EL TACÓN DORADO(POR: MARÍA TERESA MORENO)

tarjeta de ma teresa moreno

(Leyenda de San Juan del Rio Querétaro)

 

 

Existió una bellísima mujer vivía en la calle de Abasolo #24. Hija de una acaudalada familia, la joven parecía tener una vida de ensueño: Paseaba todo el día, paraba a tomar un café, comía con amigas, y disfrutaba de una tranquila vida. Sin embargo, su mayor pasatiempo era un tanto secreto. No porque hiciera mal, sino porque sabía que a su familia no le agradaría: la estación ferrocarrilera.

 

De nombre Mary Bella, la joven era fanática de los trenes. Le encantaba verlos pasar y soñar despierta con, algún día, salir de San Juan para conocer el mundo. Lo malo, era que la estación se encontraba lejos de su casa, cerca de una zona no muy buena. Mientras pasaba por ahí -siempre a la luz del día- vestía elegantemente: tacones dorados y vestidos azules.

 

Varios hombres le vieron. Varios intentaron conquistarla. Varios se rindieron. Las pocas veces que uno que otro se animó a aproximársele para entablar conversación, ella los despechaba en menos de cinco minutos.

 

Una noche, fue a la estación de ferrocarril un poco más tarde que lo usual, pues llegaba una nueva máquina que quería ver. A su regreso, más cauteloso por estar ya obscuro -un hombre interceptó su paso.

 

Tras unas pocas palabras en las que Mary Bella pensó que sólo sería un cortejador más, se sorprendió de sentir un puño en su cara. El hombre, con la cara fría como el hielo, la había golpeado y tirado al suelo. Antes de que ella se pudiera levantar, sintió como sus brazos la cargaban y se la llevaban.

 

Todo fue confusión por algunas horas, Le dolía la cabeza y otras partes del cuerpo. Oyó una risa. Sintió como sus ropas se rasgaban. Percibió un tacto no deseado por todo su cuerpo. Silencio…

 

Sintió el temblar de un automóvil de los años 40’s yendo a toda marcha por un sudo de tercería. Finalmente, un seco golpe hizo que no sintiera nada más.

 

Las investigaciones de la policía no llevaron a nada. El culpable de la muerte de Mary Bella había huido.

 

El tiempo pasó. Los terrenos se convirtieron en casas, y los caminos de tercería que recorrió Mary Bella en sus últimos minutos, pasaron a ser modernas calles. El lugar de su asesinato actualmente es una colonia popular.

 

Sin embargo, la historia no murió. Se cuenta por san Juan del Río. Los nuevos pobladores -los que llegaron después de los hechos- han asegurado después, que cuando se guarda silencio por las noches, se pueden alcanzar a escuchar los taconazos que Mary Bella, en sus tiempos finales, daba para intentar separarse de sus agresores.

 

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