LA CEGUA(POR: WILBERTH BERMÚDEZ CH.)

FOTO OFIC DE WILI

COSTA RICA

 

Había una vez, en un pueblito. Muy lejano en un país de América Central. Llamado Costa Rica.

Existió un hombre. Joven, Guapo, valiente y Trabajador. Llamado Espiriquiquiberto.  Quien tenía sólo un enorme defecto. Le gustaba mucho parrandear y el juego, pero su gran debilidad fueron siempre, Las mujeres.

Sus padres le decían constantemente, mira hijo un día de estos, te vas a llevar una gran sorpresa, a lo que Espiriquiquiberto, solo respondía con una sonrisa, mientras montaba su caballo para irse a ver con una de sus amadas.

Cierto día, que hacia una luna que todo de largo se veía. Venía el señor de esta historia, de regreso de una de sus parrandas en otro pueblo, era Luna llena. Y el canto de los cuyeos. Y de las lechuzas aunado al aullido de algún coyote que no conforme con su suerte, le ladraba a la luna como un acto de protesta por su Mísera existencia. Se logran escuchar en el silencio de aquellos parajes solitarios.

Jinete y corcel eran uno… de repente al llegar a un cruce de calles, el joven observa que una dama de hermosa figura y vestida completamente de blanco está de pie a la orilla del camino, aunque no lograba ver su rostro, no importa pensó. Y como buen casanova se detuvo y la invito a subir a su caballo. Ella sin decir palabra alguna acepto, y Espiriquiquiberto se dijo. ¡¡¡Otra conquista!!!

Y comenzó con sus palabras lindas y sus promesas. Para tratar de convencer a la chica. Ella agarrada a su cintura solo asentía sin hablarle. Hasta que el creyendo ser dueño de la situación. Intento tomar su rostro para besarlo. Uuuuuuuuuy.

La sorpresa que se llevó…

Ante él tenía a una mujer con cuerpo hermoso. Pero con ojos saltones, grandes orejas como de un burro, y la cara larga y con grandes dientes  como de una yegua.

Del susto que se llevó.  La hizo tirada al suelo y espoleo a su caballo y no paro de correr hasta que cayó sin sentido en el portón del corredor de su casa,

Se había encontrado nada más y nada menos que con la mentada….. Cegua… Un espíritu maligno que se les aparece a todos los mujeriegos y borrachos, en los parajes solitarios.

Nuestro amigo Espiriquiquiberto duro sin poder hablar como dos meses. Y fue hasta entonces que pudo contar todos los detalles de su encuentro LA CEGUA,  Desde ese día, no se volvió a ver a nuestro héroe, en ninguna. Parranda ni de pica flor con las mozas de la región.

 

Derechos de autor

 

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