CARTA A SANTA (POR: RITA ELENA VÁZQUEZ PEÑA)

 

Como cada año, con mucha ilusión Chucho  le escribía a Santa Claus su carta, con la esperanza de recibir sus regalos para navidad.  Esta vez le pedía un balón de futbol, tenis entalla cuatro y una silla de ruedas para su hermanito Sergio.

Chucho tenía siete años, ya iba en segundo de primaria y era uno de los mejores alumnos  de su clase. Sumaestra, Rosita, le tenía especial aprecio porque era de los que más ayudaban y participaban en el salón y porque sabía que Chucho provenía de una familia muy humilde, la mamá trabajaba arreglando casas y había enviudado hacía dos años.Chucho le había confiado a su maestra Rosita el contenido de su carta, incluso ella le había ayudado a colorear las flores de pascua que adornaban los márgenes de dicha carta.

Chucho era un niño de mediana estatura, de ojos negros,cabello ondulado y cuando sonreía, se le formaban hoyuelos en las mejillas. Ensu casa, construida de cartón, había puesto un árbol de navidad hecho de ramas secas que encontró en el campo, las cubrió de algodón y le colgó cascarones de huevo  pintados de colores, a manera de esferas. El arbolito lucía original y muy bonito.

En ese árbol de navidad, Chucho  colocó la carta esperanzado.  Había puesto como postdata en su carta que aunque Santa  no le trajera nada a él, por favor se acordara de la silla de ruedas para su hermanito  porque la que tenía ya estaba rota.  Sergio había quedado inválido a causa de un accidente en el que su padre había perdido la vida.

La madre de Chucho se llamaba Margarita. Era muy buena y creía mucho en el niño Dios. Tenía sobre una mesa, un pequeño nacimiento con animalitos de plástico y un espejo como lago. Cada año, antes de navidad, con mucha devoción le cambiaba su ropa al niño Dios y lo dejaba listo para el día esperado.

Margarita había visto que Chucho colocara la carta para Santa Claus y le había preguntado qué había pedido,  pero  el niño le dijo que  era un secreto.Sonrió y le explicó a su hijo que a veces  Santa no podía traerle  todo lo que le pedían porque no se daba abasto en su taller y lo que buenamente le  pudiera dejar como regalo, Chucho debería agradecerlo. También le dijo  que el Niño Dios provee de salud y trabajo a Santa Claus para conseguir los regalos que deja en cada casa.

Esta plática era escuchada por un pequeñito ser en la mesa del nacimiento. Él sabía de todas las penurias y sufrimientos a los que Margarita se había enfrentado al quedarse sola a cargo de dos niños, uno de ellos sin poder caminar. Sabía también de la ilusión de Chucho  y de la grandeza de su corazón.

Aquella navidad, aparecieron bajo el árbol los regalos que Chucho había pedido.

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