PROMESA(POR: ANA LETICIA MENÉNDEZ MOLINA)

foto-analeti

 

Quedamos en vernos a las 21:00 horas, yo pasaría por Camila  para ir a cenar y platicar, le he prometido a mi lastimado corazón no volverme a enamorar, pero como me decía mi ex-mujer, nunca cumplo mis promesas, y lento pero estoy enamorándome.

Camila me ha cambiado la forma de ver la vida, no se interesa ni en mi dinero ni en  mi posición,  es una mujer extraordinaria, muy guapa, inteligente, independiente, es todo lo que un hombre no desea ver en una mujer, porque no hay mucho que ofrecerle a una mujer tan exitosa como ella, más que un verdadero amor. No se si yo sea capaz de amarla, a veces dudo de mi, me siento un tonto queriendo enamorarla, acepto que me derrite verla, estar con ella y platicar, pero no puedo, más bien no me atrevo a dar el siguiente paso, ella me ha dado las señales para seguir adelante y mi cobardía me hace no persuadir el momento oportuno para prometerle mi amor, he aceptado mejor seguir como amigos, muy buenos amigos, pero ella no quiere eso,  podría perderla.

Compré el tan anhelado anillo de compromiso y lo traigo en la bolsa cada vez que salimos, siento el momento para dárselo, meto la mano al bolsillo equivocado y no lo saco, pasa una velada más sin la promesa del amor.

Hoy cambiará nuestro futuro, al salir de mi oficina para ir por Camila, compré un pastelillo pequeño de chocolate, en él guardé  el anillo que al partirlo podrá descubrir, y así no tendré que usar las palabras que no quiero decir pero que vienen implícitas en el anillo.

Se y acepto que nos amamos, yo deseo tenerla entre mis brazos, sueño con la suavidad de su piel, pasar las yemas de mis dedos en su cuerpo, acariciar cada rincón y descubrirla,  besarla sin límites, abrazarla, sentir su aroma, ver el brillo en su mirada y escuchar sus gemidos, me gusta su sonrisa y me acelera el pulso imaginarla. Realmente la amo.

Al llegar por ella, mi corazón se acelera de tal manera que no puedo pronunciar palabras, parezco un adolecente, así que sólo sonrio y le entrego un ramo de  gerberas de varios colores que compré en la esquina, son las que le gustan, me dice sonriendo:

“Abel que detalle el traerme gerberas de colores, son mis preferidas, gracias”.

Le devuelvo la sonrisa y nos dirigimos al restaurante donde reservé y llevé el pastelillo  de chocolate con el anillo, lo he repasado todo una y mil veces.

Conversamos de varios temas durante la cena,  reímos y nos miramos, ella me da todas las señales y yo las entiendo, se acerca el trío y pido un bolero que disfrutamos y nuestras miradas se vuelven a entrelazar, pido el pastelillo, y no le quito la mirada para disfrutar la emoción que tanto esperamos los dos.

Al morder me mira y tiene el anillo entre los dientes y nos reímos.

¡ Que felicidad ¡ Realmente el momento más esperado por mucho tiempo,  domino mi inseguridad y le prometo amarla, y la promesa se vuelve mutua.

 

 

 

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s