DESDE OXCUTZCAB TE CUENTO(POR: FRANCISCO JAVIER TEJERO)

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PEQUEÑO CUENTO SIN SABOR.

 

No tenía por qué haber terminado así. Ni él mismo se lo explicaba. Toda su vida había guardado las normas, seguido las reglas, nunca había intentado hacer algo que estuviera fuera del orden, salvo aquella vez, allá en su juventud, cuando sin premeditación sorprendió a su vecina en paños menores y siguió viéndola hasta que esa preciosa imagen quedó fuera de su vista. Él, para descargar su conciencia, se hizo a la idea de que la vecina se le había exhibido intencionalmente para seducirlo.

Pues no, no entendía su situación actual, desde niño había sido modelo para los papás de sus amigos. En la escuela siempre el primero en cumplir con lo que el profesor mandara y lo hacía bien, todo el tiempo buenas notas. Este carácter orgullecía a sus padres, despertaba la envidia de los otros y alimentaba un pequeño rencor en sus compañeros de juegos.

Ya en la adolescencia, él no tuvo reparo de atravesarla de una manera normal: nada de desajustes hormonales o conflictos generacionales. Vivió esta etapa de una forma tranquila, salvo el pequeño percance por causa de la vecina. Fue, quizá, la etapa más tranquila de su vida. Era religioso, pero no fanático, incluso llegó a poner en duda la existencia del cielo o el infierno, debido a lo equilibrado de su comportamiento que lo hacía sentir en el limbo, ni para acá, ni para allá.

Fue en esta etapa, donde conoció la poesía y la disfrutó y dominó, lo que propició que tuviera una buena aceptación entre las muchachas con las que convivía, ¡Pero jamás se aprovechó, ni faltó el respeto a ninguna!

Ya como joven profesionista, en el trabajo los jefes siempre lo tenían en buena estima; triunfaba en todo aquello que se proponía, por eso ahora se sentía por completo confundido por lo que le pasó. No encontraba la lógica de su destino actual, pues él siempre había optado por el camino correcto. Ciudadano ejemplar, joven ejemplar, niño ejemplar, y ¿ahora?…

No tenía por qué terminar así. Ahora en este su viaje, al voltear su vista atrás, no logra entender la razón del por qué, su cadáver chamuscado se encontraba en una posición hasta cierto grado jocosa, que, conocidos y parientes miran con morbo y todo por culpa del ingrato rayo que, durante la tormenta lo buscó a él específicamente para fulminarlo. A él que se encontraba debidamente resguardado tal y como lo indicaban los cánones de seguridad, mientras decenas de transeúntes opacos e imperfectos corrían bajo la lluvia.

Huajumar, Ocampo, Chih. Octubre de 2018.

 

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