NADIE SABE PARA QUIÉN TRABAJA [POR: ALEXA MONTES]

 

 

 

Después de siete cervezas, un par de mezcales clandestinos y varias horas festejando con los empleados de su fábrica, Alfredo Gómez y Pérez regresa a casa, cansado y con ganas de no encontrarse a su esposa Minerva, llena de quejas y resentimientos, así que toma un camino largo para disfrutar de la soledad que le daba esa noche obscura, manejando su camioneta Pick-Up, cuando entra en un banco de neblina y siente un ruido, era un golpe seco, frena estrepitosamente y baja para ver qué había sido.

Y cuál fue la sorpresa, encuentra una bicicleta cerca una zanja. Entró en pánico y empujó la bicicleta dentro de la misma zanja, subió a su camioneta y rápidamente tomó camino a casa. Imaginaba que con su aliento alcohólico sería cárcel segura.

Llegando a casa guardó su camioneta en el garaje y durmió tantas horas como si hubiera estado sedado.

Al levantarse se da cuenta que todos en su casa ya habían salido, así que fue al garaje y al acercarse al auto descubre que en la caja de su camioneta está el cuerpo de un hombre con un fuerte olor a alcohol y aunque con un golpe en la cabeza, seguía respirando como si estuviera dormido después de tanto alcohol.

Es cuando se da cuenta que era la persona que montaba la bicicleta, que al golpearlo voló y cayó dentro de su caja, nuevamente actúa rápido y sin pensar regresó a la escena del crimen y arrojó el cuerpo a la zanja.

Después, simplemente se aleja sin darse cuenta que ya no estaba la bicicleta y que además, Rosa, que pasaba por ahí, presenció todo, y supo que era la oportunidad de sacar provecho, porque minutos antes vio a Poncho (marido de Rosa), quien se había robado la bicicleta, era un “dos por uno”, pero de pronto… ese cuerpo que estaba en la zanja se movía.

¿Qué hacer?, se preguntó, así que bajó a la zanja y lo empujó para que se ahogará, pues su plan era chantajear a ese bandido Alfredo Gómez y Pérez.

¡Ah!, esa Rosa no podía desperdiciar esta oportunidad. Fue a su casa, se vistió con sus mejores galas para ir a la fábrica de Alfredo Gómez y Pérez a proceder con el chantaje, pero ya no estaba. La policía se lo había llevado como responsable de la muerte del Presidente Municipal, Lic. Juan José Morales.

Rosa no entendía nada, ¿qué pasó?, se preguntaba, mientras tanto en la policía, rendía declaración.

HECHOS:

-Lic. Juan José Morales, Presidente Municipal (prepotente, ambicioso y corrupto, odiado por muchos incluida su familia), el día anterior, salió del bar “La esquina feliz”, no encontró las llaves de su auto y tomó prestada la bicicleta del vigilante, transitaba de noche, muy, muy borracho y en medio de la neblina, fue atropellado. Posteriormente muerto por ahogamiento la mañana siguiente.

-Alfredo Gómez y Pérez, dueño de la fábrica (acosador, negrero y también odiado, por sus empleados en especial las obreras, a quienes acosaba frecuentemente), acusado de atropellar y abandonar el cuerpo del Lic. Juan José Morales.

Siete años en prisión.

-Don Poncho (padrastro de Clarita, acosador sexual, golpeador de mujeres, borracho, sin trabajo, perezoso, sucio. Esa mañana, después de intentar abusar de Clarita y robarle dinero a su esposa Rosa), sale de casa rumbo a la cantina, cerca de la zanja, ve una bicicleta tirada y decide tomarla. Acusado de matar a Juan José Morales para robarle la bicicleta y sus pertenencias.

Veinte años en prisión.

BENEFICIARIAS:

-Rosa, esposa de Poncho (cansada de tantos abusos, no obtuvo ganancia al no haber chantaje, pero liberarse de ese individuo fue lo mejor que le pudo suceder, además de quedarse con las pertenencias del difunto, cartera con dinero, reloj caro y, lo típico, cadena de oro), le otorgan divorcio.

-Minerva, esposa de Alfredo Gómez y Pérez (harta de un marido ausente y que años atrás dio una golpiza, la hace abortar y la deja estéril, además de no querer darle el divorcio por aquello de la división de bienes), quedará al frente de la fábrica, libre y con poder, una vez que su marido entre a prisión.

-Obreras, reciben aumento de sueldo, garantías y lejos de todo tipo de abuso al no tener a ese patrón explotador.

-Doña Ligia, esposa del Presidente Municipal, ahora viuda, con dinero y libre.

-Clarita, hija de Rosa, (esa mañana, sale corriendo de su casa, huyendo de su padrastro, se convierte en testigo presencial, desde que su padrastro se roba la bicicleta, luego que el Sr. Alfredo llega y arroja un cuerpo a la zanja para que se ahogue y acude a la policía. Claro que cuenta la versión que más le convenía y esa fue que su padrastro ahogó a Alfredo Gómez, para así librar a su mamá de la cárcel y que Don Poncho tuviera su castigo y lo alejaran de ellas), por ser testigo, y contar lo sucedido, agradecen y le ofrecen una recompensa.

Definitivamente la justicia divina llega de formas misteriosas.

NADIE SABE PARA QUIÉN TRABAJA.

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