MEMORIAS DEL MASIOSARE(POR: LUIS CHAY CHUIL)

EL ZAPOTE Y YO

 

Sentimiento puro… Alberto Cortez le cantó a su árbol; yo en alguna ocasión le dediqué loas a mi zapote… allá en mi entrañable terruño.

Ese árbol que recibió a pie firme durante mucho años los rayos solares a todas horas hasta que el astro rey marchaba lento hacia sus aposentos en el ocaso del Poniente.

Deduzco que mi zapotito se mantuvo en pie más de 60 años, según mi memoria, pero quizá estaba allá mucho antes que mis papás habitaran la propiedad y edificaran la casa de paja que nos arropó a los ocho que formamos la familia.

Ese fue mi árbol, escondite cuando jugaba guarda guarda o “pistolazos” con mis hermanitos y vecinos; y se mantuvo a pie firme sin titubear. Pasó “Gilberto”, “Isidoro” y cuantos ciclones surgieron después.

Años atrás escribí al respecto en un medio local, no a la altura del gran maestro Cortez, pero con estas líneas intento recordar a ese gran cantante y al árbol que nos cobijó con su sombra como silencioso testigo de juegos de infancia.

Era un árbol con el tronco hueco, que, incluso, cuando jugábamos mis hermanitos y vecinos de infancia, su gran oquedad era un buen refugio.

Pasaron más de 30 años cuando volví a encontrarme con mi árbol, ya echo un tronco derruido, porque mis papás decidieron cortarlo.

Les di la razón, con toda la nostalgia, por todas las posibilidades de que por el tiempo en lugar de que “protegiera” de los implacables rayos solares sea un peligro.

Su tamaño, tanto grosor como altura, era considerable que si hubiera caído cabía la posibilidad de dañar la endeble vivienda en la que nací y viví hasta inicios de la juventud.

Cuando un día volví a ver a mis papás y “saludar” a mi árbol confidente, me dolió verlo “mordiendo el polvo” y que haya acabado de esa forma, pero lo acepté priorizando la seguridad de mis padres y hermanitos.

Ahora, cuando voy a casa de mi mamá ahí está inerte a un lado de la casa de paja el enorme tronco de mi zapote, resistiéndose a volverse aserrín o manjar para la polilla.

Esta historia continuará… Sólo intenté compartir que murió un gran compositor y que sus canciones eran descripción de la vida cotidiana, y uno de mis autores favoritos. Aunque me llevó tiempo releer sus versos y entender el sentido (quizá no propios, pero muy actuales y aplicables), en varias ocasiones las escuchaba para retomar algunas ideas y animarme, o de plano para volver a mis inicios y superar nostalgias.

Sólo he intentado compartir parte de mis sentimientos y parte de mi historia, quizá buena o mala, pero mía y algo que me movió a salir de la casa paterna en busca de cambiar mis estrellas.

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