QUE TU RELACIÓN NO TE ESCLAVICE [POR: LUIS CHAY CHUIL]

 

En una relación también se da el apego y es muy fácil confundir éste con amor verdadero; muchas veces el sufrimiento no viene de un sentimiento genuino, sino de aferrarse, cegarse a los cambios que la misma vida trae, depender de aquello que se creía propio.

Cuando se crea conciencia se cae en la cuenta de que nada es para siempre y que todos somos maestros y alumnos en algún momento de la vida, y que una vez terminada y aprendida la lección es tiempo de alejarse y dejar partir, porque no hay nada permanente e inamovible.

Al caer en la cuenta llevará a practicar el hábito del desprendimiento como un estilo de vida y se aprende a interpretar los acontecimientos, lo cual lleva hacia la auténtica libertad, a la realización y felicidad.

La ruptura de una relación presenta un nuevo panorama y muchas interrogantes. Lo que era nuestra vida ahora colapsa, pero es cuando se tiene que seguir en el camino, pero solo(a); con miedo, dolor, tristeza, desolación, rabia, enojo, resentimiento, vacío o deseos de no vivir.

Es aquí cuando es importante vivir el duelo lo más profundo y real que se pueda. Hay que aceptar todos esos sentimientos negativos y procurar que pasen lo más pronto para que se pueda resurgir y comenzar de nuevo.

Lo importante de esto es básico, sobre todo cuando no se sabe estar solo, es encontrarse con uno mismo. El vacío no se llena con otra relación, sino en concientizarse que el centro es uno mismo, reconocerse y rescatarse.

Se requiere redescubrir y valorar la dignidad. Es horrible la sensación de no sentirse amado, valorado y aceptado por la persona con la que se compartía, más que sueños, una vida.

Conviene caer en la cuenta que nunca se encontrará el amor en nadie si no se le encuentra primero en uno mismo. Por lo general, quien entregó todo y se quedó vacío, para superar el dolor necesita pensar y cuestionarse por qué dio de más, por qué se anuló y lo dejó todo por estar con la otra persona.

Hay que reconocer que el problema no era la otra parte, sino quien decidió entregarlo todo olvidándose de que también era persona. El amor no significa querer tomar el lugar del otro. Cuando hay enajenación amorosa se cae en una neurosis y se corre el riesgo de pensar que lo que se quiere es que la pareja sea feliz y que no lo será con nadie más.

Cuando alguien de verdad ama, lo que hace es ayudar a lograr al otro sus metas, acompaña en el andar el propio camino y no saca de él. Amará lo que el otro, lo que le gusta, sus intereses, toda su vida.

Retener a alguien no es amor, es egoísmo. El amor implica libertad y tener plena conciencia de que si no es feliz en la relación se le debe liberar.

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