LA LUNA NO ME DEJA: POR: YOXI

FOTO OFICIAL 2 DE YOXI

 

Hola, me dicen Lola, no soy una mala persona, tampoco soy fea, sé que tengo buen cuerpo, muchos chicos me miran al pasar… Lo único que quería es ser feliz, pero la luna no me deja…

Todo comenzó el día que conocí al tal Yanko en el CCH, un chico guapo que me dejó embobada y no me tiró ni un lazo, me ignoró, lo cual me puso furiosa.

No lo podía apartar de mi mente. Se los conté a mis tías que son brujas -bueno, ellas así lo creen-, para que me ayudaran. Me dijeron que no me preocupara, que lo que sentía era normal a mi edad y que ya se me pasaría.

Pasó el tiempo y mis tías notaron que mi condición no mejoraba y decidieron ayudarme.  Prepararon una pócima para que Yanko se enamorara de mí.

Un día que se hizo una gran fiesta en casa de uno de los compañeros, bailábamos todos al ritmo de reggaetón, me acerqué a su mesa y le puse unas gotas de la pócima a su bebida. Un rato después, al beber su copa, me miró de forma diferente. Bailamos toda la noche, todos pensaron que teníamos unas copas de más, pero no me importó y en un descuido del anfitrión nos metimos tras de unos arbustos y terminé en sus brazos…

Una hermosa luna llena, apartando las nubes se asomó desde el firmamento para mirarnos.

Nos seguimos viendo un par de meses, pero algo pasó en mi interior, terminó la química o no sé qué, pero Yanko dejó de interesarme, me parecía ahora soso, insoportable, encimoso y no me dejaba ni a sol ni a sombra.

Fui nuevamente a pedir consejo a mis brujitas para que ahora se alejara de mí. Me dijeron que era muy peligroso, que ese hechizo necesitaban una prenda y una foto de él, así que hicimos el fetiche; un pequeño muñeco de trapo hecho con su pañuelo y su foto pegada de cara.

Esperamos la luna llena para hacer el ritual y como el tipo me era cada vez más antipático, comencé a clavarle las agujas casi enseguida, mientras la luna me miraba diferente. Jugué con el muñeco, lo acercaba al fuego imaginando el efecto que tendría en su persona, causarle fiebre o las agujas dolor o inmovilidad.

Un día encerré el muñeco en un cofre, supe que sintió asfixia y quedó cegado por un tiempo, así que lo saqué y fui a verlo a su casa. Se veía mal, pero seguía embobado conmigo. Al regresar a casa, enfurecida, le clavé las agujas de tejer en el corazón, me enteré después que esa noche falleció de un infarto.

Siento un remordimiento que me hace llorar las noches de luna llena. No pude más con mi secreto y desesperada me entregué a la policía, pero no me creyeron. Les mostré el fetiche y entonces me detuvieron, hasta salí en el periódico, je, je, je…

Me canalizaron a esta clínica, pero la culpa no me abandona ni con el tratamiento.

He decidido acabar con mi vida, saltando desde el balcón del quinto piso esta misma noche, que hay luna llena. Que no se culpe a nadie por mi muerte.

Firma: Dolores.

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