A VECES LLEGAN CARTAS(POR: RAÚL R. DZUL PAREDES)

foto Raul

La mujer trataba de cuidar que cada palabra plasmara con exactitud sus sentimientos; sabedora que su carta tendría que  cruzar el océano en barco y luego proseguir por ferrocarril,  por lo que tardaría a lo menos, cinco o seis meses para llegar a su destinatario. Los mismos que tardaron en llegarle la epístola a que daba respuesta, signada por una persona por ella altamente querida y que le suplicaba aclararle que  si el cariño que le prodigaba era producto del amor de una mujer por un hombre o la bonita pero sencilla amistad de dos personas afines.

Se había tomado el tiempo justo para reflexionar su contestación y a partir de sus conclusiones, comenzó a sentir una punzada en pecho que rebasaba ya su propio umbral del dolor. Por momentos escribía a ciegas debido a lágrimas inevitables. Después de expresar sus pensamientos, hizo un pequeño alto, ahora tenía que declarar como le pidieron un glorioso “si te quiero” o por el contrario un lapidario “no te quiero”;  cerró los ojos y  cuando los abrió de nuevo, a través de una lágrima gruesa escribió su contundente respuesta. Presurosa doblo la carta y la metió en el sobre, sin percatarse que la suerte eligió que aquella última lágrima cayera sobre el papel y borrara las dos palabras precedentes del final,  para solo quedar en dos manchas de tinta y xx xx amo.

 

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