BUEN DÍA(POR: SONIA MAYLLEND)

sona 2

 

Buen día mi Dios.

 

De forma cotidiana, a las siete de la mañana, despierto para mirar hacia el horizonte buscando el azul cielo y sus nubes. Las aves también saludan con sus graznidos que se asemejan a un DO de pecho, acoplando su canto al vaivén del mar, que en pequeñas oleadas a esa hora solo se acercan a la playa para besarla, y retirarse dando paso a las aguas que vienen detrás para mostrarle su respeto a la reina playa. Las otras aguas depositan su tributo; un cúmulo de conchas y caracolas adornando así la orilla de su real vestido que la harán verse hermosa, siempre hermosa y  deslumbrante

El aroma que despide el mar perfuma mi habitación con esencia a dulces recuerdos y añoranzas de un amor, el ahora ausente, que aún hace latir mi corazón.

Fue una tarde de abril cuando se embarcó con rumbo a la otra isla en la que se llevó a cabo el simposio de navegación que tanto había esperado y el cual tendría una duración de 3 días, ya que incluía la exhibición de yates, para recreación o largas travesías.

Al segundo día comenzó el mal tiempo que se anunciara en la radio y TV, la formación de un huracán atípico; y que se dirigía hacia nuestras aguas.  Hablé con él por la mañana y me aseguró que se estaban tomando las medidas de seguridad y que no me preocupara, ya que el conocimiento sobre el tema era amplio y bastante, tanto de los lugareños como de los organizadores de tal evento. Me quedé tranquila, de hecho, no tenía preocupación alguna, sólo le llamé para escucharle, estábamos muy enamorados y éramos recién casados, sólo 6 meses atrás celebramos nuestra boda.

Por la tarde comenzó el movimiento; una unidad policial anunció mediante un parlante, que debíamos de evacuar la zona pues se corría gran riesgo por las marejadas y que las olas podrían alcanzar gran altura. Aún así yo seguía ecuánime en la creencia de que no llegaría a tanto y decidí quedarme en nuestra casa. Una hora después fui exhortada a abandonarla por mi seguridad;  de modo tal que tomé mi auto y me dirigí al albergue que me indicaron.

Aproximadamente 2 horas después el mal tiempo se dejó sentir; el viento se tornó violento y azotaba las maderas que cubrían puertas y ventanas. Era tanta su fuerza que llegamos a pensar que las arrancaría. Mi intención de conservar la calma desapareció y fui presa de la psicosis que imperaba en el albergue, al pensar en mi esposo. Caí de rodillas y sollozando rogué al cielo por él, sólo por él.

Cuando abrí los ojos me encontré con la mirada de mi madre que tenía el rostro bañada en llanto y me besaba la frente, las mejillas y acariciaba mis manos. Después llegó un doctor y luego otro… Paulatinamente fui tomando conciencia y al cabo de tres días me dieron el alta para ser trasladada a casa de mis padres.

Fui gratamente recibida por la familia que preparó una pequeña bienvenida con los familiares más cercanos, los de primer orden. Los médicos así lo recomendaron.

Mi mente no asimilaba del todo lo que  estaba sucediendo y sin más, mi hermana se paró frente a mí llevando a un hermoso bebé en brazos…

─Hola Susy ¿me reconoces? A lo que le respondí sonriendo

─Claro que sí, no seas boba, dame un abrazo y preséntame a tu hermoso bebé. Regina se puso seria y…

─Cárgalo─. Lo tomé y en cuanto lo vi de cerca recordé.

Mi padre me tomó de un brazo y mi hermano del otro al ver que palidecí, Regina tomó al bebé de nuevo y me llevaron al sillón para que no cayera. Regina comenzó a hablar.

─Pasado el huracán te buscamos, y a los 15 días supimos que estabas en un hospital como mujer “N” ya que no contabas con identificación alguna y tu fotografía la vio mi mamá en la TV. Mis  papás se trasladaron de inmediato y el parte médico es que estabas en shock y presentabas amnesia total, sólo llorabas y no respondías a la voz de nadie. Tu salud física era muy buena.  Pasaron 13 meses ya. ¿Ahora si recuerdas algo?

─No, sólo a Jaime…

─Éste es Jaimito, tu hijo.

Regresé a nuestra casa y todas las mañanas le envío un saludo a Jaime a nombre mío y de nuestro amado hijo,   mirando al cielo busco sus amorosos ojos que me sonríen y lanzo mi plegaria…

Buen día mi Dios, gracias por el nuevo día.

 

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