CON EL ALMA AL PUNTO DE LA BOCA(POR: PAOLA PECH MAAS)

 

 

“Bendita la sangre que derramó aquel Dios y quien la beba será todo un santo” ¿Y eres la santa que quiso? Siempre se lo pregunto a todo mundo, y ese mundo se esconde en mi tía, la cual sin duras penas, enamorada de su labia, contesta: -¡Teme a tu Dios sobrina!- Creo que siempre la oigo decir lo mismo, y es que cansan los oídos, porque decir, ¡Ay Dios mío! Me viene de corazón cuando me los brinco en la cama.

Estoy parada sobre los 20’s, y el único dios que conozco humilla sin piedad al Dios de todas mis tías. Creo que nunca pondré los pies sobre su cabeza, porque me mira como si una virgen pasará sobre su ceño.

Es evidente que quiere más allá de un rato tocando y escogiendo melones, no es como los compañeros de carrera que me he tomado, porque es verdad que me encanta gritar, y que estos catalogadores de manjares lo disfrutan. Siento sobre mi pecho, que él prefiere a las mujeres sencillas, esas que no gritan ni se masturban con sus videos favoritos de X-hámster. Mucho romance, sin fumar después de que dos cuerpos convierten la habitación en universo.

 

Pero como le digo que a pesar de ser una simple universitaria y él, toda una persona de traje y corbata, el espíritu sale de mi cuerpo y toca el suyo sin que pudiese sentirlo.

 

Considerando que dejaría mi adicción de meterme en cuantas sabanas se dejen manchar, estaría dispuesta a ponerme los calzones y dejar de andar descalza; una vida sin leche barata, huevos cocidos y canciones de 4:20. Y todo esto pasa en una conexión de mi corazón con las piernas, mientras nos miramos a distancia.

 

Pudiera danzarle un par de palabras y decirle lo mucho que me gusta, pero sé que su gentileza no va tocar la profundidad de mi alma.

 

-No sabía que usabas lentes Marcelita- Me dijo un día; yo me mordí los labios, me moje enseguida.

Era su “Marcelita”, yo me encargaría entonces de seguir siendo su niña.

Y vino la luz a mi vida, porque recuerdo que al llegar a casa le rendí culto: Abrece la constelación como si me hubiese fornicado. Le puse un altar tan dentro de mi cuerpo. Le bese el alma, le comí el espíritu. Entonces, ya vive en mi cuerpo, más sin embargo ¡Está maldita sea! Hasta el otro extremo de mi vida.

 

No estoy cerca de crearnos una atmosfera, ni de tomarnos desvelados después de comer en días de pecado. Nunca viviremos la escena del café que juega en mi cabeza, para después me lleve a su casa, me quite el vestido y mire que en mis pechos nunca pasaría hambre ¿Cuándo se dará cuenta que ya soy suya sin haberme tenido?

 

Pero tengo la infortuna de un fleco mal cortado, uñas frescas porque no se lavar ni un plato, labiales olor a fresa… Un par de nalgas con incontables crisis mentales ¿Quién me tomaría enserio después de saber que cada fin de semana, paso 3 horas en la lavandería esperando un nuevo color de sabanas? Ni dulce, ni delicada, no soy lo que busca pero deseo ser lo que merece.

 

De admirables vellos en los brazos, altura de buen prospecto, sin temor al adviento, dedicación en su sonrisa-. Me digo mientras se marcha no sé a dónde; a ese lugar quisiera ir, para ser siempre su niña, me arrulle cuando no pueda dormir, mientras me amamanta con leche santa y me da de comer con la dicha de ser también, su mujer.

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s