MÁS ALLÁ DEL MAR(POR: JOSÉ SALATIEL TEC)

 

sala2

“Yo lo amaba – dijo la voz – con ese amor total que se

experimenta solo una vez en la vida. Pero desgraciadamente

todo terminó, o más bien, empezó a terminar desde aquella

noche de tormenta, en que iracundo como un animal salvaje,

se abalanzó sobre mí con la intención de arrebatarme a mi

hijo primogénito, y desaparecerme por completo de su vida…”

 

=Mi padre detuvo el coche en un callejón de arena, que el

viento removía a cada rato lastimándome los ojos. Se detuvo

en una casa de techo de dos aguas y puertas de madera

despintadas por el tiempo. Lo hizo como si hubiera venido

aquí en otras ocasiones.

-¡ Aquí es ! pueden bajarse. Ahora vamos a saber cuál es la

urgencia de habernos hecho venir hasta aquí.

Muy temprano habíamos salido desde Mérida para Telchac

Puerto, como les oí decir a mis padres; de seguro no

veníamos por ella. Había cierta intranquilidad en la

conversación entre ellos, que me hizo percibir un aíre de

fatalidad.

Me olvidé de ello cuando mis ojos comenzaron a cerrarse, por

la monotonía en que pasaban en rápida sucesión los árboles

y las cosas, por el pedazo de paisaje que me daba la

ventanilla del coche.

Abrí los ojos cuando un olor salobre me cubrió por completo.

De seguro era el mar, pero todavía estaba un poco lejos. Era

el viento que lo acercaba hasta nosotros. Cuando llegamos,

una hilera de palmeras con el aíre silbando entre las hojas

llenaron nuestros ojos. Un puñado de viviendas se apilaban a

ambos lados del camino, hasta el fondo estaba el mar

bullendo sus aguas azulosas  como una cinta eléctrica.

Antes de llamar, un hombre cuya piel parecía haber bebido

buena parte de la luz del sol, nos habló como si nos hubiera

estado esperando desde antes.

-¡Pueden pasar ! nos dijo-mientras abría las puertas de la

entrada por completo.

Apenas entramos, el suave olor de flor de limonarias nos

envolvió por completo, y me hizo recordar de repente, el

mismo olor de las estancias de nuestra casa, cuando ella

estaba presente.

-Como ustedes ya saben-continuó-cuando ella les dejaba,

venía aquí para  encontrar un poco de consuelo para su vida

llena de infortunio. Y como ya saben también, la última vez

que vino, me pidió hablar a solas con el niño. Por eso les

hice venir hasta aquí para cumplir con esa voluntad.

-Pueden sentarse-les dijo a mis padres, señalando un par de

sillas rústicas colocadas junto a una estiba de redes

blanquísimas como telarañas apiladas en el suelo. Entonces

abrió sin contratiempos las puertas del fondo de la casa, y

entonces se mostró el mar completo, majestuoso, golpeando

con su mazo líquido las orillas de la costa..

El hombre del sol puso una de sus manos morenas en mi

hombro y me dijo:

– ¡Vamos hijo, acompáñame! Antes de que ustedes llegaran,

Habían dos barcas en la playa. Desde aquí puedes ver

solamente una. La otra lo llevó ella para unirse con el mar

que la vio nacer en una noche de tormenta. Esta es la que le

regalé cuando nació. La dejó para ti como un recuerdo. Le

grabé su nombre en un costado, se llama como ella.

SOLEDAD…DEL MAR. Así avanzamos, conversando

hacia la orilla, acercándonos al sonido de las olas que  venían

a expirar como débiles riachuelos en la arena…

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s