TRATA DE MENORES [POR: ANA MARÍA ANCONA TEIGELL]

FOTO OFIC ANA MARIA

(Parte I)

“A menos que enseñemos a los

niños la paz, alguien más les

enseñará la violencia”.

Colman McCarthy

 

La Sustracción de Menores y la Alienación Parental han aumentado en nuestro estado de manera alarmante.

En reuniones que he tenido con padres de familia que están luchando por recuperar a sus hijos o poder convivir con ellos, la indignación, furia, molestia y, en algunos momentos, lágrimas, por las injusticias, arbitrariedades, ilegalidades, corrupción e impunidad que existen en las Instituciones y autoridades que deben de velar por el Bienestar Superior del Menor, son muy fuertes.

Me llamó poderosamente la atención que todos se refirieran a lo que está pasando con nuestra niñez yucateca como Trata de Menores.

Al preguntarles a qué se referían al hablar en ese término, me respondieron: “La mayoría de los padres custodios están sobornando a las autoridades e Instituciones para comprar a nuestros hijos y ellos, al aceptar el soborno, están vendiendo al menor. Por lo tanto, son tratados como mercancía y no como seres humanos, violando todos sus derechos. Poniendo en peligro su integridad física, su equilibrio emocional, creando graves secuelas psicológicas en nuestros hijos, que repercutirán en su vida de adultos”.

Antes de continuar entré a Wikipedia, para que el público pueda entender qué es la trata de personas:

“La trata de personas, comercio de personas o tráfico de personas es el comercio ilegal de seres humanos con propósitos de esclavitud laboral, mental (aquí está el meollo de lo que están haciendo con los niños de nuestro Estado. Mentalmente los están torturando, para ponerlos en contra de uno de sus progenitores y maltratando físicamente), reproductiva, sexual, trabajos forzados, extracción de órganos o cualquier forma moderna de esclavitud (aquí entra la Alienación Parental) contra la voluntad y el bienestar del ser humano.

“Es un delito de lesa humanidad y viola los derechos humanos de la persona. También se le denomina la esclavitud del siglo XXI. Es una violación que atenta contra la libertad y la dignidad de las víctimas, derechos consagrados en la carta magna (aquí entra la Sustracción de Menores)”.

Me entregaron cartas que están dirigidas al Dr. Limbert Sosa Lara, Director del DIF Estatal; Lic. Irene Noemí Torres Ortegón, Procuradora de PRODEMEFA; Lic. Rocío Euán Medina, Coordinadora del SECOFAY, con fecha 8 de julio del 2017, en las que les exponen lo que pasa dentro y fuera del Centro de Convivencia Familiar de Yucatán (CECOFAY), institución a su digno cargo, en lo referente a la evidente Alienación Parental que ejercen algunos padres y madres sobre sus hijos, donde han sido testigos de diferentes tipos de maltrato infantil, como por ejemplo:

“El impedimento y obstaculización del padre custodio al sujetar de forma física a los menores para impedir que el menor reciba o externe muestras de afecto y cariño de su padre o madre no custodio, violentando así al menor y a la libertad que la misma Constitución le confiere en su artículo 4º, así como el Código de Familia del Estado de Yucatán y Tratados Internacionales; La forma como los padres y madres alienadores utilizan a los niños mayores para presionar a sus propios hermanitos más pequeños, cuando alguno de ellos sólo intenta acercarse a su madre o padre no custodio; Expresiones en un lenguaje corporal de los menores, en las que es clara y evidente la presión que se ejerce sobre ellos por parte de los alienadores, pues destaca la ansiedad y tristeza en estos niños, al no poder acercarse a la otra persona que también aman; jalones y forcejeos entre padres sobre los menores cuando uno obstaculiza y el otro de forma desesperada ante la situación intenta acercarse a sus hijos; El impedimento del padre alienador utilizando al menor para que se niegue a las convivencias supervisadas o a las entrega-recepción ordenadas por los jueces; La negativa de los menores, incluso, para pasar a psicología, ya que son los mismos custodios alienadores, que al no convenir a sus intereses, se sepa el estado emocional en el que están los menores, manipulando estos a los niños para que no sean entrevistados. Siendo evidente el estado emocional del menor, muchas veces, de tristeza.

“Entre muchas otras cosas, al hacer un análisis real y objetivo, consideramos que esto ya dicho, es violencia infantil.

“Así como hemos notado que en el área de recepción sólo existe una cámara de video, la cual es insuficiente para poder detectar todo lo antes expresado, debido al gran número de personas que asiste en un mismo horario, tanto en sábado como en domingo y, ante la aglomeración de la gente y el limitado personal que hay asignado para esta ardua tarea, es imposible se le dé la atención necesaria a cada caso y por consiguiente que los jueces sepan lo que está ocurriendo realmente con sus ordenamientos judiciales, recayendo esto en agravio de los menores.

“Es importante mencionar que el SECOFAY (Centro de Convivencia Familiar de Yucatán), que antes estaba en la colonia Juan Pablo II [un verdadero cuchitril, ya que estuve ahí, pues en la recepción los padres estaban como sardinas enlatadas, apretujados, sin guardias en la puerta que vigilaran la entrada y salida de menores, permitiendo con esto que cualquier padre agarre a su niño y lo saque del lugar, sin que nadie se lo impida], ya fue trasladado al CJOM (Centro de Juicios Orales de Mérida).

“Sin embargo es un lugar nada apropiado para los niños y padres, porque tienen como vecinos al CERESO, y su lejanía impide que muchos padres que viven en los pueblos, comisarías, ejidos y hasta en nuestra ciudad, tengan los medios económicos para tomar varios camiones y llegar.

“Además, como los padres tienen solamente dos horas para convivir con los hijos, no los pueden llevar a ninguna parte, porque el camión sale al Periférico y ahí no hay un área de recreo para que los infantes puedan jugar.

“Sabemos que es una medida urgente que tomaron las autoridades, entre ellas el Tribunal de Justicia del Estado de Yucatán, para poder solucionar el grave problema que había en la colonia Juan Pablo II, pero es muy importante que en lugar de seguir malgastando el dinero en Congresos para nuestros políticos, que sólo les sirven a ellos, se inviertan estos millones de pesos en un lugar accesible para todas las familias de nuestro Estado.

“Nuestra niñez se merece un lugar hermoso, con grandes instalaciones, áreas verdes y juegos, para poder disfrutar con sus padres”.

Antes de retirarse, los padres me informaron que el cáncer más grave que tiene Yucatán es la PRODEMEFA (Procuraduría de la Defensa del Menor y la familia), un mal que hay que sanear, comenzando por su personal.

Estos escritos, que tienen sello de recibido y que transcribí, nos demuestran que las autoridades están informadas desde hace tiempo, hace casi un año, de todas las atrocidades y aberraciones humanas que se están cometiendo en contra de nuestros niños y sus padres. Porque su trabajo y obligación no sólo es velar por el Bienestar Superior del Menor, sino reintegrarlos a sus familias, en lugar de desintegrarlos del núcleo familiar y dejarlos en total indefensión y abandono.

Que nos quede muy claro que un niño necesita la convivencia con los dos padres y que su identidad comienza a forjarse en el seno de una familia, no en el sufrimiento y soledad.

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