LUNES DE FRIJOL CON PUERCO(POR: RAÚL R. DZUL PAREDES)

foto raul

Es lunes y Anita camina junto a su madre; es un poco más del medio día, y son varias cuadras las que tienen que andar para llegar a su casa. El recorrido tiene carácter rutinario. Hasta parecería una película. Lo impresionante es que si incluso se ensayaran llevar los ojos cerrados o tapados, fácilmente se podría identificar frente a qué casa se encontrarían.

Por ejemplo, en cierto momento pasan ante la casa de Doña Inés, que recién enviudara. La niña pregunta a su madre como si se tratara de un juego acordado:

  • ¿Y Hoy como cocinó Doña Inés, sus frijoles, mami?
  • K’ abax*, salcochados con un poco de epazote.
  • ¿Cómo los sabes?
  • Porque despide un aroma parecido a tierra mojada.

La niña, parece coincidir con la hipótesis y no cuestiona  que acaso tenga sentido la estimación, de su madre, por la oxidación de la leguminosa.

Prosiguen con el juego y cuando están pasando frente a la casa de la maestra Aracely; Anita disimula un poco y aspira con fruición. Entonces repite la pregunta, acaso, sabiendo la respuesta:

  • ¿Y la maestra Chela, como comerá sus frijoles hoy?
  • Con puerco, un poco de “salado” y tomate asado, cebolla y rábanos picados para hacer su puuch**.

Sin esperar la pregunta que sabe  de cierto vendrá, la madre agrega:

—Lo sé, porque el puerco hervido con el frijol, suelta un aroma parecido a veladoras de cebo encendidas, además nadie asa tomates sino va a hacer su puuch con la carne de puerco.

Así, a lo largo de once cuadras, hasta llegar a su casa, Anita y su madre,  casi han concluido su juego a adivinar cómo comerían su frijol, cada vecino, con puerco o sin puerco, un lunes cualquiera en el pueblo.

—Solo tres casas de treinta que conté comerán frijol con puerco hoy— comenta la niña, sin obtener respuesta.

Ya frente a su casa, la niña le dijo a su madre:

—Aquí, déjame adivinar. ¡Frijol k’abax, con mucho epazote, y media cebolla!

—Vaya, veo que tu sentido del olfato lo has desarrollado, comenta sonriente, la madre.

—Es más fácil, si somos pobres y siempre comemos lo mismo, cada lunes, devolvió la niña, sin sombra de sarcasmo.

Pero como sea la madre acusa recibo porque ahora si le contesta:

—Voy a tomar lavado adicional…con unas tres docenas más…seguro compró un pedazo de puerco, tomate, rábanos y cebolla morada… podrás hacer tu puuch, nena.

—Después de todo, no me gusta mucho, el frijol con puerco, madre. Lo prefiero k’abax.

 

*K’abax.-Salcochado sin o con el mínimo de condimentos.

**Puuch.- El, puerco machacado con algunas verduras como rábanos, cebollas, chiles y aguacate.

 

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