AUTOESTIMA(POR: JUAN CARLOS QUIÑONES SALAZAR)

 

          autoestima.Una tarde mientras paseaba por el parque como era mi costumbre, varias jóvenes que habían decidido no tomar sus clases en la escuela cercana, me dieron alcance y pude percibir que pese a su juventud el tabaco que venían consumiendo, el maquillaje que enmascaraba sus rostros de forma grotesca y su lenguaje de nulo auto respeto las hacía representar mayor edad de la que realmente tendrían; intempestivamente un comentario hiriente hacía mi persona me hizo voltear la mirada de forma franca, intenté localizar a la que hubiera emitido a todo pulmón su erróneo criterio, mas sus risotadas insulsas las hicieron ver iguales, quizá no estaba equivocada pues su nivel de entendimiento era tan pobre que su cerebro se consumía en la miseria del intelecto;

 ¡Cuidado con la vieja…! Seguramente es de esas que tienen el alma corroída por la misantropía lo que la sumerge en el abandono total, ¡Ya está respirando de más…! – se escuchó el comentario irreverente y agresivo. – la artritis o el reumatismo le impiden ser más ágil, ¡Pero cuidado y se lo digan porqué se torna agresiva…! – culminó despectivamente quien se ocultaba tras el nefasto anonimato.

  Al no identificar de quien había fluido la dosis de veneno sonreí amablemente y les cedí el paso amablemente, su raudo andar las hizo perderse entre la gente dejando a su paso un desagradable hedor de cigarro, alcohol y quizá algo más, sin embargo su agresiva forma de referirse a mí, no tuvo el resultado deseado y en ningún instante me sentí ofendida, debido a que si bien era una mujer entrada en años, no era precisamente una vieja sino una dama poseedora de una amplia sabiduría que me permitía cuestionarme respecto a los escaños que el ser humano le había asignado al transcurrir de los años, por ejemplo ¿Con base a qué criterio se determinó a que edad se culmina la niñez para ingresar a la adolescencia…? ¿Realmente existe un racero que indique cuando hay que salir de esta etapa para ingresar a la adultez e iniciar el irreversible sendero a la vejez…? ¿Con base a qué criterios determinan que existe una primera, segunda o tercera edad…? ¿Acaso hay estafetas que se reciban e entreguen al principio o final de cada lapso…? Es contradictorio pues se dice que comúnmente tenemos alma de niño, pero actualmente se enjuicia inicialmente la apariencia física, ¿O no es cierto que existen infinidad de jóvenes que han alcanzado la madurez pese a su corta edad poseyendo así en espíritu longevo…? ¿No acaso se observa cada día que entre los que circulan entre nosotros existen vivos que semejan estar muertos…? ¿Cuál es el estudio o aplicación que determina lo arcaico o novel de un espíritu que mora dentro de una anticuada armadura…?

   Nunca le permitiré a un metálico bisturí que borre de mi frente o entrecejo los nacientes surcos pues ellas representan cada una de las expresiones que de mi existencia se han impreso, así como tampoco los canalillos nasagenianos que son las huellas hendidas en mi rostro de todas y cada una de las sonrisas que he disfrutado, sin embargo lo realmente intocable son los leves resquebrajamientos de piel en mis párpados y ojeras pues ellas me recuerdan las muchas ocasiones en que mis lágrimas han rodado por placer o dolor sobre mis mejillas; el paso inaplazable del tiempo me ha enseñado la importancia de satisfacerme antes de siquiera intentar hacerlo para los demás, he abandonado la imperiosa necesidad de ser admitida por todos para intentar aceptarme por lo que realmente soy, tal vez suene a misticismo pero paulatinamente han quedado en el olvido las imágenes llenas de falacia que la cornucopia se encargaba de devolverme de forma cóncava o convexa engañando mi intelecto, actualmente soy positiva, distinguida, elegante y distingo perfectamente sitios, individuos, hábitos o doctrinas, pero ante todo soy respetuosa; hoy en día puedo decir que un sin número de falsos cariños o apegos han perdido cabida en mi mente restando a mi vida sufrimientos inútiles, al igual que las bien llamadas amistades tóxicas que enferman el espíritu y dañan irremediablemente el corazón se han visto expulsadas de mí como corporeidades leprosas, y no es por estar invadida por la introversión o insociabilidad como dijera la acaudalada en miseria mental del parque, ¡Simplemente por el hecho que no deseo mal gastar mis energías y tiempo en alguien que finalmente no soy ni seré…!

 Atrás quedaron las agotadoras jornadas de juerga que no dejaron más que desesperanza y arrepentimiento, ahora mis noches se llenan de amaestramiento y práctica en el buen vivir, por conveniencia y convencimiento ya no me permito leer y vivir historietas o novelas, prefiero escribir mis propias experiencias desde la comodidad de las vivencias, desarraigué de mí las ideas, expresiones y modelos de cualidades o conductas, ¡Tomé el timón del barco bajo mi mando…! El sitio que ocupaban los afeites artificiales que enmascaraban mi ser en el interior de la bolsa ahora lo lleno con experiencias que enriquecen la vida y enaltecen el espíritu; realice la invaluable permuta entre embriagantes dotaciones de alcohol por cálidas y aromáticas tazas de café en compañía de la quietud del hogar, en resumen abandoné la cómoda costumbre de poetizar la existencia viviéndola en plenitud. A cada instante redescubro el vigor que brinda el conocimiento, la fe y quizá la inocencia de saberse perfecto e irrepetible, las palmas de mis manos se encuentran rebosantes de amor por mí, me siento semejante al botón de una rosa al despuntar el alba, trémula de placer avanzo como ella al cataclismo sin considerar la fragilidad de la materia, ¡Sonrío al percatarme de lo perfectamente imperfecta que es la naturaleza humana…! Y el canto de un número indeterminado de ángeles alados me inunda de pronto la mente susurrando, ¡La vida es tuya vívela sin temor ni restricciones…!

 Mis apuestas ahora se dirigen principalmente a lo palpable, quedó atrás el deseo de alcanzar lo etéreo, el hecho de ser soñadora muchas veces empaña irremediablemente la realidad llevándonos por senderos empedrados y espinados en los que la decisión final de la bifurcación marca por siempre la existencia, ahora tengo el tiempo, el conocimiento y la paciencia para intentar encauzar algunos renglones torcidos por la ignorancia cruel que me embargó en los años mozos, mi pluma y mi puño han retomado las páginas inconclusas de mi vida para redactar un listado de aquellos a quienes herí o lastimé con la finalidad de reparar en lo posible los daños causados anteponiendo la salvedad de no incrementar el perjuicio en ellos o en mí, la prudencia real ha llegado con los años, la irracionalidad iracunda va quedando rezagada ante el cultivo relevante del discernimiento objetivo de mi presente y mi futuro, ¿Es acaso este indicio el que marca el inicio o plenitud de la tan temida senectud…? ¿Algún gerontólogo se atreve a blandir su título cual espada flamígera para cuestionar los designios Divinos…? ¿O acaso la ciencia y el conocimiento no se basan en el ensayo y el error…? Entonces deberá ser correcto a diario hacer un inventario moral de nosotros mismos y humildemente sin temor alguno liberarnos de los defectos y en cuanto nos equivoquemos admitirlo y corregir inmediatamente; aunque la irreverente juventud considere la falta o exceso de sueño, la aparente aversión a socializar como en el pasado, la ropa y peinados ecuánimes y cabales como un claro indicio de vejez, en muchas ocasiones preferimos andar lentamente y no es por imposibilidad o achaque, es simplemente para observar y a veces para corregir la torpeza de quienes avanzan a prisa cayendo de bruces contra el pavimento; siendo objetiva la vejez no te obliga a guardar silencio, simplemente te enseña a ser prudente, pues no todos los dichos merecen ser considerados y menos replicados. Si te encuentras en una encrucijada semejante y sientes palpitar bajo tu coraza añeja el tierno corazón de una dulce criatura, no amenaces tu intelecto con interrogantes confusas y falaces, mejor inicia tu extenso camino hacia la vida que mereces sin pretender anclarte perennemente en una edad que no te corresponde, ¡Quien solicita respeto, primero se respeta así mismo y quien prodiga amor inicialmente aprende a amarse…!

 

 

 

Código de registro: 1811299187001

 

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s