Y ASÍ FUE… POR: ELIZABETH BORGES.

 

 

El estremecimiento invadió mi alma

al momento de rozarte

en mi tembloroso cuerpo,

el nervio y la elevación de mi alma

ante ese instante

tan pero tan largamente esperado,

anhelado, ansiado,

la hormona volcada en océano

de ¡¡¡maravilloso sentimiento!!!

que rejuvenece, revitaliza,

me enervas cada uno de mis poros…

Este amor reprimido,

resguardado en el tiempo

pero incrementado por el ardiente

deseo de sentirte, olerte, tocarte,

y sentir que floto

en las nubes rosas del amor

de adolescente

que guardé durante tantos años,

reprimido y que al explotar

me elevo en las sensaciones

a flor de piel

con tan sólo pensar en ti.

Vuelvo a sentir que el amor

es el sentimiento por excelencia

para sobrevivir,

el más válido, el más valioso, el único…

Esta necesidad de fusión

como la más importante manifestación

del ánimo para vivir, sobrevivir,

gozar, disfrutar, amar…

y yo quiero,

yo necesito sobrevivir…

Bien dicen los poetas:

a mayor edad

siempre es mayor

el índice de felicidad….

por la intensidad,

por la necesidad innata

de sobrevivir…

y vivir…

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