RELATOS SENCILLOS(NOCTURNO) [POR: JOSÉ SALATIEL TEC]

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Nohchén duerme ahora como un recién nacido.

La noche envuelve con pañales de seda el sueño de los peones. El viento que ha dejado de soplar con fuerza, se enreda débilmente entre los gajos de los árboles haciéndolos moverse como si también durmieran.

Sólo el que conoce el trabajo duro de los peones de las haciendas, sabe que el cansancio que padecen es profundo. No se parece a ningún otro, se encarama en el cuerpo como si lo aplastara, se agiganta en cada hueso y cada músculo como un montón de piedras. Por eso el sueño de la noche es como un bálsamo y tal vez por necesitarlo tanto, se hace corto.

Y es que la jornada del día había sido larga. Tuvieron que cortar la leña y acarrearla del monte colindante, limpiar y arreglar la casa grande, porque mañana se casa el hijo primogénito del patrón, y aunque saben bien que ese jolgorio lo verán y lo oirán de lejos, habían trabajado con la dicha de comer el pan con el sudor de la frente, como les habían enseñado sus ancestros.

Pero el joven Anastacio Huchim no logra conciliar el sueño a pesar de lo profundo del cansancio. Había sido su primera jornada laboral en compañía de los peones de la hacienda, y empezaba a comprender, en cierto modo, su vida de indígena oprimido.

Pero ahora sueña con los ojos abiertos con casarse también alguna vez en algún día, en completa libertad. Por eso comienza a meditar en las palabras del joven profeta, tratando de encontrar en ellas algún indicio de emancipación. Las recuerda y las medita como si tuviera ante sí un racimo de ciruelas:

“Nunca debemos de olvidarnos de agradecer por cada día de existencia, aun cuando algunos estén llenos de escases, de sobresaltos y de lágrimas. De esto los días nada saben. Antes bien, un nuevo sol es en sí mismo, una nueva oportunidad para lograr la paz, la felicidad, la justicia, el amor, la libertad. En el día corren los cantos de los pájaros, se desgrana el maíz, se deslíe el pozole, y se oye la alegría de las casas.

“De día se debe caminar despacio. Razonar cada movimiento, sentirlo en el corazón. En la noche se disuelve la alegría, los caminos son más largos, las ciudades son distintas. Cabalgan los peligros, se oye el canto de los pájaros nocturnos, sobre todo el canto taciturno del pájaro xoch, y se corre el riesgo de perderse entre la sombra.

“La noche se despliega para sentir el calor nocturno de las casas, para descansar de la fatiga de los quehaceres y aplacar el espíritu y alimentar el cuerpo con el sueño cotidiano. De noche se debe caminar de prisa, porque el jaguar hijo de la noche ronda los espacios, Apuremos nuestros pasos, la noche comienza a desplegar su velo taciturno….”.

Y los peones que volvían con sus cargas de leña… caminaron el doble… Y el joven soñador encontró una puerta abierta para su futura libertad.

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