¿MUERTO EL PRI? [POR: RAÚL R. DZUL PAREDES]

foto Raul

Los sepultureros del PRI siguen empeñados en sostener que un sentimiento de molestia propició su debacle. Otros le añaden que fue el pésimo perfil del candidato. Y por supuesto no faltan los que replican: “México se perdió la oportunidad de tener un gran Presidente”.

Reducir la explicación a un sentimiento, de molestia en su caso, sería como aceptar que la fiebre es en sí misma la enfermedad cuando se sabe que sólo es consecuencia de una infección. Lo que implica ignorar las razones que llevaron a  una sociedad a manifestar su hartazgo.

La gestión de Peña Nieto, léase el PRI, decidió y gestionó las reformas estructurales que consideró prioritarias, nunca consideró acabar con la corrupción, controlar la violencia, reducir la desigualdad, elevar la cantidad y calidad de los servicios de salud y los de educación. Cada una de estas “infecciones” calentaba el humor de los mexicanos. Juntas la convertían en una fiebre constante e insoportable.

El o los encargados de aliviar o curar el problema, Peña, Mead, Nuño, etc., se la pasaban hablando de sus reformas “chingonas”, hechas por “chingones”, como se autocalifico Mead. “No me aplauden”, llegó a decir el niño mimado de Atlacomulco. Claro, solo los estúpidos aplauden a quien lo chinga, dijo alguien.

Sin duda el PRI murió desde el primero de julio. No decimos que debamos ignorar a la respetable cantidad de priistas que siguen por ahí preguntándose que sigue. Lo que afirmamos es que la marca murió por que se corrompió de tal forma que no pudo sobrevivir  al calor de julio. Los priistas van a tener la oportunidad de fundar un nuevo partido. Y cuando decimos nuevo, hablamos de nuevas formas de hacer política, más democráticos internamente, más independientes de los programas sociales, que estarán en manos de la oposición, y más congruentes con sus principios y programas.

Si lo miran bien, es una oportunidad. Tendrán que partir de cuanto participaran sus propios sepultureros. Pues sí, el dinosaurio ya no estaba ahí.

La pregunta es: ¿En que se ocuparán los anti-priistas? Porque los anti-pejes andan desatados tratando de atrapar algo que les restituya su supuesta credibilidad.  Y tendrán su oportunidad si acompañan a la sociedad y no a los políticos.

Pronto veremos si las reformas propuestas por AMLO dan motivos a los mexicanos de aplaudir y de reír. Dependen de sus resultados en relación directa al bienestar de cada sector. Al parecer los de 65 años en adelante lo tendrán. Significativo segmento pero faltan otros, muchos más.

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