DESDE OXKUTZCAB TE CUENTO(POR: FRANCISCO JAVIER TEJERO)

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LA XTABAY

 

En la obscuridad de la medianoche, la Xtabay se apresta a encontrar a la víctima que le servirá para prolongar su juventud al absorber el aire vital de algún mozo trasnochado que pase bajo la ceiba. La historia cuenta que vive en el árbol sagrado de los mayas; durante el día yace entre las raíces poderosas que conducen hacia el inframundo formado de cavernas con laberintos oscuros, donde moran las almas de nuestros ancestros desde el principio de la muerte. Por la noche, este ser toma la forma de una hermosa mujer que todo hombre desea para enamorar: ojos negros, larga cabellera y una piel azabache hecha para acariciar. Su voz melodiosa embriaga los sentidos, y su cuerpo, pecado convertido en mujer, enloquece a aquél que la encuentre en su camino.

No se sabe si actúa por mandato de algún dios del panteón maya, debido a que procura dejarse ver por aquellos jóvenes que los excesos en bebidas espirituosas los hacen caminar dando tumbos hablando incoherencias, buscando el rumbo de su hogar. ¡Ay de aquel incauto que dirija sus pasos hacia la ceiba de algún patio, en las afueras o en la plaza del pueblo! Ya que la Xtabay, recostada en una de las ramas del árbol sagrado lo divisa y sella su destino, arrastrándolo a las profundidades siniestras del inframundo.

Con su forma de serpiente baja por el tronco del árbol y retoma su aspecto de mujer fatal al ver venir por la vereda a una joven víctima. Deja adivinar la hermosura de su cuerpo para seducirlo, lo toma de las manos y le hace sentir el  calor de su piel. El joven sorprendido, admira y no concibe que tan hermosa criatura lo haya sorprendido en medio de la noche. Con su voz melodiosa confunde más a su víctima: “Ko’oten, co’ox in otoch, utia’al  ts’ aa’ tech in puksi’ik’al” (Ven, vamos a mi casa, para entregarte mi corazón).

Sin voluntad propia, el mozo se deja llevar sin saber si lo que le está sucediendo es por causa del alcohol o es una asombrosa realidad, y mansamente se deja conducir, fascinado por esa mirada profunda y el cálido aroma salvaje que lo envuelve. Ciego de amor y deseo no se percata de la transformación que se desarrolla en la mujer. El hermoso y seductor cuerpo se convierte en el cuerpo frío y viscoso de una serpiente que lo envuelve y arrastra por entre las raíces del Ya’ax ché. Solo un segundo tiene y le basta para comprender que aquella mujer es la Xtabay y que es el último segundo de su vida.

Al amanecer el día, y por el resto del tiempo, la gente preguntará intrigada: ¿Dónde quedó J-Soots Ch’en ch’enkil? (murciélago silencioso).

 

Modificado en Huajumar, Chih. El 23 de julio de 2018. Época de la cuarta revolución.

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