“SOL” Y YO [POR: ANA LETICIA MENÉNDEZ MOLINA]

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Alusión al pasado Día del Perro

Me amanecía como a las 9:30 de la mañana, un poco cansada y algo atrasada para ser miércoles. Ya debería de haber llegado a la oficina, tendría diferentes actividades ya marcadas en la agenda, pero sin pensarlo le avisé a mi asistente que cancelara mis citas, realmente me sentía algo acalenturada, con más de 38°, mentalmente me declaré incapacitada para asistir al despacho. Volví a la cama y pensé en dormitar, descansar.

No pude volver a pegar las pestañas, me sentía incómoda, me retorcí como 20 minutos sin lograr quedar dormida, así que decidí tomar una regaderazo y a la oficina.

Al fin en la calle, al arrancar el motor, algo sale por debajo y topa con mi pie izquierdo, el cual no había metido y gran grito que pego.

–¡Huay! –exclamé. ¿Quién eres tú barbaján? ¿Pero de dónde has salido? ¿Quién te dejó aquí?

Esas fueron las preguntas que me hice al ver salir de abajo de mi coche a un pequeñito e indefenso cachorrito, casi sin pelo y puro huesito. Me conmovió tanto la mirada de esos hermosos ojos aceitunados que no me quedó más que tomarlo con una bolsa de plástico y meterlo al coche, ya que junto a mi despacho hay una veterinaria.

En el camino, el animalito sólo se acomodaba en mi regazo y me miraba, él ya se sentía salvado.

Al llegar a la veterinaria, le pregunto a Sofi, recién graduada, si aquel animalito estaba enfermo, y qué edad tendría, y miles más de preguntas, a lo que la nueva profesional me respondió:

–¿Y se quedará con el perrito? Bueno, ya sabemos que es machito. ¿Y qué nombre le pondrá?

Al mirarlo y ver un brillo en sus verdes ojos, me robó el corazón y acepté y con voz firme y feliz le dije:

–Le llamaré “Sol”, siento que iluminará mi camino y le dará calidez a mi vida.

Sofi asintió con la cabeza y respondió:

–Ha sido la mejor elección, es un magnifico cachorro, elegante, cruza con labrador, fuerte, son muy buenos y fieles. Por ahora está muy deshidratado, flaco y ha perdido mucho pelaje por estar desnutrido, pero con sus cuidados, licenciada, crecerá robusto y será de mucha valía para usted.

–Pues a mis 59 años no había pensado en crecer a un cachorro. No sé nada de la raza labrador, no sé si tendré paciencia, pero sí me gusta y él no ha dejado de buscar mi mirada, y me agrada, y mucho. Será el “Sol” de mi vida.

Y seguimos charlando respecto al nuevo integrante. Salí por todo lo que la doctora me había indicado comprarle a “Sol”, y mientras lo bañaban y le hacían todo tipo de exámenes me entretuve a tal grado que olvidé aquella temperatura y molestias con las que había amanecido. Para la tarde ya tenía a “Sol” conmigo.

A partir de aquel momento me seguía como un ángel guardián. Empezó a tomar condición, le enseñé varias cosas, y él fue aprendiendo otras.

Una tarde, ya con unos 6 meses, caminando a la oficina, un joven le quiso jalar la bolsa a una muchacha y “Sol” se le enfrentó, salvando el robo. Bastó esta hazaña para que se convirtiera en el héroe de la calle. Todos pasan y lo saludan, los niños al salir de la escuela y pasar junto a él, le acarician y dicen palabras cariñosas, él se deja acariciar y juguetear por los niños.

En otra ocasión unos chiquillos cruzarían la calle sin fijarse que venía una Suburban con alta velocidad, y “Sol” con sus ladridos ahuyentó a los chiquillos de la acera, otra vez se coronó campeón. Y así hay muchas anécdotas de cosas que ha hecho.

En cierta ocasión, estando solos caminando le pregunté:

–¿Me encontraste o te encontré?

Se me quedó mirando y ladró dos veces.

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