LA LEYENDA DE TAVITO(POR: MARÍA TERESA MORENO)

tarjeta de ma teresa moreno

 

Tavito era un niño de 5 años, se caracterizaba por su nobleza y su actitud servicial.

 

Un día la madre de Tavo, decidió cambiarlo de kínder, porque el otro ya les quedaba muy lejos, Tavito, triste pero emocionado, se preparó para su primer día de clases.

 

Durante el receso no tuvo mucha suerte para hacer amiguitos, solo un pequeñito se le acercó a platicar.

 

¿Cómo te llamas? Dijo Tavito.

-Many, respondió el niño.

Comenzaron a jugar y platicar, se acercaba la hora de salida y Many comenzó a llorar.

 

¿Qué tienes Many, no te da gusto que por fin viene mamá por ti?

– Mi mamá ya no viene por mí, me he parado en la puerta, esperando a que la miss diga mí nombre para salir, pero nunca lo dice, regreso con miedo a la casita y me escondo toda la noche, para que la oscuridad no me dé miedo.

 

La maestra gritó el nombre de Tavito, este se fue a la entrada donde su mamá lo esperaba.

 

En casa le contó a su mamá, lo que Many le había dicho, la mamá le dijo: “seguro es una broma, no hagas caso, todas las mamás siempre vamos por los niños”.

 

Día 2 en el kínder.

 

Durante las clases Tavo, nunca veía a Many, solo lo encontraba durante el receso y a la hora de salida.

Este día many estaba llorando

 

¿Qué tienes Many, por qué lloras?

-Ya no quiero seguir aquí, me he tratado de salir, pero no puedo, es como si estuviera encerradito y no puedo regresar a mi casa, extraño a mi mami, a mi pececito y mi cama.

 

Tavito le dijo: – Mi mamá dice, que todas las mamis siempre vienen por los niños.

-La mía no. Dijo Many. – La mía no ha venido desde hace muchos días.

 

La maestra comenzó a notar actitudes raras de Tavito, entonces mandó a llamar a la madre y le dijo:

 

-He notado que Tavo habla sólo, no socializa con nadie, en hora de recreo y salida, se encierra en la casita del patio y habla solo ahí dentro, nadie quiere ser su amigo, les da miedo que Tavo hablé solo.

 

La madre dijo:

 

-Hablaré con Tavo, mañana regresaré con usted y le platico lo que me diga.

 

En casa la madre de Tavito, habla con él, sobre todo lo que está pasando en la escuela; al terminar la plática, la madre sorprendida, pero segura, creyó en la palabra de su hijo, diciéndole:

 

-Esto se lo vas a contar a tu maestra el día de mañana, yo te creo y yo te voy a acompañar.

 

Llegó el día de clases y la maestra se sentó para escuchar lo que Tavo tenía que decirle, y fue:

 

“Yo no hablo solito, mi amigo Many es el que siempre está conmigo en la casa, él tiene miedo porque su mamá no ha venido a buscarlo a la escuela, quiere ir a su casa y extraña a su mamá, si quiere vamos y que él se lo diga”.

 

La maestra paralizada, le dijo a Tavito:

 

-Yo te creo, puedes ir a jugar al patio, me voy a quedar con tu mamá.

Entonces la maestra relata lo siguiente:

 

-Many era un pequeño de 4 años, estaba en este kínder hasta hace un año, que falleció, el murió en esa casita de un paro cardíaco fulminante, la madre estaba devastada, los doctores no pudieron hacer nada y desde entonces, no supimos nada más de su mamá, la escuela mandó apoyo psicológico a la casa de many, pero la madre se negó a recibirla, me sorprende mucho que Tavito sepa de many, esto pasó hace un año y es imposible que el supiera de este niño, porque aún no estudiaba ahí y para los niños, Many se cambió de escuela.

 

La madre de Tavo con más seguridad, decidió apoyar a su hijo.

 

-Tavo dice que tiene una misión, que Many le ha pedido buscar a su mamá, para que venga por él a la escuela y se pueda ir a su casa; yo quiero apoyarlo, me pueden dar la dirección, le prometo que si la mamá de many no quiere hablar, no molestaremos más.

 

La maestra después de ver que lo que pasaba no tenía explicación, accedió a darles la dirección, para que Tavo pudiera seguir con su misión.

 

Luego de que la maestra le dio la dirección a la mamá de Tavito, asistieron por la tarde a verla.

 

Al tocar la puerta, una mujer demacrada, pálida, fachosa, con ojos hinchados y un oso de felpa en su mano, abrió la puerta con mal humor.

 

Tavito al ver ese oso, inmediatamente dijo:

 

“Ese debe ser puchis”. La mamá de many cerró inmediatamente la puerta y entre llanto sólo gritó:

 

-¡LARGO!

 

Al día siguiente volvieron a insistir, con la misma ropa del día anterior, abre la puerta y antes de cerrarla Tavito dice:

 

-Espere, mamá de Many, yo conozco a Many y él me pidió que le dijera algo a usted.

 

La señora se agacha y le dice:

 

-¿Estudiabas con él?

 

La madre de Tavo le explica, que el niño llegó apenas a ese kínder y no se conocían antes, pero que la maestra y los niños, lo miraban hablar solo y en pequeño afirmaba que hablaba con Many.

 

Así pasaron varias semanas, mientras Tavo le mandaba recados de Many a la madre, esta comenzó a sanar muchas heridas, al comenzar a saber cosas de su fallecido hijo.

 

Tavito le dijo:

 

-“Señora, Many quiere que vayan por él a la escuela, todas las mamis van por sus hijos y Many ya se quiere ir, extraña a puchis, su camita, su hora de cuentos y su beso de buenas noches”.

 

Después de tanta convivencia y detalles que Tavo le daba, la madre de many accedió a ir a la escuela por él.

 

Temprano Tavito y Many se encontraron en la casita de siempre, platicaron por última vez, rieron y compartieron su último intercambio de palabras.

 

La maestra comienza a nombrar a todos los alumnos por los cuales habían llegado, Marcos, Alex, Hannia… Así sucesivamente hasta que menciona: Tavito y Many, sus mamás han llegado.

 

Emocionado Many corre a la puerta, abraza a su maestra, a quien le recorre un frío en el vientre.

Many se acerca a su mamá, a quien no había visto en mucho tiempo, la madre pudo sentir esa conexión única con su hijo, se agacha y un escalofrío apacible recorre su cuerpo, aunque no podía verlo, ella podía sentir a su hijo, abrazándola.

 

Tavito vió alejarse a su mejor amigo Many y su madre, con una gran sonrisa en ambos, Tavo solo dice:

 

-De nada.

 

En la casa de la madre de Many, ella sigue la rutina de cuando tenía vivo a su hijo.

Llegan a casa, acomodan su mochila en la sala y se sientan en el mueble a platicar como ha ido en su escuela, después sirvió dos platos de comida, se sentaron en la mesa y ella comió, como si nada estuviera pasando.

 

Pasaron un día común, como cualquier otro, a pesar de no poder verlo, ella podía sentirlo, sentía ese frío, pero lleno de amor; no quería que el día acabara, pero las horas pasaron y llegó la hora de despedirse.

 

La noche había caído, la madre fue a la habitación de Many, que estaba levantada y lista para recibirlo, la madre se sienta a la orilla de la cama, lee un cuento, como solía hacerlo: “Este era un niño, que tenía que hacer un largo viaje, pero su mamá no podía acompañarlo, él tenía miedo, pero entonces descubrió algo muy importante, que su mamita siempre lo iba a amar, aunque él no pudiera verla y aunque pase mucho tiempo o poco, la mami siempre volverá por él”. Saca de un costado de ella, a puchis, el osito de felpa de su hijo, entre lágrimas le desea las buenas noches.

 

En ese momento, la madre dejó de sentir ese frío que la acompaño en todo el día.

 

Many, había conseguido paz y se había marchado para continuar amando a su mamá, en el más allá.

 

Tomado de leyendas urbanas Mexicanas

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