ENAMORADO DE UNA CATRINA (POR: LUIS CHAY CHUIL)

 

 

Ya estamos en el ambiente de los festejos de Todos los Santos y Fieles Difuntos o lo que en maya llaman Hanal Pixán (Comida de Animas), por tanto me viene a la memoria comentar acerca de imágenes que surgen y se ha vuelto una moda cada año, las llamadas Catrinas, que dicho sea de paso, hay de muy buen ver, ¡lástima que no soy hombre… guapo!

Estos esqueletos femeninos con suntuosa ropa colonial y elaborados detalles ornamentales se han vuelto un símbolo de los mexicanos en el Día de los Muertos, que incluso en estampado de moda que invade franelas, bolsos, cojines, entre otras piezas.

Lo curioso es que su origen no tuvo nada que ver con la celebración de la vida de los difuntos y, aunque muchos creen que fueron ideadas por el famoso muralista Diego Rivera, en realidad fue otro artista y lo hizo con la intención de hacer una crítica social.

Su creador fue José Guadalupe Posada y se especializaba en grabados. Varios periódicos independientes lo contrataban para hacer “caricaturas” para denunciar la desigualdad, corrupción, represión e injusticia que se vivía durante los gobiernos de Benito Juárez, Sebastián Lerdo de Tejada y Porfirio Díaz (este último, famoso por sus estrafalarios gustos y obsesión por todo lo que viniera de Europa).

Creó estas calaveras hace 107 años (según historiadores, inspirado en la mitología azteca, particularmente en Mictecacihuatl, diosa de la muerte y el inframundo) porque, para él, “la muerte es democrática, ya que a fin de cuentas, güera, morena, rica o pobre, toda la gente acaba siendo calavera”.

Sin embargo, él no las llamó Catrinas sino “Las Calaveras Garbanceras”, ya que hacía referencia a las indígenas mexicanas que trabajaban para las familias europeas pudientes y renegaban del maíz por preferir los garbanzos (o aquellos locales que dejaron de venderlo para comercializar el grano europeo) o a quienes veían con desdén su cultura tradicional y raíces, pretendiendo ser algo que no eran.

Posada tuvo influencia en artistas posteriores, incluido Diego Rivera, quien incluyó a una “Garbancera” (y a Posada de su lado izquierdo, ofreciéndole el brazo) en su famoso mural Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central, pero dándole su toque personal.

Este artista nunca dibujó el cuerpo a estas calaveras, sólo la cabeza con grandes sombreros; fue Rivera quien lo hizo y decidió colocarle esos vestidos coloniales suntuosos, joyas, plumas y demás accesorios para ridiculizar la figura aún más, haciendo alusión tanto a ricos corruptos como a pobres dándoselas de millonarios.

Fue el esposo de Frida Kahlo (Diego Rivera) quien las bautizó “Catrinas”, que es el femenino de “Catrín”, que hace alusión a un hombre elegante y bien vestido.

En la actualidad, la Catrina es un símbolo muy popular de la cultura mexicana y se ha expandido a muchos países. Aunque no todos conocen su origen social exacto, siguen dotándola de un fuerte significado, mayormente, la celebración de la antigua y nueva vida de los que ya hoy son santos difuntos.

Con estas breve referencia, breviario cultural, diría alguno, ya hay una razón para vestirse de este personaje y no sólo preguntar ¿a dónde va Vicente?… donde va la gente, y así valorar, conocer la riqueza de los signos que se emplean en la cultura maya y darle un sentido real a las celebraciones de los días venideros.

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