MEMORIAS DEL MASIOSARE(POR: LUIS CHAY CHUIL)

EL REY DEL MUNDO

 

 

Como si fuera a buscar herencia, un sujeto transitaba en una calle aledaña a una avenida y… de pronto ¡crash, y más crash! entre metales, plásticos y muro.

Dos coches se dieron en toda la mandarina y uno de los propietarios se fue a recoger las partes de su auto en la escapa. Por suerte nadie salió lesionado.

El que fue a barnizar el muro tenía preferencia y la guiadora del carro de lujo tenía alto, pero lo hizo a media esquina… luego entonces para evitar la colisión el del auto rojo (no el de Camelia la tejana) decidió irse contra un muro.

El Masiosare deja que los peritos natos y sin una placa den su diagnóstico vial. El caso es que la conductora del auto blanco ni tarda ni perezosa dio reversa y, ¡coche para qué te tengo! se desvió y se dio a la fuga.

Quien cuestione por qué el revolucionario se quedó como simple espectador (pues no faltan… ¡ahsh, qué coraje!), resulta que ni a bicicleta llega y andaba en chancletas en ese momento, puesto que estaba en su piscina imaginaria en el porche de su casa frente al cual uno de los automotores se dio en toda la m…entada colisión.

Además, la ruta que tomó la guiadora que, cuando le dieron su licencia de conducir no le quedó claro que los señalamientos de disco de alto no son adorno y hay que frenar y con toda precaución avanzar para mirar si no viene otro coche de ambos lados, a una cuadra, en la avenida, hay cámaras, de modo que esperamos sea ubicada para afrontar su culpa.

De parte del otro que no llegó a tiempo a recibir su herencia, hay que recordarle que las calles, incluidas las avenidas no son pistas para carreras.

Este prolongado introito… ¡uhm! mejor introducción… suena mejor para no dar cuerda a los malos entendidos, pero mejor lo dejamos en  prólogo extenso, aterricemos en algo así como a lo que le tira el pollo (me refiero a los críos de las gallinas…): al grano.

El meollo de lo que el Masiosare quiere compartir con la descripción que ha hecho es que poseer un vehículo no te vuelve un poch Shwarseneger o la mujer Maravilla.

Eso no te hace extraordinario/a ni porque tengas toda la feria del mundo  (quién sabe cómo se haya conseguido, no me toca juzgar), sigues siendo un simple mortal que cuando te rompas la m…ano en accidente no dejas de ser uno más del montón y aguantas vara, sin albur.

Es de enca… minarse cuando alguien que en su vehículo va doblar en una esquina enciende su direccional cuando ya mueve la guía, ¿Ya para qué? Y si además frena intempestivamente ¿cómo evitar una posible colisión?

Otra situación es que cuando estás en espera de que encienda la luz verde del semáforo para avanzar, el desesperado que está sobre diez coches ya presiona su pito (mejor el claxon…, para evitar suspicacias), porque ya se hace…, y va llegar tarde a su chamba, a dormir, porque trae una “cruz”  muy pesada… y requiere el auxilio del lugar de su chamba para dormir o desahogar su furia contra sus secres.

Si les respondes con la misma moneda, ¡cuidado, porque son influyentes o de plano se bajan de su carro y te parten tu madrinola.

Estos son algunos vicios de quienes toman un vehículo para sentirse los reyes del mundo, hasta el grado de “aventarlo” contra un imprudente peatón, que, también hay que decirlo, no faltan. La clave es sentido común, orden y condescendencia; en español: ponerse en el zapato del otro.

 

 

 

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