí vivía.

 

El joven enmudeció y pocos segundos bastaron para que la mujer desapareciera. La chamarra con la que el hombre la cubrió del frío quedó tirada justo arriba de aquella tumba.

 

Cuenta la leyenda que al reaccionar, el muchacho aquel salió corriendo del camposanto. Se dirigió al cerro de la Memoria para pedir auxilio a sus amigos pero en aquel lugar no encontró a nadie, de hecho quienes asistieron esa noche a tal fiesta aseguran que esta no se canceló.

 

Días después, una vez que el muchacho pudo superar el impacto de lo que había sucedido, acudió a la casa de la joven. Ahí le confirmaron que la dama había muerto semanas atrás al regresar de un baile en Topolobampo.

 

Existen varias versiones de aquella historia que con el paso del tiempo se convirtió en leyenda entre la comunidad de Los Mochis, pero todas coinciden en que la mujer aún sigue vagando las calles.

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