PERIPECIAS EN EL MAGO DE OZ [POR: LUIS CHAY CHUIL]

 

 

Hacer una película como El mago de Oz en color en 1930 no era tarea fácil. El proceso technicolor involucraba tres tiras distintas de película (hechas con filtros de diferentes colores), que luego tenían que combinarse para crear los colores brillantes y ricos que se veían en la pantalla. Se necesitaban dos operadores expertos para manejar las voluminosas y complicadas cámaras.

Además requerían una cantidad increíble de iluminación brillante, lo que significaba que la temperatura en los platós de la película a menudo se elevaba muy por encima de los 37 grados. No muy cómodo cuando se lleva puesto, por ejemplo, un traje hecho de piel de león.

El traje que llevaba Bert Lahr, también conocido como el León cobarde, estaba hecho de piel de leones reales. La sudorosa vestimenta pesaba unos 30 o 40 kilos y, por supuesto, no olía muy bien.

Sin embargo, aunque Lahr estaba incómodo en su traje, al menos no estaba en un peligro real. No podía decirse lo mismo de algunos de los demás atuendos. Buddy Ebsen, el Hombre de hojalata de la película original, sufrió insuficiencia pulmonar por el polvo de aluminio que cubría su rostro.

Además, el maquillaje verde que aplicaron a Margaret Hamilton, la Malvada Bruja del Oeste, también causó problemas. La base de cobre con la que estaba elaborado era potencialmente tóxica, en las mejores circunstancias: semanas después de la finalización del rodaje, su piel seguía teñida de verde, y también era, por desgracia, inflamable: salió ardiendo cuando el personaje de Hamilton se desvanecía en una ráfaga de humo en Munchkinland (Pequeñilandia, en la versión española).

Sufrió graves quemaduras y, para mayor dolor de la actriz, tuvieron que quitarle el maquillaje con alcohol.

Y podríamos seguir. Muchas historias sugieren que El mago de Oz hizo a mucha gente bastante desdichada. Pero a pesar de todos los problemas de la película y su decepcionante retorno financiero, el film no podía mantenerse siempre abajo. A los que lo vieron les encantó y obtuvo una gran cantidad de nominaciones a los Óscar, incluyendo una a la Mejor Película. (Ganó dos, por Mejor Banda Sonora Original y Mejor Canción: Over the Rainbow, que por poco eliminaban del filme).

La película por fin consiguió beneficios, aunque 20 años después de su estreno original. Sin embargo, realmente maduró su fama con el advenimiento de la televisión, convirtiéndose en una verdadera tradición familiar durante décadas. Fue una de las primeras 25 películas incluidas en el Registro Nacional de Cine de la Biblioteca del Congreso de EE.UU.

Ante todo esto, también hay algunas lecciones que se pueden resaltar y que son aplicables. Las pruebas y las tribulaciones acechan a cada momento; no hay que preocuparse por monos voladores, tal vez, o por maquillaje inflamable, pues todos podemos recitar una letanía de problemas que preocupan. Tal vez nos preguntamos si hay esperanza a fin de cuentas. Si hay algo que El mago de Oz nos enseña es que no hay nada como el hogar.

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