MEMORIAS DEL MASIOSARE(POR: LUIS CHAY CHUIL)

SOÑANDO

 

El flaco anda agotado, pues eso de andar en aventones no es nada sencillo, puesto que su espíritu aventurero lo llevó hasta Brasil para disfrutar el Carnaval, donde realmente se da y admira la fiesta de la carne…, de manera que estos días su vida fue un carnaval.

Así que después de recrear la vista con todas las comparsas y sus exuberantes bellezas luciéndose en los gigantescos carros alegóricos tuvo que emprender el regreso como lo hizo a su partida de su jacal: caminando y levantando el pulgar en señal de pedir aventón.

Por fortuna ya libró esta aventura y se ha puesto a pensar que escribir…, bueno, tanto como pensar, no tanto (paréntesis para los mal intencionados que creen que no uso mi cerebrito…) Está acomodado en su hamaca de sosquil pateando la pared para mecerse y mitigar el calor.

Dice que no usa la cama porque una tienda, cuyo nombre inicia con C y termina con L y lo distinguen los colores azul y amarillo, le envió una cabecera con comején y los encargados no quieren reconocer la garantía los jijos de suchi…

Además no pone el clima, no tanto porque no quiera enriquecer a la autollamada “empresa de clase mundial” (CFE), sino porque no tiene…, pero lo que cuenta es que suena música de fondo en su radio, de esos que ya muchos tienen arrumbado o en el basurero, a pesar de que el lector de cd y casete no funcionan…

Sintoniza una estación que tiene rolas de los ochenta, en español e inglés; no por malinchismo, sino porque la halló por inercia pero recuerdan tiempos de adolescencia cuando iba a los bailes de luz y sonido pero las luces eran producto de focos envueltos con celofán.

Bailar no sabía, pero andaba de mirón… ¡Ah, tiempos aquellos! –suspira el atlético–, c­uando tenía un montón de novias… ja ja ja; las aludidas sabrán conservar esos momentos en su corazón ¿Puedo pedir más? Claro, habrá quien diga que estoy depre o pasado de moda, ¡qué me importa!

El tilico reacciona de pronto como catapultado de su hamaca y casi se rompe la matraca con una mesa al recordar que tiene que realizar unas diligencias para saber el estado de sus utilidades bancarias… Posterior a eso se arrumbó en una silla que da masajes durante cinco minutos a cambio de diez morlacos.

Mientras recibía la sacudida de la máquina coincidió que se escuchaba como fondo musical las notas de un saxofón que interpretaba, en ese momento, de modo que dio rienda suelta a la imaginación, y cómo no, si la rola que sobaba era Amante a la antigua: “Yo soy de esos amantes a la antigua…”, luego otras más que al flaco lo dejaron nostálgico.

Así que se quedó con la naricita roja y el snif, snif por el deseo de llorar, pero lo aprovechó para dirigir un pensamiento a sus mujeres… ¡Uuy, no, confusión!, a las damas en día (8 de marzo) “Durante mi caminar por la vida he encontrado mujeres interesantes, sorprendentes, destacadas, condescendientes, empáticas, necesarias, inolvidables, solidarias, importantes, indispensables, esenciales.

“Aunque muchas veces no he estado a la altura para corresponder, siempre han llegado en momento oportuno. Cada cual cumple, continúa, mantiene y conserva ese lugar en mi pobre corazón. No tengo que decir nombres ni lugares, cada una sabe lo que significa para mí.

“Sirva esto como un breve y sencillo homenaje público, aunque se merecen más por su papel en mi historia; además, porque no puedo abrazarlas y besarlas y reiterarles de frente mi amor a cada quien. Aunque todos los días para mí están presentes, sin necesidad de la mercadotecnia y, en franco rechazo al oportunismo político de algunos”.

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