HISTORIA DE BRUJERIA(POR: MARÍA TERESA MORENO)

tarjeta de ma teresa moreno

 

Un  buen hombre, al principio nuestra vida comenzó siendo feliz, pero conforme pasaban las semanas yo empecé a enfermar, al principio de cosas comunes gripes, fiebres, cansancios, los cuales veía normales, sin embargo, los padecimientos comenzaron a hacerse frecuentes y peores.

Los síntomas de mis enfermedades eran cada vez más raros, mis piernas Mi historia comienza hace algún tiempo, durante 4 años viví un infierno, mi salud física y mental se vieron comprometidas, por un extraño suceso el cual casi acaba con mi vida, y en donde la brujería que hasta en ese momento solo creía que eran cuentos, supe en carne propia lo real y peligrosa que puede ser, este es un testimonio de lo que me sucedió.

Mi vida era tranquila, me había casado con se debilitaban al grado de no poder dar un paso sin caerme, mi piel comenzó a secarse y ponerse obscura, perdía cabello de manera alarmante, al cabo de un año de enfermedades raras baje 25 kilos poco a poco me iba quedando en los huesos.

Visite innumerables doctores y especialistas y cada uno me daba diferentes diagnósticos, que resultaban ser errados, los medicamentos y tratamientos que me recetaban no funcionaban, o solo atenuaban los síntomas que para colmo regresaban con más fuerza. Para hacer más preocupante el cuadro, y a pesar de los problemas me embarazo, fueron los meses más tortuosos, a consecuencia de todo lo que me pasaba estuve prácticamente entrando y saliendo del hospital en ese periodo, aun así, a pesar de los pronósticos tuve un par de gemelas, estaban sanas y sin mayores problemas, eso significo para mí un alivio y esperanza.

Pasaron 40 días del alumbramiento y mi salud no mejoro, comencé a tener problemas estomacales, que me hacían vomitar y tener diarrea lo extraño es que defecaba y vomitaba una especie de líquido negro y espeso que apestaba horriblemente. Las cosas en mi casa también comenzaron a volverse horribles, perdí mi empleo no podía ni siquiera darle de comer o cargar a mis hijas, aunado a eso mi esposo comenzó a tratarme mal, me insultaba me hacía sentir culpable de lo que estaba pasando, me decía que era una pobre mujer, que le daba asco, y en cierta forma lo entendía porque mi apariencia de ser una mujer llena de vida ahora era de una piltrafa llena de huesos, con rostro cadavérico sin mucho pelo y apestaba a orines , vómito y enfermedad.

La familia de mi esposo no se cansaba de insultarme y burlarse ante la indiferencia de mi marido, quise matarme y acabar con mi vida varias veces, pero mantenía la cordura por mis niñas, decidí marcharme abandonar mi casa a mi esposo e irme con mi familia.

Tenía el presentimiento de que moriría, esa sensación horrible de que un día ya no despertaría, me llenaba de mucho miedo que mis hijas se quedaran sin mí, decidí hacer un testamento, y prepararme para lo peor.

Mi madre creyente de muchas cosas y platicando con amigos y familiares, coinciden en que deben llevarme con una “señora” a hacerme unas “limpias”. Yo sin nada que perder acepte y me llevaron con una que vivía en Santa Catarina, al entrar a su “consultorio” me vio y se sorprendió del estado en el que estaba, determinada nos dijo a mí y mis papas que ella no podía hacer nada que si me ayudaba ella ponía en riesgo su vida.

Salimos de ahí y yo pensaba en sus palabras, mis papas no se desanimaron con otra recomendada por el rumbo de Cumbres, obtuvimos la misma respuesta. Nos dijo que mi mal estaba muy avanzado y que no podía hacer nada por mí. Decepcionados mis padres me llevaron a casa y me resigno a pensar que todo acabaría pronto. Fue entonces que mi madre recordó que le dijeron de una bruja que vivía en León que había curado a una persona muy grave con mis mismos padecimientos y que ahora vivía felizmente. Sin pensarlo decidimos ir a buscarla llegamos a León y empezamos a preguntar por ella, nuestra búsqueda rindió frutos y llegamos a la casa de la señora.

Al entrar nos llevaron a un cuarto anexo en el fondo de la propiedad donde había unas 20 personas, sentadas en bancas y sillas, en el fondo había un altar que abarcaba toda la pared con decenas de niños Dios, la imagen del papa Juan Pablo II imágenes de la virgen, Cristos e indios, no sabíamos a quién dirigirnos, De pronto entre la multitud salió una anciana de baja estatura, encorvada y con dificultad para caminar, al vernos puso un gesto de enojo y pregunto con voz firme y áspera. _ ¿Ustedes quiénes son? — Somos de Monterrey venimos por ayuda para mi hija está muy mala contesto mi papá con cierta pena.

Enseguida la viejecita se acercó a mí y me miro detenidamente, –Si esta muchacha viene bien mala ya está a días de morir acuéstela aquí le dijo a mi papá con cierta resignación, me acostó sobre una mesa de madera y comenzó a “barrerme “con una escoba de hierbas frescas, todas las personas observaban lo que hacía y yo me sentía incomoda, pero así era como esa señora “curaba” rodeada de sus “pacientes” según los dichos de las personas de las personas a las que preguntamos esa anciana no cobraba sus consultas y lo único que teníamos que hacer era dejar flores en su altar.

Mientras hacia su labor todos sentimos como repentinamente soplo un viento helado, era extraño porque el cuarto no tenía ventanas, y la puerta de acceso estaba cerrada, la ventisca comenzó a hacerse más notoria, algunas personas comenzaron a pararse de sus asientos y comenzaron a orar asustados otros se arrodillaron haciendo lo mismo.

En ese instante sentí como si se hubiera detenido el tiempo y la señora se paralizo viendo el techo, se sentó en una silla que tenía tras de sí, y se quedó como dormida con la cabeza caída sobre un hombro, una de las mujeres que estaba ahí se paró y señalo a la anciana diciendo con voz firme, –Ya bajo el espíritu –¿Cuál espíritu? Pregunte con miedo –¡Pues la persona que te hizo la brujería! Contesto.

En ese instante la señora se levantó de la silla su cuerpo estaba rígido con las manos a los costados extrañamente firme y con la mirada al techo, poco a poco comenzó a caminar por el cuarto con pasos lentos y firmes, bajo la mirada y miro a su alrededor su mirada se detuvo en mí y en mis padres, y enseguida puso un gesto de ira y sorpresa y con una voz profunda y escalofriante me grito, –¿Y tú que haces aquí? ¡Ya tendrías que estar muerta! En eso una señora que estaba ahí pregunto con determinación ¿Quién eres?

–Jajajajaja de pendeja te lo voy a decir –dijo la anciana con la voz grave y comenzó a reírse de una forma chillante y molesta, paro de reír y con una mirada de odio le dijo a mi madre – ¡Y tu tenías que venir de metiche perra! La señora que se había parado la enfrento diciéndole que se fuera, que me dejara en paz, mientras la anciana poseída se carcajeaba cada vez más fuerte, las señoras comenzaron a enfrentarla, una de ellas le dijo que los indios vendrían por ella a castigarla, en ese momento la cara de la anciana hizo un gesto de preocupación y miedo y se arrodillo y pidió que no le hicieran nada, mi padre hasta ese momento no creía nada, pensaba que todo era una chapucería de las señoras , un teatro fingido para sacarnos dinero o mandarnos a otro lado, sin embargo su pensamiento y el de todos cambio cuando la anciana postrada en el piso comenzó a llorar desconsoladamente, dijo algo que nos dejó sorprendidos y nos quitó la venda de los ojos .

-¡Es que odio a esa maldita y a esas malditas niñas, ellas me quitaron lo que más quiero! -¡a mi osito!

Era mi suegra, nos vimos todos al mismo tiempo con sorpresa, era ella, así le decía a mi esposo “Osito” y era algo que nadie podía saber.

En eso la anciana se desmaya y cae al piso agobiada, la gente le ayudo a incorporarse y se dirigió a mí, — Tu mal es muy grande, vas a tener que venir todos los días a hacerte unas limpias por mes y medio, tenemos que desbaratar los males que cargas y alejar al acechador.

Ahí comenzó mi curación, cada sesión era distinta a las demás, ella me recorría con sus manos como sacudiéndome, estirándome la piel, y sentía como si despegara pedazos de mí, no me dolía, pero sentía el jaloneo en ese entonces pesaba un poco más de 30 kilos.

Mi rostro era completamente cadavérico, con grandes ojeras y mis ojos hundidos, había perdido mucho pelo y mi piel que era blanca se había tornado obscura, no podía caminar al hacerlo mis piernas se doblaban, mi vagina estaba sin piel, al rojo vivo, cualquier rosón era ardor y dolor, no podía sentarme ni estar mucho tiempo de pie, sangraba y no me cicatrizaba con nada.

Eso era algo que la señora no sabía, durante las sesiones cada que me hacia la limpia me decía la magnitud del trabajo y el mal que me habían hecho, mi esposo tenia aversión por mí porque habían enterrado un muñeco hecho de tela y cabellos míos, cerca de un perro que tenían amarrado y que cada que orinaba y defecaba toda esa pestilencia afectaba mi relación con mi esposo, habían sacrificado y decapitado a un coyote, su cabeza cercenada la habían puesto sobre otro muñeco y toda su putrefacción había caído sobre mí, y eso afectaba mi rostro, mis facciones y mi piel llena de póstulas para verme horripilante, incluso no sé si sea superstición pero juraba que mis orejas se estaban estirando, la negrura de mi piel también reflejaba otro trabajo en donde habían hecho otro fetiche de mí, y lo habían asado en carbones curados para hacer brujería, todo lo anterior iba encaminado a que mi esposo sintiera aversión por mí .

El problema de mi vagina radicaba en el hecho, de que en mi baño habían tirado otro trabajo, el cual poco a poco comenzó a despellejarme, cualquier contacto con la piel me ardía horriblemente, habían hecho otro muñeco con la intención de amarrar mi piernas con alambre de ahí la dolencia de mis piernas, y la dificultad para caminar, lo peor fue cuando la anciana después de sobarme el estómago empecé a devolver en una cubeta todo lo que tenía dentro un atole negro apestoso el horror me invadió cuando en el líquido negro espeso que había sacado se movían renacuajos y pequeñas ranas que agonizaban entre aquella asquerosidad. Casi al finalizar el tratamiento la anciana me pido revisar a mis hijas para ver si no tenían algún mal. A una de ellas la hizo toser y empezó a sacar flemas, al revisar nos dimos cuenta de que había coas extrañas en la mucosidad, eran pedazos de plástico, como de bolsas de supermercado, me preocupe por que ella desde que nació tenía problemas con sus bronquios y corazón, al llegar a Monterrey la revisaron y no tenía nada estaba sana.

Cuando regresamos a León aún tenía problemas, el mal seguía ahí, pero con menor intensidad, la anciana hizo lo que pudo para liberarme, pero no fue suficiente al llegar a Monterrey lo primero que hice fue llevar a mi hija a que le practicaran unos estudios y verificar que estuviera sana, afortunadamente no tenía mayores problemas, después la bautice, ya sabíamos quién era la que me causaba los males después de haber traído el espíritu de mi suegra (aún viva) y evidenciar que era ella comenzamos a atar cabos.

Cuando hui de mi casa, mi aún esposo había embarazado a su amante y se fueron a vivir a la casa donde vivía, se inició entonces otra batalla en contra de ellos, el divorcio, la custodia de mis hijas, me denuncio por abandono de hogar y robo de menores, la mamá corrió con todos los gastos de la demanda y apoyaba la relación con esa mujer con la que me engañaba desde hacía mucho tiempo. Sin embargo gane todos los pleitos legales, y tengo la custodia de mis niñas, el paga la pensión y las ve cada fin de semana, aunque por mis niñas supe que solo va por ellas y las deja con la abuela.

Durante todo ese tiempo aún seguía con mis enfermedades. Mi calvario no terminaba aun seguí yendo con curanderos para tener protección a las brujerías, pero no se me quitaban todos los padecimientos a pesar de casi no retener alimento mi estómago estaba inflamado como si estuviera embarazada, Por esos días una tía se casó y se fue a vivir a Mérida, Fue durante el mes de abril que fui a visitarla, estando allá me comento que me llevaría con un curandero, un mes antes de eso, ella fue con ese hombre y le llevo una foto mía, para que la viera y determinara que tenía, el hombre abrió los ojos y le dijo que estaba muy mal, me mando unos frascos con un líquido azul obscuro, con esos líquidos tenía que darme baños durante un mes antes de visitar su consultorio, Así lo hice cumplido el mes me fui para Mérida. El pueblo donde el curandero atendía estaba a una hora de Mérida, cuando llegamos había gente esperando, yo pase de inmediato al llegar, antes de decirle algo, el me platico cosas que solo yo sabía y no solo eso me hizo una terrible revelación. El sabia de los trabajos que me habían hecho y que era mi suegra pero no solo eso mi ex esposo le había ayudado, con muchas cosas para destruirme, él le conseguía los objetos y cosas mías para que mi suegra las trabajara, cabellos, fotos, ropa interior etc. Me dijo que aún no estaba muerta porque les había faltado un ingrediente en los trabajos, sangre de mi periodo, me quede sorprendida porque ya tenía tres años sin tener regla, eso quizá me salvo de un destino peor.

Fue entonces que un gramo de esperanza me alentó, me dijo que él podía quitarme todos los malos que me habían hecho por completo y no a pedazos, sacarlo de raíz definitivamente, porque lo que traía en mi estómago me iba a matar por infecciones, peritonitis o estallamiento de vísceras. Mi suegra había utilizado un tipo de magia negra de alto nivel proveniente de Cuba, santería, palo mayombe, y cosas bastante siniestras, Así que él tenía que usar ese tipo de brujería para destrancar todo lo que tenía, tardaría un poco en conseguir los ingredientes porque habría que pedirlo de Cuba.

El me dio otros frascos con líquidos rojos intensos, con ellos tenía que bañarme por 30 días, para poder soportar lo que me iba a hacer, regrese a Monterrey y comencé con el tratamiento, durante ese tiempo fue horrible, dolores intensos durante la madrugada despertaba entre 2 y 3 de la mañana con espasmos, el pecho congelado y dificultad para respirar, quise abandonar pero ya estaba determinada a liberarme, la lucha tenía que acabar o con mi vida o con la maldad que tenía lo soporte todo. Una semana antes de terminar con los baños pude notar que tenía un dolor abdominal terrible, era como un dolor de cesárea, sentía que la piel se me habría de esa parte, no le di mucha importancia porque todo el cuerpo me dolía de forma horrible. Al terminar con los baños me fui para Mérida, cuando llegué con el curandero me vio con sorpresa y me dijo que pensó que no iba a regresar, pero si ya estaba ahí lo que seguía era lo último y menos doloroso, me dijo que fue difícil trabajar conmigo, que durante ese tiempo hizo velaciones, pero que era riesgoso porque mi intestino estaba casi perforado de alguna forma por toda la asquerosidad que tenía. El de alguna forma me “opero” con un fetiche de mí que había hecho para quitarme el mal, por eso me había dolido el vientre, yo sorprendida de todo eso, le conteste que en efecto había sentido un dolor lacerante como el de una cesárea, Me recostó sobre una cama y me hizo morder y babear una gasa, mi mamá que me acompañaba me corto un pedazo de cabello y enseguida hizo una bola de algodón con algún líquido y me lo paso por el vientre abajo el ombligo , después envolvió la gasa con el cabello en el algodón y la puso sobre de mí, de pronto sentí algo extraño, un dolor soportable pero punzante.

Algo como una punta fría me hizo un corte en el ombligo y sentí como algo escurría en mi piel, lo único que alcanzaba a ver eran sus manos envueltas en guantes de látex, haciendo algún tipo de incisión y manipulando el algodón, me dijo que respirara y sacara el aire 4 veces mientras lo hacía sentía tirones en mi ombligo, sentía como algo se jalaba dentro de mi estómago, cuando comencé a sentir molestias el hombre se apartó y me cubrió con algodón la herida me sentó sobre la cama y me dijo hemos terminado.

-¿Qué salió? pregunte con ansiedad, el curandero acerco un bote de alcohol y en la mano tenía la bola de algodón con la gasa, tanto mi mamá como yo miramos horrorizadas. Tiro la bola al piso y le hecho mucho alcohol, después lo encendió, en el cuarto no había corrientes de aire porque todo estaba cerrado, y se hizo una gran llamarada, el fuego azul envolvió todo aquello, cuando comenzaba a extinguirse aquella bola de algodón con la gasa, se puso negra y comenzaron a salir cosas raras de él, eran como gusanos que salían frenéticamente de aquel calor, crecían y se retorcían agonizantes sobre el piso, Entendí lo que salió de esa bola no eran gusanos, eran serpientes, pequeñas escamosas, y me quede sin habla.

–Eso era la brujería que traías, serpientes, era lo que te hacia vomitar y te hacia doler el esófago ya no cabían y buscaban la salida, al subir por tu esófago ellas mismas se bloqueaban y se retorcían, dijo el curandero también sorprendido. De pronto me dieron muchas ganas de ir al baño con ayuda de mi mamá entre al baño que había ahí, y comencé a defecar, era algo asqueroso, lo que hice era una masa maloliente completamente blanca como la manteca pareciera que todo el horror que había pasado había salido por ahí. Horas después sentí mucha hambre, quería comer, quería comerme el mundo por el hambre, por primera vez y en, mucho tiempo comí y no devolví nada, eso me emociono hasta las lágrimas, me sentí mejor. Regresamos a Monterrey a la semana comencé a reglar de nuevo después de tres años de no hacerlo.

Fui con especialistas y después de exámenes determinaron que todo estaba bien, ni azúcar ni anemia ni nada, empecé a subir de peso, el reumatólogo que me atendía me retiro muchos medicamentos y no se explicaba cómo había mejorado tan rápido me felicito, la fisioterapeuta está a punto de darme de alta, aun no me puedo parar sola de algunas sillas, pero ya puedo manejar, subir escaleras, caminar un poco más rápido las taquicardias desaparecieron y ya no me agito al realizar cualquier actividad

Aún tengo un cabo suelto desde abril que mi ex marido y su madre no me han visto ellos creen que aún estoy mal y no tardo en morir, quiero que lo crean, el curandero me dijo que por el momento es mejor que no me vean.

La terrible realidad de lo que me paso obedece a esto. Ambición, yo tengo unos seguros cuantiosos, cuando recién comencé con mi ex marido me di cuenta de que mi suegra tenía otras intenciones ahora sé que mi ex también las tenía, comencé a sospechar cuando mi ex suegra se quedó con mi acta de matrimonio y no quería dármela por diversos motivos, siendo más astuta que ella y apelando a su ambición, le comente que la necesitaba para poner como beneficiario a su hijo en uno de mis seguros , en ese rato me la dio y mi esposo comenzó a preguntarme y a investigar cuánto dinero era, eso me abrió un poco los ojos.

Aunado a eso la familia de mi esposo quería quedarse con la casa donde vivíamos mi ex esposo la saco estando soltero y tenían planeado vivir ahí todos ellos, pero sus planes se arruinaron cuando Salí embarazada , tuvimos que casarnos y eso trunco sus planes, cuando me llevo a vivir a su casa su familia me condiciono a que si iba yo a vivir ahí, yo tenía que ampliar y remodelar la casa porque su hijo había comprado la casa, mi vida llena de mezquindad comenzó cuando me case con él y me fui a vivir a su casa, todos me tenían en sus manos hasta que decidí huir de ese infierno refugiarme con mis padres y liberarme del mal que tenía impuesto. Lo logre a pesar de todo sigo adelante mi ex esposo sigue con su amante y su hijo y sus padres viven con él. Ellos no saben que estoy bien y no quiero que se enteren tengo el temor de que vuelvan a atacarme, ellos esperan que muera, pero las batallas que he librado me han hecho aún más fuerte, que quede este testimonio para saber que la brujería existe y que puede llegar a matarte.

 

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