REGALO DE NAVIDAD(POR: ANA LETICIA MENÉNDEZ MOLINA)

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Terminaba de hablar con Sabrina, mi esposa, me pedía algunas cosas del supermercado, encargos de última hora.

  • ¿Papi podrías pasar al supermercado por pan?
  • Si, cielo, mándame por whats un listado, de todos los faltantes que deseas, le respondí.
  • No papi, es sólo el pan, recuerda que es ” cero cero.”

Seguía manejando, de mi oficia a casa hay varios tendejones., en mi mente estaba bajarme por pan ” cero cero” en alguno de ellos.

Empecé a saborear esos exquisitos sándwiches que me prepara mi esposa, calientitos a la plancha, de 2 pisos, con triple pan, con jamón y queso extra, ensalada con pepino, tomate, papas fritas a un lado  y aceitunas rellenas…

De pronto un hombre cruzando a media calle. ¡Rayos! doy un enfrenón y jalo la guía para la izquierda y ¡zas! que me salvo de un tremendo choque, ¡Que susto!

Me salvé de éste choque y me estacioné a tomar agua y respirar profundo, le marqué a Sabrina para tranquilizarme, ella hablaba mientras yo respiraba, inhalaba y exhalaba, una y otra vez.

  • ¿Papi, estás bien? ¿Cómo te sientes? me decía con esa voz tan dulce que tiene.

De pronto el tipo que cruzó ya estaba nuevamente junto a mí, al verlo pegado al cristal, me asusté  dejé caer el celular, donde al otro lado escuchaba Sabrina.

Pero para mi sorpresa, éste hombre estaba de acuerdo con otros, una especie de banda, provocan un accidente y luego quieren asaltarte.

Rodearon el coche 4 a 5 sujetos que salieron de la nada, me di cuenta que era una emboscada, así que todavía con los cristales cerrados le informé a Sabrina mi paradero y lo sucedido, alcanzó a escuchar el cristalazo y el ¡bájate o te mato!

 

  • ¡Acelera! ¡Acelera!  Me gritaba Sabrina.

Pero aún así, me alcanzaron y me bajaron del coche.

  • ¡Bájate o te vuelo la cabeza!

Sin titubear bajé del coche detenido por los sujetos. Un hombre alto como de 1.80 m. corpulento, se ve que hace pesas, fuerte, de camisa azul y con un tatuaje de una corona de espinas en el brazo izquierdo, me amenazaba con una pistola.

– ¿Qué quieren? les pregunté.

  • Pues que iba a ser…queremos regalos de navidad. -me dijo el que estaba de frente a mi coche, el cabecilla o jefe de la banda.
  • Pero no traigo ningún regalo para ustedes, no he comprado nada, apenas iba al tendejón de aquella esquina por pan, Si gustan vamos y les compro algo para cenar, les respondí muerto de nervios.
  • Que pasó papá, queremos billetes para comprar regalos de navidad me gritó otro, que también estaba de frente, gesticulaba moviendo una pistola de lado a lado.

Pero con la luz que proyectaba mi coche, pude ver que el arma era de plástico y no de verdad, en ese momento también observé que 2 de los asaltantes estaban como borrachos o quizá drogados, se balanceaban para ambos lados, incluso una se resbaló, cayó junto a la acera, el que parecía según yo al cabecilla de la banda, lo levantó abrazándolo y lo subió a la banca que estaba en la acera, se quedó con él.

El tipo que se refregó en mi cristal era el que se veía más fuerte, de ese me tenía que defender para salvar la vida.

Respiré profundo y tomando valor que no sé de donde me salió me le enfrenté diciéndole:

  • Veo que traes tatuada la corona de espinas que llevaba nuestro Señor Jesucristo camino al calvario antes de ser crucificado.
  • Si, esa misma traigo.
  • Mira, Me llamo Andrés, estoy saliendo del trabajo, he tenido un día muy fuerte, y voy camino a casa, que te parece si platicamos sobre la corona de espinas, y los regalos de navidad, yo quiero ayudarles, puedo hacerlo, tus amigos se ven cansados. Dales la orden, tú eres el jefe, ellos te deben de obedecer.

El tipo bajó la guardia, les hizo una señal a los asaltantes y éstos se acercaron a nosotros.

Se presentó con el nombre de ” El Redentor ” y me dijo que no querían hacerme daño, solo que necesitaban dinero para comprarse algo para tomar y seguirla pasando, que lo tomarían como un regalo de navidad, y que yo parecía cuate.

  • Si asentí con la cabeza, si soy cuate. Le respondí.

Saqué mi billetera café que me había ganado en la rifa de la posada de la oficina el día anterior, en la parte del plástico, tenía una estampita con la imagen de Nuestro Señor Jesucristo con la corona de espinas, que atrás tenía el calendario 2019.

Se la mostré a ” El Redentor ” y la tomó, besó la estampa, le mostré que sólo tenía un billete de $ 200.00 y uno de $ 100.00  los cuales les di a los otros asaltantes, lo aceptaron se retiraron y él me dijo:

  • Gracias hermano por éste regalo de navidad, sostenía en su mano izquierda la estampita.

Sin hacer ningún movimiento que los alertara, me di la vuelta y me encaminé a mi coche.

Entré, arranqué y puse el carro en marcha camino a casa.

Enseguida le llamé a Sabrina que ya venía en camino, le advertí que no pasara por aquí que se regresara a casa, que estaba a salvo.

Al haber avanzado unos kilómetros me quedé pensando que el mejor regalo de navidad que he tenido fue salvar mi vida.

 

ANA LETICIA MENENDEZ MOLINA

14 DE DICIEMBRE DE 2018

 

 

 

 

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