LA ESCALERA(POR: MARÍA TERESA MORENO)

tarjeta de ma teresa moreno

 

No me gusta llegar a mi pueblo de noche.

Y, es que trabajo fuera de mi pueblo y viajó un poco lejos, pero no eh podido cambiar los horarios, me voy a las 12 del día, para que me dé tiempo, entro a las dos de la tarde y salgo a las 10 de la noche se imaginan llego a las 12 de la noche a mi pueblo, y lo malo que ya el camión no entra hasta el pueblo nos deja a la entrada y para acortar camino nos vamos por las escaleras y ahí está el problema, ya que las escaleras tienen unas historias muy tenebrosas y dice la gente que están embrujadas, se mencionan tantas cosas que la verdad da miedo pasar por ahí, pero es la manera más corta, de lo contrario perdería una media hora más al darle la vuelta.

 

Y pues ni para que te ayuden en acompañarte, a buena hora la gente del pueblo se va a descansar, porque muy temprano se levantan a hacer sus actividades y los que salen también tratan de llegar temprano por el mismo tema, y ya van varias ocasiones que llego tarde, pero pues me eh ido a dar la vuelta y no eh pasado por las escaleras, hoy estoy muy cansado y con mucha hambre creo que hoy no daré la vuelta y por esta ocasión iré por las escaleras.

 

Caminando llegue al inicio de esta y mire hacia arriba la obscuridad era de temer y empezaba la niebla a bajar lentamente, son 200 escalones ya los eh contado, claro que dé día, de noche nunca me eh animado a bajar y menos a subir y está vez lo aria a las 12:15 de la noche, pensando aún, que era un error subir por ahí, di el primer paso y empecé a subir lentamente, quería pensar en otras cosas, distraer mi mente para no tener que pensar y no tener tanto miedo, pero al contrario, recordaba las historias de mi abuelo, de como el hombre y el perro que se aparecen aquí han espantado a las personas del pueblo y hasta han amanecido muertos del miedo que les ha dado,

 

Espero no pase nada Diosito!!

 

Me persigne y continúe subiendo esas escaleras, ya había contado 80 peldaños casi la mitad del total, y de pronto un ladrido me hizo detenerme e hizo que saltará mi corazón como liebre asustada.

 

¡¡Eso fue un perro!!

¡¡Y fue más adelante!!

Pensé.

 

Los escalofríos y el miedo que sentí no se los deseó ni a mi peor enemigo, no sabía si bajar corriendo o tirarme de ahí, pero ya a esa altura seguro que moriría, como a varios les a pasado, y si corro podría caer también ya la neblina estaba muy densa y no tengo luz suficiente, maldita sea.

 

Waooo, woaooo !!

Woauuuuuuu !!

 

Los ladridos eran cada vez más fuertes, señal que estaba ya más cerca.

 

La escalera tiene más o menos de ancha 1.80 Mt.

De un lado, está la pared muy alta y por el otro lado el abismo también muy alto, de pronto en lo alto alcanzo a ver unas figuras.

Mirando hacia arriba de mi lado izquierdo un hombre muy alto y a mi derecha un enorme perro.

 

Temblaba como si estuviera en un congelador, sabía que eran esas dos cosas, y no podía ya hacer nada, era inevitable nuestro encuentro.

 

A escasos 8 o 9 escalones me senté a esperar lo que fuera a pasar.

 

Me quede quietecito esperando y escuchando atento lo que venía bajando, el temblor de mi cuerpo no podía dominarlo, la respiración se me hacía cada vez más difícil, y un nudo en mi estómago que hasta me dolía, nunca había sentido tanto miedo.

 

Escuchaba el respirar agitado del perro, y sus gruñidos tan cerca de mi cabeza, enconchado como estaba no me permitía ver lo estaba pasando, esperen; sólo podía sentir y escuchar y no escuchaba los pasos del hombre al bajar las escaleras.

Demonios no sabía si bajó con el perro, o me estaría esperando arriba o a un lado

Mi cabeza metida entre mis piernas no me permitía ver lo que pasaba, era un sentimiento agridulce, quería y necesitaba ver, y a la vez, ¡¡deseaba desaparecer de ahí!!

 

¡De pronto, el clímax del terror llegó!!

 

El perro se había acercado demasiado a mí, tanto, que podía sentir su respiración en mi cuello y en mi oreja, sus gruñidos levantaban oleadas de escalofríos en mi cuerpo y temía que mi corazón se detuviera por lo apresurado que lo tenía.

Era demasiado el miedo…

 

El silencio fue interrumpido por una voz muy grave y hueca.

Era el hombre que tomó la decisión de hablar.

 

—Hola Gerardo !!

¿Que haces a estas horas de la madrugada, aquí en mis escaleras?

¡¡A estas horas no permito a nadie caminar por aquí!!

¡¡A menos claro, que deseen pedir algo a cambio de su alma!!

Dime Gerardo que es lo ¿qué pide lo más negro de tú corazón?

Todos tienen un precio, solo es cuestión de saber ¡¡cuál es el tuyo!!

 

El perro continuaba a mi lado, respirando intranquilo y gruñendo.

 

Quería rezar pero no me llegaba a mi mente en ese momento ni una oración y con todas las fuerzas que pude reunir le dije:

 

¡¡Yo no deseo nada señor!!

Sólo quiero estar con mi familia amada, comer un plato caliente de la comida de mi esposa, besar a mis hijos y arroparlos y al final darle gracias a nuestro Dios padre, Dios hijo y Dios espíritu Santo por darnos la oportunidad de llegar con bien a casa y entregarle nuestras almas para que las cuide mientras descansamos.

 

Luego guarde silencio y casi enseguida un aullido lastimero como si hubieran lastimado al perro se dejó escuchar.

Y el hombre me gritó:

 

—¡¡Callaaaaa !!

No digas esos nombres en mi presencia, ¡¡callaaaateeee !!

 

Al escuchar lo que dijo seguí diciendo los nombres de nuestro dios, fuerte y agachado sin verlo.

 

Luego sentí un aire muy frío casi congelado, que me cubrió el cuerpo y me azotó con fuerza, después todo quedó en silencio, sólo los grillos se escuchaban.

Poco a poco me fui incorporando hasta que pude pararme, no sé ¡¡qué pasó !!

Por qué noté que ya el cielo se veía claro, como si quisiera ya amanecer mi reloj se quedó parado a las 12:15 de la noche en el mismo momento que empecé a subir las escaleras.

 

Volví a mirar hacia arriba y ya nada más me faltaban a lo mucho 20 escalones para llegar.

¿Cómo es que subí tantos escalones, si me mantuve sentado todo el tiempo?

 

¿A donde se fueron todas esas horas que pasaron, sin que me diera cuenta?

 

Pensando cada vez más y más, apure el paso y subí por fin la escalera, mire al cielo ya más luminoso y le di gracias a Dios por estar conmigo en ese momento tan terrible de mi vida.

 

Me libró de esos Demonios que deseaban quitarme el alma y tal vez la vida..

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s