DEAMBULANDO POR LAS CALLES(POR: LUIS CHAY CHUIL)

 

 

Botella, vaso, popote…¡lootería! Menos que fuera ese juego tradicional, pero no, era parte. de la serie de desperdicios tirados a lo largo de las calles que elegí recorrer por las madrugadas, después de salir del trabajo. No vayan a pensar que de otro lugar… ¡Aclaro, para que no vayan a dudar de mi reputa…ción ya muy perdida últimamente…!

Coraje, tristeza, decepción, deseos de men…cionar algunas palabrotas o, no sé el sentir que me embargó en esas ocasiones durante esos recorridos madrugadores por calles circundantes al mercado central de nuestra otrora ciudad blanca. No me explico cómo puede haber gente tan inconsciente que no es capaz de poner en su lugar la basura que produce.

Si sé la razón, pero no lo digo para no herir susceptibilidades, pues quienes peor actúan son los primeros en lloriquear y reclamar sus “derechos” y que ellos no son capaces de coorresponder a los demás y menos a una ciudad de la que supuestamente presumen. No concibo qué tan difícil y complicado sea que después de utilizar un desechable o desperdicio no se le ponga en un recipiente de basura.

Hacía mucho titempo que no hacía esta caminata. Empezaba mi recorrido, sobre la 60, de la 73 a la 65 o llegaba al pasaje Emilio Seijo hasta llegar a la Segunda Calle Nueva; hasta allí mentalmente ya había recolectado unos cincuenta kilos de desperdicios. Uuff, por fin llegraba a donde pretendía, el parque Eulogio Rosado… ¡qué decepción!

A la derecha, izquierda, Norte, Sur y por todas partes, puestos que de estéticos nada tienen; ni el Museo de la Ciudad recién pintada y elegante se salva de tener tantos “adornitos” en los que se pueden adquirir algunos perritos calientes, hamburguesas, tortas de todo tipo, platanitos, uvitas, mandarinitas, chinitas, elotitos, chamoyaditas y cualquier cosa que pueda terminar en itas e itos…, menos en lo que están pensando; bueno, quizá si, pero no me meto en intimidades.

También hay, pues la madrugada creo que es buen cobijo para ese tipo de mercancía, aunque si deambula otro ito que hace su lucha para ver que cae… ¡Enseguida las mentes malosas crean castillos en la imaginación! No faltan algunos que por necesidad tienen que elegir como cama alguna una banca del mencionado parque, con el consabido riesgo, pues aunque hay una improvisada y endeble caseta policiaca no se sabe a quién temerle más.

Ya que menciono a los gendarmes del orden me tocó ver la falta de preparación o tacto, como quieran llamarle, de uno de ellos. Resulta que un pobre hombre, pasado de copas, se le ocurrió atravesar el dichoso parque; se atrevió a saludar al guardián del orden, quien muy indignado no quiso estrecharle la mano al alegre tipo, como si temiera que con un apretón de mano se iba a embriagar.

La cosa no paró allá,  el azulejo (por el color del uniforme policiaco) le ordenó al cuate un “oríllese a la banca”, y a oscultar al pobre enfiestado, de las manos a los pies, y doble, por si le falló el tacto a la primera; siguió la mochila y, ni tardo ni perezoso envió una clave no sé si “z” o “y”,  ante lo cual llegaron dos patrullas con sus “polecillas” a bordo.

El tomado nunca perdió los estribos, estuvo siempre sonriente con sus “custodios” y después de mil preguntas, creo que hasta a qué hora iba por el pan y después de ninguna respuesta incongruente, lo dejaron partir. Hasta lo que escuché su meta era llegar a la colonia Pacabtún y lo único que buscaba era orientarse por qué rumbo jalar ¿Había necesidad de tanto rollo para un borrachito que se a chuta caminando hasta su casa? Su único pecado quizá fue que disparó las chelas a unos “forritos” y se quedó sin lana para el camión.

Aquí le corto a estas aventuras del Masiosare, pues ya me alargué demasiado, los voy aburrír y perder, ya que empecé con la basura y me desvié por unos “polecillas”. Creo que las desveladas me hacen disvariar y perder coherencia en lo que narro, así que voy a conquistar a Morfea y que me apapache para que recupere la cordura, orden en las ideas, no gordura, pues  en lo físico Schawsenegger es un pobre esquelético a mi lado. Feliz año nuevo que en breve iniciaremos y que todos sus sueños se hagan realidad y que sean felices. ¡Ah dicho el Masiosare!

 

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