HIJO NATURAL…NATURALMENTE ¡NUESTRO HIJO!(POR: SONIA MAYLLEND)

sona 2

 

Hoy es el día, le daré la noticia del nacimiento de ¡nuestro primer hijo!, fruto de nuestro amor.

Sé que la noticia para él es inesperada. En un principio, cuando lo concebimos, estuve tentada a informarle, mas la idea de que se malograse me hizo reflexionar en el sentido de que sería prematuro hablarle de ello.

Recuerdos del momento en que iniciamos nuestro romance me provoca agitadas palpitaciones, mi piel se eriza y aún me sonrojo. Él me supo llevar por la senda del amor, abatió los tabúes ahuyentando mis temores abordando el tema sexual de la forma más tierna y delicada, con mucho respeto. Nuestro amor es puro, no tiene raza o credo, totalmente apolítico, sin fronteras, distancia u obstáculos; es incondicional.

Él y yo conectamos desde el inicio y coincidimos en que éramos el uno para el otro aunque al principio fuimos muy cautos por temor a equivocarnos y cuando nos costó trabajo cortar la conversación, reímos al notar que éramos muy afines, me atrevo a decir que nos leíamos el pensamiento y nos arrebatábamos las palabras. Comenzamos platicando del clima, del tráfico, y sin percatarnos, el tema del amor se convirtió en central.

El amor y sus aristas, dijo un día:

─Y ¿qué tienen que ver la geometría con el amor?, a lo que me respondió — Las aristas son aquellas líneas rectas en las cuales se intersectan dos caras— Al notar mi desconcierto, sonriendo dijo:

─Metafóricamente hablando es como nosotros, cuerpo a cuerpo, cara a cara. A partir de ese día, esa frase la convertimos en una especie de saludo.

Esa noche, como un canto, repetía sus palabras, una a una, es la cosa más dulce que pudieran decirme sin que la frase se acompañara de la palabra “amor” y fue el tema de un poema. Por fin encontré mi media naranja, mi pareja ideal, el numen de mi inspiración.

Cada día conversábamos de diferentes asuntos, siendo la poesía tema recurrente y sin proponerlo hacíamos versos sin contexto, poemas con un basto texto que guardara un beso o caricia para el alma inquieta y amorosa. Las noches mágicas, las que envuelve a los enamorados con su tenue luz que lleva a fijar los ojos en la otra mirada, escudriñando los callados sentimientos para escucharlos con la piel, saboreando olores corporales, exaltando el erotismo y desbordando el ímpetu pasional. Con cíclica constancia neuronal, esas noches mágicas repetimos convirtiéndonos en presos voluntarios del amor y la pasión.

Antes de ir a dormir escribí el poema número 100, el que completaba el poemario “Del Corazón Para El Alma”. Mis dedos tecleaban lo que mi mente dictaba presa de la ensoñación, con el corazón de emoción henchido. Las imágenes danzaban por mi mente con ritmo acelerado, como mi pulso aunado a mis impulsos.

Caray tuve suerte en que la lluvia no malograra mi cita con la editorial, ya era hora en que todo saliera bien.

¡Uff!, si no me apresuro hubiera sido salpicada con aguas sucias y malolientes.

─ Buenas tardes, soy el capitán de meseros, ¿desea una mesa señorita?

─ La del rincón por favor, para poder conectar mi equipo.

Quedamos de vernos a las seis y faltan unos minutos. Espero recomponerme, no quiero que se alarme al notar que estoy agitada. Debo estar serena para no titubear al darle la feliz noticia.

─ ¿Algo de tomar o espera a alguien más?

─ Un café con crema y sustituto de azúcar. Gracias.

Ya, ya estoy tranquila y debidamente instalada.

─ Hola amor, ¿cómo estás?, me tienes en suspenso, nunca habías sido tan enfática en cuanto al horario y eso despierta mi curiosidad. Aquí me tienes.

─ Te presento a nuestro hijo

─ Mi vida, ¿de qué me hablas? y dime que esto ¿es una broma?

─ Amor, te hablo de este libro “Poemario Erótico Del Corazón Para El Alma”

─ ¡Cariño! Te felicito, tu poemario finalmente concluido y empastado ¡bravo! En verdad me sorprendiste al decir que teníamos un hijo, si el único sexo entre nosotros ha sido un poco tántrico y el cibersexo no engendra.

─ Amor, cada noche, después de chatear, componía un poema intercalando frases tuyas y mías, su concepción fue origina y por ese motivo éste libro es tuyo y mío, es… “Nuestro Hijo Natural”.

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