PRECIPITACIÓN MENTAL(POR: JUAN CARLOS QUIÑONES SALAZAR)

 

 

Siempre me he considerado una persona promedio, mi intelecto es puramente normal y a mi edad considero que he atesorado múltiples experiencias y un cúmulo de satisfacciones e insatisfacciones de la vida y por ello me cuestiono a veces ¿Del por qué mi tendencia al fatalismo si el sol alumbra siempre para todos…? ¿Acaso soy proclive a la falacia espiritual…? Sin embargo la respuesta es gráfica cada vez que observo transitar el tiempo y los crímenes incrementan su fuerza más allá de la luz incandescente del perdón, y es que la lluvia de interrogantes se precipita sobre mí de forma incontrolable, ¿Por qué nadie regresa de la muerte…? ¿El ser humano es creado y nace con el alma entre luz y sombra…? ¿Realmente somos creación divina o un accidente de la biología…? ¿Somos entidades independientes o experimento de una sociedad tirana…? A diario me confunde mayúsculamente que cada uno de mis pasos sea recordado u olvidado irremediablemente. Es inadmisible la forma en que la humanidad parece observar con atención siniestra la actuación de los demás, ¡Las redes sociales se han convertido en los ojos inundados de curiosidad, ira, odio y sangre…! ¿El destino…? Es como siempre un sendero sinuoso entre la recia voluntad y la fragilidad de las circunstancias que aguardan con los brazos entreabiertos en lo más profundo de la obscuridad.

 

Sumergido en esta actitud aparentemente involuntaria siento que los amaneceres son excesivamente pesados y las noches se convierten en depredadoras de ilusiones que jamás podrán hacerse realidad. Por salud mental he decidido despedirme de las personas que metafóricamente habitan o lo hicieron en mi corazón, de las que continúan trabajosamente respirando o sufriendo y de las que descansan bajo epitafios de amor y amistad roídos por la venganza o el odio enmascarado. ¿Existe alguna forma de externar un adiós definitivo a quien formó parte integral de uno…? ¡Por obviedad no…! Son inexistentes las palabras lacónicas para alejarse de alguien que comparte el aliento, tiempo y espacio. No existen miradas ni caricias suficientes para sanar el caos que se desata en el interior de la mente. ¡Este tipo de hemorragias perduran eternamente y calan cada día más hondo semi ocultas en un sórdido rincón del alma…! Desgarrándonos lentamente hasta el fin de nuestra existencia. ¿Acaso es posible medir el alcance de las pérdidas humanas…? ¿Contabilizar los gramos de vida que dejamos ir con ellas…? ¿El tiempo es realmente medicamento para el alma…? ¿Existen farmacias cronológicas que validen estas recetas…? ¿Quién está autorizado para prescribirlas…? ¿Somos realidad o nos hemos convertido en máculas del universo…? ¿En nuestro interior bulle un espíritu o simplemente somos materia animada…?

 

Los sueños comúnmente no parecen tener certeza pues semejan ser simples fantasías de la inconsciencia. ¿Es real la felicidad o es un paradigma de esperanza vital…? ¿Realmente somos únicos e irrepetibles o existen realidades alternas…? La lluvia de cuestiones no parece amainar, sin embargo, en ocasiones, solo palpamos las estrellas con los dedos antes que desaparezcan furtivas en la bóveda obscura de las malas decisiones, de los lazos rotos y de los cuerpos muertos, pestilentes y enterrados. Fatalmente nadie testifica sobre la existencia de vida posterior a la muerte, esta parece ser una promesa incumplible de las sacras escrituras, ¡Los cuerpos yertos de hoy, mañana serán solo podredumbre y pilas de huesos blanqueadas…! ¿Alguien ha presenciado el mítico desfilar de las almas o es uno más de los engaños para mantenernos cautivos en una religión muy cuestionable…? ¿Es posible continuar intentando encontrar la solución en el interior de un halo de luz cuando el universo se torna cada vez más obscuro…? ¿Hasta dónde alcanza la resistencia de un globo terráqueo ante las agresiones de sus habitantes…? ¿Realmente la raza humana dirige el destino de su existencia o simplemente es una parte de la compleja maquinaria de existir…? ¿Somos esperanza o destrucción…? ¿Ciertamente somos parte de la sabiduría que presumimos…? La precipitación alcanzaba su punto más álgido.

 

Si algo he aprendido durante estos años que tengo de coexistir en la tierra, ¡Es que el mundo no perdona…! Somos el ascenso y el descenso de nuestro propio vuelo. De alguna manera hemos de mantener el rumbo en todos los remontes e intentar proteger a nuestros seres queridos. ¿De qué forma…? De la única manera en que los impíos, ateos e hipócritas creen que alcanzaran la Gloria prometida al final, ¡La oración y el arrepentimiento sincero…! Porque cuando llegue el momento de respirar por última vez, seremos los únicos encargados de confesar nuestros pecados reales y expiar las propias culpas correspondientes. Hasta este momento somos el cazador y la presa, el ayer y el hoy, el destello y las tinieblas. Y a cada segundo elegimos en quién queremos convertirnos con el pasar del tiempo. Hoy aquí, en el seno de mi hogar, concluyo en paz mi historia bajo mis preceptos de vida. Me marcho sin abandonarles, me voy con el silencio de los que años atrás tuvieron voz. Convencido que el sol naciente cuidará de mis hermanos, amigos e hijos.

 

 

 

 

 

 

Código de registro: 1904100607925

 

 

 

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