LAS CONFESIONES DE MANOLA(POR: JUAN CARLOS QUIÑONES SALAZAR)

SEGUNDA PARTE:

 

—¡Gracias Dios…! Y perdón por dudar de tu indulgencia, ¡Señor hágase tu voluntad y no la mía…! – Oré en silencio con un sabor agridulce bañando mi corazón.

 

El tiempo transcurría con lentitud pasmosa, mi ser había sido embargado por una extraña sensación de paz que nunca fue mía, me amodorré a un costado de las incubadoras y solicité que los gemelos fuesen acomodados de forma que estuvieran lo más cerca posible para sentir su presencia, tras algunas consultas mi deseo fue cumplido; aunque el mayor de ellos nunca fue autorizado, por la directiva, ¡Deseaba tener a los niños en mis brazos…! Por precaución y observando el reglamento se me impidió, ¡Los designios del cielo son mayores que las limitantes humanas…!

 

—Deseo sentir su calor mientras aún palpita su pequeño corazón, permíteme un adiós fraternal pero carnal, sintiendo nuestros cuerpos unidos como una vez lo estuvieron, ¡Ellos se irán con su Padre Celestial…! ¡Si aún no eres madre algún día lo serás y me entenderás…! – supliqué tomando las manos de mi compañera entre las mías.

—¡Entiéndeme Manola…! – Dijo entre gruesas líneas de lágrimas que rodaban en sus mejillas, mientras atisbaba en el quicio dela puerta y cerraba lentamente.

 

Caminó despacio hacia el contenedor del cuerpecito del varón que respiraba apenas con grandes esfuerzos, le desconectó algunos de los varios tubos que lo alimentaban; ¡Siempre cuidó de no poner en mayor riesgo la precaria salud del inocente ser…! Lo tomo apenas entre sus palmas y me lo ofreció, ¡Su llanto silente era profundo, sincero y desgarrador…! Lo tomé amorosamente en mi regazo, ¡Atrapé en el aire su mano que jugueteaba con el vacío y lo bese en la frente…! La nena vino a mis brazos minutos después, ¡Era apenas del tamaño del total de la superficie de mi mano…! Por un momento los dos sintieron el calor de mi pecho y buscaban por instinto la leche materna que a borbotones manaba de mis senos. ¡Tal como mencioné antes fue la despedida final…! Un tiempo después del gozo momentáneo, percibí un leve sonido gutural de la nena, ¡Había partido de donde se originara su existencia…! Pese a que su vida se había extinto no la separe de mí y mucho menos de su hermano. Un lapso de tiempo posterior mi niño pareció estrechar la aun cálida mano de su hermana y de la misma forma se fue para siempre a la eternidad, ¡El alma de mis angelitos había emprendido el camino de nuevo al edén…! Con melancolía y llanto desbordado me cuestione una y mil veces, ¿Acaso se requiere alguna orden o autorización para disfrutar del paraíso…?

 

El tiempo subsiguiente fue un verdadero tormento, mi existencia parecía no tener destino y la barca de mi vida no respondía al mando del timón; fueron varias personas las que figuraban en una lista mental que revoloteaba en mi cabeza para ser acusados en el juicio final, ¡Sin embargo todo se resumió a que la responsabilidad fue totalmente mía…! Ahora todo se concentraba en dos pequeños y níveos ataúdes en la capilla de la Guadalupana que de alguna manera me hiciera ver con claridad el porvenir de mis hijos; durante el sepelio que por exigencia personales fue totalmente privado debido a que los religiosos habían planeado montar un espectáculo donde la víctima parecería ser el asesino, mis manos jugueteaban con la tarjeta que el policía me había dejado por si cambiaba de parecer y decidía ampliar mi demanda, ¿Era posible que aun cupiera la menor duda de cómo actuar…? ¿Era tan arraigado el terror que se había enraizado en mí para continuar callando…? ¿Qué podía perder ahora sí lo más valioso estaba contenido en aquellos minúsculos ataúdes…? ¿Qué importancia tenía mi integridad física si era desde entonces sería una muerta en vida…? Concluí en total soledad el sepulcro y posteriormente procedí a hacerles justicia a mis críos. Sin dudarlo me dirigí a un teléfono público y marqué el dial correspondiente y de inmediato me comunicaron con quien me ofreció su apoyo incondicional; acudí presta a mi cita con él a la fiscalía y le narré con lujo de detalles todos y cada uno de los abusos, golpizas y vejaciones de que había sido objeto todos los años de mi matrimonio pactado en la sombra, ¡Sonrió lleno de placer y sarcasmo por la cobranza que haría a mi nombre…! Le narré respecto a mis múltiples fracturas y la forma en que me golpeaba y hería cuidando siempre hacerlo lo menos visible, ¡Hasta que perdía el control y se desbordaba…! Debido a las constantes masacres a que era sometida parcialmente había perdido la visión y mis cuerdas bucales estaban dañadas por los constantes ahorcamientos con los que me doblegaba, fue una declaratoria excesivamente extensa que más que una acusación la consideré un desahogo para mi alma que se encontraba a punto del colapso; inesperadamente mis lágrimas parecieron extinguirse y me percaté que con el revivir nuevamente el paso de la tormenta por mi mente y sobre todo el crimen de los niños, hizo emerger de mi interior sedienta de venganza a la fiera que dormía, ¡Ya nada era igual deseaba justicia a cualquier costo…!

 

No fue nada difícil encontrarlo pues me había asegurado de proporcionar su itinerario en exceso predecible, ¡Se encontraba en su iglesia rodeado de sus correligionarios rompiéndose el pecho…! Tras una intensa lucha inútil fue apresado y puesto a disposición de la fiscalía. Para desgracia del proceso, y la memoria de los nenes los inhumanos miembros de su hermandad le proporcionaron la ayuda necesaria para cumplir una escueta condena por sus crímenes y violencia intrafamiliar. ¿Realmente éramos una familia…? ¡Ridículamente y debido a las supuestas atenuantes a su favor solamente permaneció en la cárcel por apenas cinco años y medio…! En lo que a mí refiere durante el tiempo de su encierro aproveché para encaminar nuevamente mi existencia; me mude de la ciudad, pude permutar mi nombre arguyendo persecución que ponía en peligro mi vida, auxiliada por el jefe de la policía me llevé los cadáveres de mis hijos para darle una verdadera sepultura cristiana, me deshice de todos los que algún día se llamaron mis amigos, realicé algunos arreglos en mi apariencia física, trabajo en la carrera que estudie y ayudo en lo posible a las mujeres que como yo, fuimos prácticamente negociadas en un matrimonio arreglado y por ello únicamente tenemos cierto valor monetario que se traduce en orgullo masculino, sin embargo para la sociedad y para nuestros dueños carecemos de todo el valor moral y sentimental. ¡Soy una nueva mujer que merece totalmente ser conocida y reconocida como ser humano…! ¡Aprendí a amarme profundamente para que emanara de mí amor puro y sincero…!

 

¡Hoy hace cinco años de la muerte de los gemelos…! No ha sido nada fácil sobre llevar la pena de su ausencia y aun cuando fueron fruto del desamor de su padre, ¡Ellos no eligieron venir al mundo y menos decidieron quienes serían sus padres o la situación en que nacerían…! Hace diez meses conocí a alguien muy especial, y aunque no hemos pasado de ser algo así como novios, su trato hacía mí es diametralmente opuesto al que recibiera en la anterior relación, ¡En esta nueva experiencia sentimental me han hecho sentir que soy el eje de donde se sostiene todo…! Me siento totalmente protegida y digna como nunca antes lo fui. El mes pasado por medio de la prensa escrita me enteré que la congregación católica había denunciado y reenviado a la cárcel al asesino de mis hijos por hurto y abuso de confianza, ¡Que patéticos…! Le proporcionaron mayor valor a unos cuantos pesos y mientras devalúan la vida que falsamente defendían a capa y espada. Contra mi voluntad aprendí lo nocivo que son lo que hoy en día les ha dado por llamar una relación toxica, experimente en carne propia que los deseos de superación que una tiene se opacan y desvirtúa a causa de los golpes, agresiones físicas o verbales que afectan la estabilidad mental, ahora puedo percibir que por muy pequeño que sea el abuso y por espaciado que sean los golpes, ¡No deja de ser agresión y siempre tenderán a incrementar…! Siempre será mejor denunciar y salir por tu propio pie de una casa, que callar y emerger escoltada y en un ataúd de tu claustro.

 

 

 

 

 

 

 

 

Código de registro: 1904270767115

 

 

 

¿Hasta cuándo y hasta donde los abusos físicos, verbales y psíquicos continuaran causando feminicidio…?  ¿No seremos cómplices al separar nuestra visión y razonamiento entre lo moral, religioso y legal mientras se extingue una vida…? ¿Puede realmente reinar la impunidad y la desdicha hasta que una medrosa mujer lo decide…? ¿Es falacia o realidad que el varón está predestinado a dirigir por encima de la mujer…? ¿Es cuestión de revolución femenina o de re-evolución de la raza humana…?

 

 

Una cordial y atenta invitación para leer y poner en perspectiva hasta el final, es un tema escabroso que lesiona y lastima la integridad física y mental del ser huma

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